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46 MADRID SÁBADO 27 s 2 s 2010 ABC TENDENCIAS Rafael Puyol IE Business School ACTUAR SOBRE LA EDUCACIÓN e leído con detenimiento las propuestas para un pacto social y político por la Educación. Es un segundo documento lanzado por el Ministerio tras recibir nuevas propuestas realizadas por las Administraciones Educativas, los partidos políticos y diversas organizaciones educativas y ciudadanas, a un primer borrador ministerial. El nuevo texto contiene 12 objetivos para la Educación en la década 2010- 2020 que a su vez se desglosan en 137 propuestas que plantean cambios para actuar sobre un sistema manifiestamente mejorable. Las actuaciones definidas suponen el reconocimiento tácito de que las cosas no van bien y la intención de que es preciso reanimar una criatura que languidece y se ha instalado en la mediocridad. Yo creo que nadie puede estar en desacuerdo con los objetivos generales e incluso con la inmensa mayoría de las medidas planteadas. Es verdad que muchas de ellas forman parte de un abanico de buenos deseos y que les falta concreción, calendario y presupuesto. Pero se trata de un borrador abierto a la discusión que busca el consenso final de los agentes implicados. No solo de los partidos políticos, sino también de los agentes sociales. Seguramente el problema del documento no está en lo que está, sino en lo que le falta. La mayoría de lo que hay podría dar lugar a acuerdos básicos que sin duda permitirían mejorar la Educación en cualquiera de sus niveles. Pero probablemente el salto al Pacto de Estado exige otras cosas a las que el PP y algunas comunidades autónomas no están dispuestas a renunciar. Algunas son, sin duda, razonables, pero plantean serias dificultades para el Acuerdo. Estamos ante un dilema complicado que no debería conducirnos a la inanición. Ojalá pudiéramos llegar a un Gran Pacto Educativo. Pero si no puede ser actúese sobre el sistema antes de que se nos muera entre las manos. H El tradicional establecimiento, situado junto a Doña Manolita, permanece cerrado desde el pasado 31 de enero Cierra una de las cafeterías clásicas La Gran Vía pierde el Zahara Dificultades y desacuerdos a la hora de renovar el alquiler del local han llevado al cierre del restaurante- cafetería Zahara, en Gran Vía, 31, una de las referencias de esta calle, en la que funcionaba desde hace varias décadas POR SARA MEDIALDEA FOTOGRAFÍA IGNACIO GIL MADRID. Hace más de 50 años que la cafetería Zahara abría diariamente sus puertas, en el número 31 de Gran Vía, justo al lado de Doña Manolita. Años en que allí se desayunaban churros, se tomaba la cerveza con tapa del mediodía, un plato combinado para una comida rápida o un tranquilo café a media tarde. Algo que ya no podrá repetirse: el Zahara cerró el pasado 31 de enero. Pronto se convertirá en una tienda de ropa. El cierre ha provocado la extrañeza de los habituales de la zona, que casi de la noche a la mañana se han encontrado con este clásico local cerrado a cal y canto y con sus grandes puertas acristaladas cubiertas con cartones. Los responsables del local explican a ABC que han sido problemas económicos relativos al alquiler del local lo que ha motivado su cierre. Tras muchas décadas en el mismo lugar, el contrato de arrendamiento que mantenían vencía, como todos los de la Ley Boyer, en 2014 Los actuales gestores del negocio hemos tratado de negociar con el propietario una subida que fuera asumible pero ellos no querían tener aquí más hostelería indican. En la zona, según aseguran, se están pagando alquileres de 80.000 euros para arriba algo inasumible para este tipo de negocios: Creo que quieren poner una tienda de ropa. Claro, los trajes no se estropean como la comida, y un local pueden atenderlo cuatro empleados, mientras que nosotros en Zahara teníamos más de 40 trabajadores concretan. Lo peor, señalaba esta responsable de la cafetería, es que la Gran Vía se está que- dando sin hostelería: ya casi sólo hay tiendas de ropa Un repaso a las dos aceras de la calle, de hecho, permite constatar que abundan los establecimientos de comida rápida de cadenas internacionales, pero apenas se cuentan con los dedos de una mano los negocios autóctonos o con una cierta tradición en la zona. El Zahara ahora cerrado se encontraba en la esquina de la Gran Vía con la calle Mesonero Romanos, en la planta de calle de un edificio proyectado por el arquitecto José Miguel de la Quadra Salcedo. Su Un clásico Alquileres altos Esta calle se está quedando sin hostelería; ya sólo hay tiendas de ropa dicen en la cafetería El establecimiento nació algo después de otros bares americanos como el Pidoux o Chicote fachada no daba idea del tamaño de su interior, donde siempre era posible encontrar mesa, dada su amplitud. Últimamente, incluso contaba con un piso superior convertido en ciber- café. Pero las circunstancias han empujado a dar el cerrojazo a este establecimiento de ubicación privilegiada, habitual punto de encuentro de muchos madrileños y también de turistas de visita en la capital. Nació con la ola de establecimientos de corte americano que proliferaron por la zona a partir de los años 20. El primero fue el Pidoux American Bar- -en lo que entonces aún se llamaba avenida del Conde de Peñalver 7- y le siguieron, cómo no, el bar Chicote, y otros como el Hollywood, en Preciados- -muy cerca de Callao- o el Miami. Y algo más adelante, este Zahara, que con el tiempo se actualizó y modernizó, con arreglo al gusto de los tiempos. En el año en que se cumple y celebra el centenario del inicio de obras en la Gran Vía, es paradójico comprobar cómo la avenida sigue perdiendo lo que años atrás fueran señas de identidad, que ahora se cambian por otras muy diferentes.