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4 EDITORIALES PRESIDENTA- EDITORA: MIÉRCOLES, 7 DE JULIO DE 2010 abc. es editoriales ABC CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: JOSÉ MANUEL VARGAS Fernando Berridi Gerente Javier Caballero Adjunto al Director General José Antonio Navas Control de Gestión Óscar Corchón Área de Márketing José María de la Guía Área de Publicidad Adolfo Pastor Área Técnica José Cañizares Área de Recursos Humanos Raquel Herrera Director General Ángel Expósito Mora Directora Adjunta Ana I. Pereda Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, José Ramón Alonso, Manuel Erice y Borja Bergareche Adjunto al Director (Opinión) Ramón Pérez- Maura Áreas: Vicente Ángel Pérez (Continuidad) Sergio Guijarro (Información) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jaime González (Opinión) Álvaro Martínez (España) Sebastián Basco (Internacional) Ana Isabel Sánchez (Economía) Adolfo Garrido (Madrid) Francisco Álvarez (Sociedad) Jesús García Calero (Cultura y Espectáculos) Gabriel Muñoz (Deportes) Jesús Aycart (Diseño e Infografía) y Alexis Rodríguez (Suplementos) Delegados: Pablo Planas (Cataluña) Alfredo Aycart (Galicia) Isaac Blasco (C. Valenciana) Antonio González (Castilla- La Mancha) José Luis Martín (Castilla y León) y Roberto Pérez (Aragón) Director ZAPATERO, SOLO EN ESTRASBURGO Pocas veces se ha visto una presidencia tan superada por las decisiones que tomaban los grandes países, en ocasiones sobre asuntos que afectaban a los intereses españoles Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena, 7 28027 Madrid. E Publicidad 902 334 556 Suscripciones 901 334 554 Att. al cliente 902 334 555 Precio ABC 1,20 euros L presidente del Gobierno acusó a los eurodiputados que ayer lo criticaban durante el debate de balance de su presidencia europea en Estrasburgo de pensar en clave española, cuando, con su discurso, fue precisamente Rodríguez Zapatero quien convirtió el resumen de su gestión al frente de la presidencia de turno de la UE en un monólogo destinado a preservar su imagen ante la opinión pública española. No debería extrañar, por tanto, que todos los grupos políticos de la Cámara- -con la natural excepción del socialista- -le hayan criticado sin contemplaciones. El Partido Popular Europeo fue, incluso, relativamente condescendiente, sobre todo si su actitud se compara con los discursos de los representantes de los liberales, los conservadores británicos, los verdes o la Izquierda Unitaria. Rodríguez Zapatero se quedó solo a la hora de defender una gestión que, si bien era difícil, porque estrenaba el nuevo formato institucional, ha sido generalmente percibida como una gesticulación hueca y estéril. A Rodríguez Zapatero le ha correspondido llevar las riendas de la UE en un momento en que no era posible ocultar que su Gobierno estaba lejos de controlar el deterioro de la economía española, lo que hacía difícil que su posición fuera creíble en Europa. Sus repetidas alusiones a la defensa del método comunitario no pueden ser percibidas como una declaración de europeísmo ferviente y consciente, sino como la justificación de su impotencia para llevar a cabo su papel, que era precisamente el de la coordinación de la política intergubernamental. Pocas veces se ha visto una presidencia tan abiertamente superada por las decisiones que tomaban los grandes países, en ocasiones sobre asuntos que afectaban directamente a los intereses españoles. Y más extraordinario aún ha resultado que esa intervención exterior haya sido la que ha contribuido a frenar en parte el deterioro de las posiciones españolas en los mercados internacionales. El presidente del Gobierno no puede negar que la llegada de la presidencia belga representa un gran alivio, y no tanto por la carga de trabajo- -algo que han manejado los funcionarios españoles de forma impecablemente profesional, como en anteriores ocasiones- sino porque ya era imposible seguir disimulando la ausencia de ideas, la falta de liderazgo y de capacidad para entender los problemas a los que se enfrenta Europa y que en España han sido precisamente causados por su desastrosa gestión. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 34.529 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid ÍNDICE La Tercera 3 Editoriales 4 Enfoque 5 Opinión 14 Cartas 16 España 18 Internacional 30 Economía 36 Bolsas 41 Madrid 42 Sociedad 48 Cultura 52 Agenda Esq. 56 Cartelera 59 Deportes 68 El Tiempo 81 Gente 82 TV 83 E OTRO ERROR CON CUBA L Gobierno español sigue mostrándose compasivo y comprensivo con la dictadura cubana, a la espera inacabable de que el régimen castrista dé muestras de una apertura política. Después de que la presidencia española de la UE se saldara con un nuevo fracaso en el intento de modificar la posición común de Bruselas contra la dictadura comunista en la isla, el Gobierno se ha apuntado al proceso de diálogo entre el régimen de los Castro y la Iglesia católica sobre la situación de los presos políticos. Esta iniciativa del Ejecutivo español se sustenta en el mismo error de partida que otras anteriores: creer que el régimen comunista de La Habana va a ser sensible y receptivo a la suavización de las medidas internacionales de presión. Al Gobierno cubano, como ha demostrado en ocasio- nes anteriores, no le cuesta nada liberar a unos cuantos presos políticos- -nuevamente ignorados en la agenda de la diplomacia española, incluido Guillermo Fariñas- porque tiene el control policial suficiente para encarcelar a otros tantos en cualquier momento. Por tanto, es el régimen castrista el que está sabiendo jugar esta oportunidad que le ofrece constantemente el Gobierno español de legitimarse con gestos efímeros de disposición arbitraria sobre los Derechos Humanos de los disidentes. Por muy benéficas que sean las intenciones del ministro Miguel Ángel Moratinos, solo importa saber si su condescendencia y la de Rodríguez Zapatero hacia Cuba han producido o no avances en el reconocimiento de las libertades políticas. La respuesta es tan rotundamente negativa que obliga a preguntarse cuál es realmente la estrategia del Gobierno español, visto el fracaso de su política filocastrista, tanto en las decisiones unilaterales como en las propuestas multilaterales en el seno de la UE. Quizás apuntarse a la diplomacia vaticana.