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14 OPINIÓN LUNES 8 s 3 s 2010 ABC POSTALES ¿MINISTRO DE QUIÉN? H AY veces, demasiadas veces, en las que Mirras en Venezuela. O sea que, en vez de pedirle exguel Ángel Moratinos más parece el Minisplicaciones, como nos había dicho Zapatero- -no tro de Asuntos Exteriores del Reino Unido, sabemos si mintiendo o equivocándose, con este de Cuba o de Venezuela que de España. Por ejemhombre nunca se sabe- lo que hizo fue darle explo, cuando visita Gibraltar como si el Peñón fuera plicaciones al caudillo bolivariano, como gusta llaun territorio extranjero, en vez de ser una marse. Para llegar al colmo de la impudicia colonia en nuestro territorio, concediendo al acordar con su colega venezolano un cocon ello a los gibraltareños atributos que sómunicado conjunto donde se refuta el auto lo les otorgan los ingleses, contra todas las de un magistrado de la Audiencia Nacioresoluciones de la ONU, dicho sea de paso. nal. Pocas veces habrá caído tan bajo la políO cuando defiende en Bruselas el levantatica exterior española. miento de las sanciones impuestas a Cuba, ¿Qué están tramando los servicios jurídicontra el parecer del resto de los países cocos del ministerio que preside Moratinos munitarios, opuestos a dar facilidades a un JOSÉ MARÍA con el auto del juez Velásco? ¿Le están busrégimen que deja morir a sus opositores en CARRASCAL cando puntos flacos para no cursarlo? ¿Incondiciones infrahumanas. Aunque nunca tentan que el magistrado le lime las arislo pareció más que cuando le dijo a Chávez que el tas? ¿O le están dando largas, con la esperanza de gobierno español nada tenía que ver con el auto que se olvide, como se olvidan los incidentes en del juez Velasco sobre las actividades de los etatorno a Gibraltar? No lo sé. Lo único que sé es que este Ministerio de Asuntos Exteriores no está defendiendo los intereses de España, sino los del gobierno al que pertenece, que hace aguas por todas partes. Un gobierno que se ha equivocado prácticamente en cuanto ha hecho y al que ahora le llegan las facturas de sus equivocaciones, en la economía, en la ordenación territorial, en la acción exterior y en unir al país. Pero en vez de reconocer esos errores, intenta que sean España y los españoles quienes paguemos por ellos. Ya lo estamos haciendo. Con el doble de parados que los países de nuestro entorno, con las más bajas perspectivas de recuperación, con el mayor desprestigio en los foros internacionales y con todo tipo de humillaciones a manos de los sátrapas hispanoamericanos. Pero ésta ha sido y sigue siendo su hoja de ruta. ¿Por qué creen ustedes que Moratinos dura tanto en el gobierno Zapatero? Pues porque nadie defiende mejor su política de resentimiento y acoso a lo que España representa que su ministro de Asuntos Exteriores. En realidad, Moratinos es Zapatero sabiendo idiomas. Casi preferimos el original que la copia. Al menos miente sólo en español. CARTAS AL DIRECTOR Pueden dirigir sus cartas a ABC: Por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid Por fax: 913 203 356. Por correo electrónico: cartas abc. es ABC se reserva el derecho de extractar o reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepasen el espacio destinado a ellas. Llámale niño Hacedías, surgióenunaconversación la cuestión de cómo se debería llamar al ser humano antes de nacer. Y me llamó mucho la atención lo que dijo uno de los presentes: no le llames feto, llámale niño Me parece una muy buena propuesta, pues es evidente que no existe ninguna diferencia esencial en elser humano entre antes y después de nacer. Además, debido alosadelantostécnicos (incubadoras, etc. el tiempo de imprescindibilidaddelsenomaternoescadavezmenor, loqueviene a reafirmar que se trata de un proceso que podríamos llamar continuo, exento de saltos, que arranca con la fecundación, momento clave. Eso sí que supone un cambio sustancial. Esta constatación sirve también para dejar aún más claro la falsedaddel yo con mi cuerpo hago lo que quiero pues, aparte de que uno no puede hacer con su cuerpo lo que quiere, como lodemuestran las multasal conductor que no lleva puesto el cinturón de seguridad, se trata de dos cuerpos diferentes. En caso de que pudieras hacer con tu cuerpo lo que quieras, no deberías hacerlo con el del otro. Por otra parte, de la misma forma que se van cambiando algunos términos por otros cuando comienzan a sonar mal, como, por ejemplo, subnormal, también debería cambiarse la palabra feto por otra, porque más de una vez se ha empleado para insultar. Debería resultar políticamente incorrecto usar esta palabra. Vicnuel Sánchez Madrid Bolívar, Zapatero, Chávez Me llama la atención la falta de rigor histórico del colabora- dor Gabriel Albiac, que en su artículo Bolívar, Zapatero, Chávez habla de un tal Bolívar y Ponte para referirse a Simón Bolívar. Se trata de un artículo rarísimo y asombroso para los venezolanos que conocemos al verdadero Bolívar, y nos duele que se le utilice. Al margen de sus opiniones, quería aclararle que confunde al padre con el hijo: Bolívar y Ponte, de nombre Juan Vicente, terrateniente de origen vasco, era el padre de Simón Bolívar y Palacios, el Libertador. Como la confusión me pareció extraña, hice una búsqueda en internet y el primer texto que apareció con los apellidos del padre fue un artículo de Carlos Marx- -al que también cita Albiac- -titulado Bolívar y Ponte El ori- gen del error de Albiac está, por tanto, en Marx. Más extrañeza me produce que el articulista recurra a este filósofo alemán para documentarse sobre Bolívar, cuando su figura ha sido tratada por historiadores, con mayor rigor en unos casos y con menos en otros, pero siempre más que Marx. Pero lo que más me sorprende es que no se diera cuenta de que un marxista o un dictador siempre procurará desprestigiar o manipular a un defensor de la libertad. Bolívar prometió al presidente Petion, en Haití, que haría libres a todos los africanos de América. Y así fue. Helena Galindo Lecuna Madrid ¿Qué debo hacer? Como profesora de Lengua y Literatura en un instituto de Secundaria me encuentro, al igual que gran parte de mis compañeros, totalmente confundida desde que la SGAE ha conseguido implantar su canon. Imagino que mentes mucho más lúcidas que la mía ya habrán tenido en cuenta las repercusiones de la mencionada medida, pero yo sigo sin tenerlo claro y necesito urgentemente una adaptación para poder seguir impartiendo mis clases con la libertad de cátedra que hasta el momento ejercía sin traba alguna. Por eso, desearía que alguien resolviera mis cuitas antes de que definitivamente acabe como Don Quijote, debido a tanto molino de viento con los que nos vamos topando en la enseñanza, cada vez más, en este país de ilustra- ÍNDICE La Tercera Editoriales Enfoque Opinión Cartas España Internacional Economía Madrid 3 4 5 12 14 16 28 36 40 Sociedad Cultura Agenda Esquelas Cartelera Deportes Pasatiempos Gente Tiempo TV 50 54 59 62 71 89 90 92 93 dos sin ilustración. Aquí van mis dudas: 1 ¿Debo entender que declamar, representar y citar cualquier obra de un determinado autor, crítico o estudioso en mis clases supone que el Instituto deberá pagar por ello? 2 De ser así, y dado que los recursos para la enseñanza apenas cubren los gastos de intendencia, ¿acabará desapareciendo también nuestra asignatura del currículo? ¿Y los talleres de Teatro? 3 Dado que, para no infringir el canon y caer en sanción alguna, hace tiempo que invento textos de diversa índole para que mis alumnos trabajen sobre ellos y los representen, ¿debería registrarlos como propiedad intelectual? ¿Me darían un plus por mis producciones? ¿Debemos cobrar los profesores por la representación que, a diario, realizamos en las aulas? 4 Para evitar que los muchos alumnos sin recursos económicos tengan sus libros de texto y de lectura sin caer en las fotocopias ¿se dotarán a los centros de presupuestos más generosos y de más número de becas? ¿Qué debe primar: el derecho constitucional a la educación o el canon de la SGAE? Y, por último, ¿debo dejar de transmitir oralmente lo que oral y gratuitamente se me ha transmitido? Quedaría enormemente agradecida si, de una vez por todas y con la máxima claridad posible, alguien se dignara a disipar mis dudas y, mucho más, si los responsables de tanta desmesura tuvieran el valor de poner un poco de sentido común. María Teresa Pasero Montero Madrid