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ABC SÁBADO 27 s 2 s 2010 OPINIÓN 13 EL ÁNGULO OSCURO UNA RAYA EN EL AGUA CANCIONCILLA DEL NIÑO QUE NO NACIÓ OAQUÍN Manuel Montero, teniente de alcalde de ser de izquierdas o de derechas y ser contrario al aborto Paradas (Sevilla) ha solicitado la baja como mili (lo cual conlleva que también se puede ser favorable, tante del PSOE, después de que se aprobara en el con independencia de la ideología) Yo más bien diría Senado la ley del aborto impulsada por el Gobierno. De que el aborto no es, en efecto, una cuestión ideológieste modo, culmina una andadura personal que, en los ca porque la ideología acaba, tarde o temprano, expulúltimos tiempos, lo había impulsado a brindar su testisando de su seno a quien defiende la vida, como ocurre monio en defensa de la vida ante diversos foros e instanen la izquierda; o bien acaba asfixiando esa defensa, cias. Alguien podría calificar su gesto de quijotesco; y, hasta hacerla inaudible, como ocurre en la derecha. En en efecto, lo es: quijotesco en el sentido profundamente uno y otro caso, se cumple aquel principio natural que moral de la palabra, que es el único sentido que la palanos enseña que, allá donde disminuye lo vivo, aumenta bra debería tener. Pero en todo gesto quijotesco hay un lo automático. La ideología nos abastece con automatiscomponente de sacrificio, de inmolación personal, que mos del pensamiento que agostan lo que hay de vivo nuestra época, profundamente amoral, aborredentro de nosotros, dificultando un pensamience; y, aunque disimula tal aborrecimiento con to antropológico que, tarde o temprano, es asuna carcajada cínica o un rictus desdeñoso, en el fixiado o expulsado. fondo odia al quijote que es capaz de ese gesto, A veces, como flores de invernadero, apareporque siempre se odia aquello que no se puede cen en la política personas como este Montero, alcanzar. cuya adhesión a lo vivo es superior a su adheDe Montero, en unos días, nadie se acordará; sión automática a las consignas de tal o cual pary entonces la magnífica gallardía de su gesto apatido. Son personas que nos permiten albergar recerá ante los ojos de nuestra época como inútil JUAN MANUEL una esperanza en la supervivencia de lo humaDE PRADA y desquiciada. Incluso quienes ahora, desde la no, ante la trituradora de las ideologías. A Monderecha, aplauden su coherencia se habrán oltero quisiera dedicarle este hermoso poema de vidado de él, tal vez porque lo único que de su coherenFederico García Lorca, titulado Cancioncilla del niño cia les importa es el daño que pueda hacerle al adversaque no nació está recogido en su libro Suites, y demuesrio ideológico; y puede, incluso, que Montero les resulte tra que, en efecto, la adhesión a la vida no es una cuesa éstos aún más odioso que a los propios socialistas, tión ideológica sino una vocación natural en cualquier pues de algún modo les recuerda que, durante los ocho persona sensible: ¡Me habéis dejado sobre una flor de años que gobernaron, permitiendo abortos a mansalva, oscuros sollozos de agua! El llanto que aprendí se entre sus filas no hubo nadie coherente que hiciera lo pondrá viejecito, arrastrando su cola de suspiros y láque Montero acaba de hacer desde la militancia socialisgrimas. Sin brazos, ¿cómo empujo la puerta de la ta. Luz? Sirvieron a otro niño de remos en su barca. Yo A mí el gesto quijotesco de Joaquín Manuel Montero dormía tranquilo. ¿Quién taladró mi sueño? Mi mame parece de una nobleza y de un coraje sobrehumadre tiene ya la cabellera blanca. ¡Me habéis dejado sonos; también me parece un signo evidente de la imposibre una flor de oscuros sollozos de agua! bilidad de defender postulados antropológicos desde Gracias, Joaquín Manuel Montero, por revolverte posiciones ideológicas. Suele decirse que el aborto no es contra quienes taladran tantos sueños. una cuestión ideológica en el sentido de que se puede www. juanmanueldeprada. com LA BORRASCA PERFECTA UANDO se estaba formando, allá por el verano de 2007, la tormenta socioeconómica perfecta- -una crisis financiera internacional agravada por la inestabilidad del abultado crédito inmobiliario español- el Gobierno salió a pescar votos en la altamar electoral como el Andrea Gail de George Clooney iba a llenar sus bodegas de albacora fuera de las aguas seguras de la Costa de Massachussets. Con clamorosa inconsciencia desoyó los partes de la meteorología y se adentró en la zona inestable con medidas sociales demagógicas como el reparto indiscriminado de 400 euros. La borrasca lo alcanzó de lleno en el fragor de las operaciones: ganó las elecciones de 2008 y se encontró de repente, como el pesquero de Nueva InglateIGNACIO rra, bajo el azote combinaCAMACHO do de una desatada furia de vientos de quiebra y oleajes de desempleo. El final de esta aventura aún está por escribir, pero la del Andrea Gail que existió en la realidad, terminó con el naufragio del navío y la desaparición de sus tripulantes. Según la novela de Sebastián Unger en que se basó la película, fue arrastrado por una gigantesca ola vagabunda (rogue wave) formada entre las turbulencias del océano. Con la alharaca acojonativa con que las autoridades suelen curarse en salud ante las inclemencias del tiempo, el Gobierno sí se ha dado por enterado, y de qué manera, de la formación de una doble tempestad nada metafórica en el Atlántico. Quizá sea la única previsión que no va a rectificar en horas. La borrasca del siglo, la madre de todas las tormentas. Ciclogénesis explosiva llaman los especialistas al fenómeno; términos similares emplearon los economistas cuando empezó a arremolinarse el horizonte de la amenaza financiera. Si entonces Zapatero hubiese tomado las advertencias de crisis con la mitad de la seriedad con que ha recibido las de la tifonera no tendría ahora devastada su credibilidad política, y quizá tampoco se hallaría el país lastrado por un déficit que amenaza hundimiento e impide maniobrar para ponerse a salvo de las inclemencias. Las analogías marineras en torno a la recesión están demasiado trilladas, pero esta inevitable parábola viene servida en bandeja por los hechos: España es un barquito sin timonel a merced de los elementos. Y el peligro de catástrofe se ha incrementado por la irresponsable falta de prudencia del capitán y por la ausencia de una estructura política capaz de resistir la sacudida del ciclón. Decidido a preservar su carga, el patrón del Andrea Gail también metió la gamba, equivocó el diagnóstico y minimizó el riesgo, pero al menos cuando empezó la movida no le dio un ataque de optimismo antropológico. Más allá de su error inicial apeló al liderazgo, mantuvo el tipo y se enfrentó al desastre; si en medio de ese temporal implacable les hubiese dicho a sus hombres que no pasaba nada, que era un chubasco pasajero y que pronto iba a escampar lo habrían tirado directamente por la borda. J C