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ABC VIERNES 4 s 6 s 2010 OPINIÓN 13 POSTALES UNA RAYA EN EL AGUA LAS DOS ESPAÑAS O me refiero a las de siempre, a la de izquiernunca competir con otro que premia el esfuerzo y das y a la de derechas, a la clerical y a la laila preparación. Lo más grave es que cuando creíaca, a la centralista y a la periférica, que desmos habernos convertido en un país moderno, con de hace siglos vienen peleándose con ánimo cainiuna democracia, que es responsabilidad, arraigata y una de las cuales ha de helarnos el corazón a da, la España de la holganza y el enchufe ha crecilos españoles, como dijo el poeta. Me refiero a la Esdo desmesuradamente en las últimas décadas, caupaña trabajadora y a la ociosa, a la que se esfuerza sando que incluso aquellas regiones tenidas por lay a la que holgazanea, a la que piensa y a la que veboriosas y productivas han sucumbido a la mal llageta, a la que brega y a la que espera la sopa boba. mada cultura del ocio y el favoritismo. Hasta qué Porque esas dos Españas existen, conviven, por punto ha contribuido a ello el Estado de las Autonocompleto al margen de los idearios políticos o de mías en un país de fuerte arraigo gubernamentalislas clases sociales. Las encontramos en todas las ta como el nuestro no me atrevo a calibrarlo en un profesiones, oficios, partidos e incluso famiespacio tan escaso como el de una postal lias, resultando fácilmente reconocibles. pero que la proliferación de la clase política Unos españoles se vuelcan en su trabajo, y el crecer de la burocracia lo ha fomentado procuran hacerlo lo mejor posible y sacar el salta a la vista. Estamos viendo como en Camáximo provecho de ello. Otros centran su taluña se gana hoy más dinero con buenas interés en el ocio, considerando el trabajo conexiones con el govern que montando una carga, que procuran eludir en lo posiuna fábrica. Nada de extraño que hayan perble, sin que ello les cree el menor problema dido potencia industrial. JOSÉ MARÍA de conciencia. Suelen ser también los que Necesitamos sin duda una reforma del CARRASCAL más protestan, los que más reclaman, los modelo laboral. Incluso van a imponérnosque faltan a la oficina o al taller con cualla nuestros socios europeos de no ser capaquier tipo de disculpa, los que se buscan atajos paces de hacerla nosotros. Pero si la reforma se redura ascender, los que se las ingenian siempre para ce a recortar la indemnización por despido va a serno dar golpe. Entre los ejemplares destacados de la vir de muy poco. Lo que de verdad necesitamos en especie está el sindicalista liberado de currar y el una reforma de la ética laboral, de la moral del traempresario que, más que producir, anda a la caza bajo, premiando a aquéllos que se vuelcan en el sude las subvenciones gubernamentales o comunitayo y castigando a quienes lo eluden. Pero eso, coinrias. También merecen mención el que se ha agencidirán conmigo, es mucho más difícil y más largo ciado un puestecillo cómodo gracias al carné y el de conseguir que el recorte de las indemnizacioque hace millones gracias a las conexiones con las nes. altas esferas de los partidos. Lo que tampoco es excusa para no poner manos Esas dos Españas han existido siempre, siendo a la obra, ya que la alternativa es volver a aquellos una de las principales causas de nuestro retraso setiempos en que Europa terminaba en los Pirineos. cular, ya que un país donde una buena recomendaO empezaba África. Es decir, a las dos viejas, poción vale más que un buen currículum no podrá bres, orgullosas y peleadas Españas. BILDERBERG A paranoia conspirativa es apasionantepara fabricar best- sellers- -ciertos libros se fabrican, no se escriben- pero infértil para interpretar la realidad con un mínimo de rigor. La complejidad del mundo no se puede explicar en las claves del Código da Vinci, y por lo general las tesis conspiranoicassirven de apoyoa peligrosos experimentos demiúrgicos que acaban mal: piensen en los Protocolos de los sabios de Sión. Sin embargo la fuerza de las leyendas, multiplicada en la modernidad a través de la Red, tiene un poder de seducción infinitamente superior al de unas evidencias que acostumbran a resultar prosaicas, insulsas, pedestres en comparación con la sugestión de una patraña, sea la de los judíos del 11- S- ¿por qué siempre estaránlos hebreos en estas mitologías esotéricas? la de las fotos falsas del hombre en la IGNACIO Luna o la de la secta del CAMACHO péndulo de Foucault. No hay nada que hacer frente a un bulo verosímil; nos gustan las sociedades secretas, los poderes ocultos y las manos negras porque nos ayudan a digerir los malos tragos de la vida cotidiana achacándolos a fuerzas clandestinas que manejan nuestra suerte en las sombras. Es demasiado amargo pensar que casi siempre nos buscamos nuestro propio destino. El último trasunto de logia neomasónica que se ha puesto de moda es el Club Bildelberg, al que los charlatanes profesionales y los arúspices del frikismo atribuyen el poder hereditario de marcar las directrices globales de la política por el simple hecho de que sus miembros son tipos ciertamente influyentes y no dejan entrar a la prensa en sus reuniones. Poco intrigante y nada secreta parece una asamblea que divulga la lista de asistentes, entre los que se encuentran personas tan apacibles como la Reina Sofía, pero la moderna patología de la conjura le ha calzado la etiqueta penumbrosa de gobierno mundial oculto, responsable de alambicadas decisiones estratégicas sobre nuestras tristes existencias anónimas. Bilderberg viene a ser la versión contemporánea de la Trilateral, supuesta cúpula del capitalismo más crudo que en los setenta concitaba incluso la atención pancartera de los sindicatos españoles. Se supone que esta gente ventila la suerte de los mercados financieros, quita y pone presidentes o alumbra liderazgos universales, de tal modo que hasta Obama sería un títere de sus maniobras, y que en Sitges se están jugando a los dados el bombardeo de Irán o el futuro del euro. Algo así como el envés del efecto mariposa apoteosis del poder democrático de los actos insignificantes. Los socios de ese club tan selecto y elitistason, desde luego, tipos a vigilar, pero acasono más que cualquierbanquero. Contemplar a Zapatero rindiéndoles pleitesía es un espectáculo que avalaría la siniestra tesis de los gobernantes- marioneta; quizá sólo desde ese designio confabulado podamos justificar ante nosotros mismos la doble elección de un político tan inconsistente. N L