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ABC MIÉRCOLES, 7 DE JULIO DE 2010 abc. es sociedad SOCIEDAD 51 Un test de sangre podría predecir el alzhéimer E. J. BLASCO CORRESPONSAL EN LONDRES DESDE MI BUHARDILLA LAURA CAMPMANY Un test de sangre podría predecir en el futuro la aparición de la enfermedad de Alzheimer incluso con diez años de antelación, de acuerdo con un estudio realizado por científicos británicos. Aunque la investigación se encuentra todavía en una fase incipiente, se ha podido establecer relación entre la presencia en la sangre de una proteína llamada clusterina y la demencia, lo que podría llevar al desarrollo de un test sanguíneo para detectar el alzhéimer antes de que aparezcan sus primeros síntomas. Según un equipo del Instituto de Psquiatría del King s College de Londres, los niveles de clusterina en el plasma sanguíneo aumentan muchos años antes de que se presenten los primeros síntomas de la enfermedad. Cuanto más altos son los niveles de esa proteína, más rápida y mayor es la pérdida de memoria. Los investigadores compararon las muestras sanguíneas de un total de 689 personas divididas en tres grupos: pacientes que sufrían alzhéimer, individuos con síntomas leves y personas sin esa condición. El grupo con mayor pérdida de memoria tenía mayor presencia de clusterina en la sangre. Experimentos con ratones señalaron que la producción de clusterina con la edad y está ligada al desarrollo de placas que contribuyen a la degeneración progresiva de las funciones cognitivas. Este estudio sigue a otro realizado en Estados Unidos en el que se comparaba los datos de sesenta pacientes tomados hace diez años y sus datos actuales. Los que tiempo atrás contaban con niveles altos de la proteína habían desarrollado un elevado número de placas en el cerebro al cabo de diez años. No se ha podido determinar de momento cuáles son los niveles normales de clusterina y cuáles marcan el riesgo de desarrollar alzhéimer. Además, según reconocen los propios autores del estudio británico, puede haber también otras proteínas en el plasma sanguíneo ligadas a la enfermedad, como indican diversas investigaciones. Estudios anteriores LA FACTURA SOMBRA L a ministra Jiménez se propone poner en marcha, a la vuelta del verano, una reforma de la sanidad pública que instalará un cronómetro en las listas de espera, orquestará las campañas de vacunación para que se desplieguen al unísono en todo el territorio nacional, e implantará esa especie de asignatura llamada historia clínica digital que nos convertirá a todos en un fichero descargable, y espero que compatible. Aprovechando la ola de calor que asola la península, también ha anunciado la generalización de la factura sombra Por más que suene a pérgola o cobijo, su objetivo no es ser tranquilizante. Se trata de que los beneficiarios de las prestaciones sanita- rias, mediante una noticia de su envés económico- -gris como una verdad fotocopiada- sepamos cuánto le cuestan al Estado, que somos todos, las consultas, análisis, escáneres, cirugías y otras hierbas de las que disfrutamos- -es un decir- -con la mayor naturalidad. Para que así, quizás, nos quitemos con menos alegría la maltrecha vesícula, o no encontremos tan apasionante pasar treinta minutos en el túnel del miedo, o nos lo pensemos dos veces antes de capturar un resfriado. A mí, sinceramente, no me parece mal que los pacientes sepan, con cifras que jamás han conocido, a cuánto sale el gramo de enfermedad real o hipocondría. Pero, conociendo a mis paisanos, sospecho que saberlo, lejos de disuadirles de ir al ambulatorio, avivará su apetito. Hablo de quienes lo hacen por capricho o deporte. A los que acuden a él como a un fracaso, a los que dudan en cruzar sus puertas, y al hacerlo penetran en un cruel laberinto, a quienes les da igual ocho que ochenta, sólo les servirá para enterarse de que sufrir también tiene su precio, aunque al menos no corra de su cuenta.