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ABC LUNES 8 s 3 s 2010 OPINIÓN 13 EL ÁNGULO OSCURO UNA RAYA EN EL AGUA ¡POBRES OVEJAS! OR qué tanta gente opina de lo que igte) pero en cambio ha conseguido que la fiesta quede nora? se pregunta José Ramón Márhecha unos zorros, bien rebozadita de mugre y como quez, en el suculento blog de Ruiz para llevarla al tinte; aunque, como con el tiempo se veQuintano, Salmonetes ya no nos quedan harto de la rá, hay manchas que no lava todo el jabón del mundo. patulea que se arrima ahora a despotricar de la fiesta No entraremos aquí a polemizar con esa patulea de opinacional, con el mismo desparpajo con que hace unas nantes que han despotricado en estos días de la fiesta semanas lo hacía, pongamos por caso, de Dios, ante la nacional, por no ensuciar nuestro armiño; sí nos gustamortandad causada por el terremoto de Haití, del que ría, en cambio, resaltar un hecho paradójico que a toya no se acuerdan (ni del terremoto ni de Dios, para alidos los distingue, ya observado por Joseph Roth, en su vio de este último) A Márquez podríamos responderle novela La cripta de los capuchinos: Siempre me ha parecon aquella definición que Leonardo Castellani hizo de cido que los hombres que aman a los animales emplean la libertad de opinión, que es el chillar de los ignoranen ellos una parte del amor que debieran dar a los seres tes para acallar al sabio Pues, en efecto, el que humanos; y me di cuenta de lo justa que era essabe no opina: se guarda su conocimiento en el ta apreciación cuando comprobé casualmente corazón, como hizo María; o, a lo sumo, lo conque los alemanes del Tercer Reich amaban a los fía a unos pocos amigos, como hizo Sócrates. Es perros lobos, a los pastores alemanes. ¡Pobres el que no sabe quien más interés muestra en aiovejas! me dije Esta perversión moral a la Rorear a la luz pública los trapos sucios de su ignoth alude, que destina a los animales el amor que rancia, con la esperanza de sacar de sus casillas debiera brindar a los seres humanos, se hace paal sabio y obligarlo a responder. Y así, la sabidutente hoy, cuando descubrimos que la patulea ría desencasillada del sabio, en liza con la opi- JUAN MANUEL de opinantes que lloriquea compasivamente anDE PRADA nión del ignorante, semeja una opinión más; y, te un toro bravo es la misma que aplaude con alpuesto que el número de los ignorantes es infiniborozo la ley que permitirá funcionar a destajo tamente más abultado que el de los sabios, esa sabidulas trituradoras de los abortorios. ría sacada de sus casillas es acallada por la algarabía chiComo el pervertido sexual que, disfrazando su incallona de los opinantes, que a la postre resultan vencedopacidad para amar a una mujer, da un rodeo y se sale res, no tanto porque sus razones (que suelen ser sinrapor los cerros de Úbeda, brindando su amor espurio a zones) sean más convincentes, sino porque la sabiduría unos calcetines usados o a una oveja dócil y consentidodesencasillada del sabio se ha fundido en la algarabía ra, la perversión moral de esta patulea de opinantes disreinante, hasta hacerse indiscernible. Porque, a la posfraza su incapacidad para amar a los seres humanos tre, lo que anhela quien opina de lo que ignora no es brindando su amor a los animales; y cuanto más frenétitanto el triunfo dialéctico como ver a la sabiduría, que co es el amor que tributan a los animales, más enconaes casta y altiva como un armiño, convertida en una pudo su odio al género humano. Amor y odio que expreta por rastrojo. san mediante opiniones merengosas o sibilinas, según Y esto es, desde luego, lo que se ha conseguido con convenga; para que, entre la algarabía de opiniones, el el debate de los toros en Cataluña, donde la patulea horror ante su perversión moral- -que sólo los sabios de opinantes tal vez no logre prohibir las corridas en llegarán a vislumbrar- -pase inadvertido. Barcelona (cosa que, en realidad, les importa un ardiwww. juanmanueldeprada. com ¿P EL ERROR HAIDAR UEDE que Marruecos nunca se arrepienta bastante del error que cometió conAminatu Haidar. Fuese por un gesto de excesiva prepotencia o por un defecto de cálculo en su confianza respecto al Gobierno español, la crisis que provoco el desafío de la activista ha tumbado dos décadas de política de hechos consumados en el Sáhara y ha revividounestado deopinión pública negativoparalosintereses delamonarquíaalauita. Lasautoridadesmarroquíeslosaben, aunque nopuedan admitirlo. Saben, y les preocupa, que han dado un paso atrás. Y que han resucitado un problema que tenían muy bien embocado a su favor. El protagonismo paralelo de Haidar en la cumbre euromarroquí de Granada es un síntoma de ese atasco. IGNACIO LaluchasacrificialdeAminaCAMACHO tu ha despertado la simpatía de la ciudadanía española porla olvidadacausa saharaui, que Marruecos había situado en vía muerta con la complicidad del zapaterismo. El Gobierno de MohamedVI hasabidotrabajarconastucia; ha llenadode colonos mestizos el territorio en disputa, ha estancado las soluciones de la ONU, ha complicado el censo de un hipotético referéndum, ha pactado con disidentes polisarios, ha aglutinadoa todaslas tendenciasinternas y estaba a punto de desactivar el ya lánguido compromiso español cuando minusvaloró la resistencia de esa menuda mujer llena de determinación y coraje. En el mes de huelga de hambre, Aminatu ha vuelto a aglutinar a la izquierda española y ha agitado un estado de opinión desmayado. Alas para el Polisario, plomo para elplan deautonomíacontrolada queRabatimpulsa como sucedáneo de salida para un conflicto imposible. Ahora el desperezado activismo saharaui compromete incluso el discurso reformista de Mohamed Sexto. Los líderes de la Unión Europea, que lo necesitan comosocio preferente en el delicado tablero del Magreb, le han exigido en Granada avances en los derechos humanos, un aspecto sensible en el que Marruecos seesfuerzapor aparentarregeneración al punto de haber constituido incluso una Comisión de la Verdad que ha indemnizado a víctimas dela represión de HassanII. Elcaso Haidar minimiza esos empeños y endurece la imagen de una Corona que, en efecto, ha emprendido reformasestructuralessólidas, pero a cuyo camino hacia la normalidad democrática le falta aúnmucho recorrido. Y además hamaniatado la colaboración del Gobierno español, al que le apuntan por la izquierda flecos de disidencia que ya no puede tapar sin generar antipatía ciudadana. Aminatu ha ganado mucho más que una batalla de dignidad; ha reequilibrado un pulso político y diplomático que su bando tenía prácticamente perdido. A veces, una sola persona puede cruzarse en un designio histórico. Marruecos- -quizá tampoco España- -no lo comprendió cuando decidió impedir el regreso desafiante de Aminatu Haidar. Ahora su Rey camina con un pedrusco del desierto incrustado en su babucha. P