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ABC SÁBADO 27 s 2 s 2010 ESPAÑA 19 El Ejecutivo intenta salvar la cara a Salgado El Gobierno culpa a Carlos Ocaña para sortear el enredo con los funcionarios Salgado guardó silencio 24 horas pese a que De la Vega le exigió desmentir la congelación salarial s La vicepresidenta primera reivindica su poder en el gabinete MADRID. El Gobierno ha decidido ganar tiempo en el conflicto con los funcionarios y culpar del mismo a la confusión del secretario de Estado de Hacienda y Presupuestos, Carlos Ocaña, por sugerir una congelación salarial para cumplir con el ajuste presupuestario. Pero Ocaña habló el miércoles a conciencia porque, aunque el Consejo de Ministros decidió hace dos semanas no tocar nóminas y reducir gasto de personal reponiendo sólo uno de cada diez jubilados, las cuentas demuestran que ni siquiera así sale el prometido recorte del GABRIEL SANZ 4 según fuentes parlamentarias. María Teresa Fernández de la Vega lo niega y ayer sostuvo que el Gobierno en ningún momento se ha planteado esa congelación, que dinamitaría la subida- -0,3 en 2010- -firmada por ella misma con los sindicatos el 24 de septiembre. El lunes volvió a ratificársela y, por eso, cuando, 48 horas después, se entera en Bruselas de lo dicho por Carlos Ocaña, telefonea inmediatamente a Elena Salgado para exigirle una desautorización del número dos de Economía, según relataron ayer fuentes gubernamentales. Es- Carlos Ocaña Mi relación con Elena Salgado no sólo es buena, es muy buena afirma De la Vega tas fuentes no saben explicar por qué la vicepresidenta segunda no lo hace, en persona o a través de un comunicado, y deja que la congelación salarial se dé por hecha esa tarde- noche en web y radios, hasta copar todas las portadas de periódico del día siguiente. Tuvo que ser Manuel Chaves, a las 9.00 del jueves, quien hiciera el primer desmentido. Luego, a las 13.00, fue ya Salgado quien habló de error de comunicación de Ocaña y Economía sacó una nota. De la Vega no había hecho declaración sobre el tema- -sí habló el jueves por teléfono con los sindicatos para tranquilizarles- pero ayer reivindicó su competencia en la materia como antesala de su comparecencia, el martes en el Congreso, para hablar de funcionarios. Después de una semana postergada por el notorio protagonismo que han cobrado Salgado y José Blanco, la vicepresidenta primera portavoz realizó un gesto de autoridad en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros: Por supuesto que se va a cumplir, porque lo que firma el Gobierno se cumple Lanzó además un mensaje de que dentro del gabinete todos tienen claras las funciones y, pese a la confirmación de Ocaña que ha hecho Salgado, avivó el debate de su marcha afirmando no tengo constancia cuando fue preguntada por el posible cese o dimisión. De la Vega sí tuvo especial interés en desmentir esos tópicos que, a veces se producen, de que las dos vicepresidentas tienen discrepancias, porque no es así La relación con Salgado no sólo es buena, es muy buena porque se conocen desde el primer Gobierno de Felipe González. De la Vega, que aprovechó para negar relación entre lo ocurrido y el relevo de Carmen Gomis como secretaria de Estado de Función Pública por Consuelo Rumí, se deshizo en elogios a Gomis que pidió su relevo hace semanas por razones personales. El tópico Lo que bien empieza, mejor acaba