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ABC LUNES, 26 DE JULIO DE 2010 abc. es deportes 7 INSTALADOS EN EL ÉXITO DEPORTES 65 MAGNÍFICOS El verdadero campeón del pueblo. Ciclista de poderío, especialista en escapadas de larga duración, que se adjudicó el Tour en el mejor momento de forma de su vida. Fue injusto el trato que recibió de la organización, que retiró el triunfo a Landis, por dopaje, y no le brindó el homenaje que merecía. Ha sido el mejor escalador de todos los tiempos. Solo venció en 1959 porque su meta fue triunfar en el Gran Premio de la Montaña. Lo hizo en seis ocasiones. Sus escapadas, con ventajas de veinte minutos, son tan míticas como sus paradas al llegar a los puertos, bocadillo de chorizo en mano. BAHAMONTES (1959) ÓSCAR PEREIRO (2006) Era el carácter montado sobre la bicicleta. Su decisión y su valentía eran arrolladoras. Fue el gran rival que tuvo Merckx en los setenta. Una caída le privó de apuntarse un segundo Tour que tenía ganado. El belga le llevó el maillot amarillo al hospital. Bien dirigido, habría triunfado en más oportunidades. LUIS OCAÑA (1973) Tocado con la varita mágica. Lleva tres Tours y no puede contar cuatro porque en 2008 se prohibió participar a su equipo. Aprovechó para ganar Giro y Vuelta. En 2004 superó un cavernoma cerebral, que le dejó tirado en la carretera. Operado, recuperado, desde 2007 impone su clase como escalador. CONTADOR (2007, 09 y 10) MIGUEL INDURÁIN (1991, 92, 93, 94 y 95) Sobrehumano El corredor español más importante de todos los tiempos era la antítesis del campeón. Su nobleza regaló etapas como nadie. Avariciosos como Merckx e Hinault nunca lo habrían hecho. Su meta era ganar el Tour- -cinco- -o el Giro- -dos- pero no quería apabullar. Su potencia descomunal arrolló durante cinco años en los que demostró que un ciclista de 82 kilos podía triunfar sobre la bicicleta. Merckx reconoció que nunca esperaba que hubiera un campeón con tal peso. Era todo músculo. Conquistó cinco veces consecutivas la ronda francesa y debió celebrar seis, pero en 1990 el jefe de filas era Pedro Delgado y no aspiró al podio de París. Greg Lemond, vencedor aquel año, dijo con sinceridad que si Miguel hubiera salido a por la carrera, hoy tendría seis coronas. Muchos se aprovecharon de su bondad. Plusmarquista de la hora, campeón olímpico contra el crono y campeón del mundo contrarreloj, se retiró como llegó: sin hacer ruido. Nunca se las dio de nada. Corredor de fondo, buen escalador, sensacional en las escapadas, su equilibrio en todas las facetas le permitió brillar en 2008. Sentenció la carrera con sus ataques en la montaña, mientras los se quedaban compuestos y sin gloria. Intentaron derrocarle dentro del equipo. No pudieron. La épica del triunfo y del fracaso. Sus arrancadas en la montaña levantaban al público. Sus hundimientos le hicieron humano. Ganador en 1988, la pérdida de otro Tour por llegar dos minutos tarde a la salida de una crono definió su idiosincrasia: no era un supercampeón sino un hombre normal. PEDRO DELGADO (1988) CARLOS SASTRE (2008)