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50 MADRID MARTES 16 s 2 s 2010 ABC XVIII Festival Caja Madrid de flamenco Cantando la poesía española El primer cartel del tradicional festival madrileño ha reunido a dos intérpretes empeñados en cantar flamencamente poemas de los más significativos poetas españoles, entre ellos Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Federico García Lorca y Rafael Alberti. Carmen Linares y Vicente Soto Sordera adaptan sus versos MANUEL RIOS tanto a estilos jondos como a festeros. Se trata de un empeño en demostrar que la poesía culta puede ser cantada jondamente, pensando que así se dignifica el género. Algo que requiere una dedicación especial y que en algunos ejemplos alcanza su deseado destino, como en el caso que nos ocupa. El concierto tuvo como preámbulo la entrega al escri- tor y flamencólogo José Manuel Caballero Bonald del Galardón de Honor Calle de Alcalá, en reconocimiento a su labor a favor de la tradición del género. En la primera parte, Vicente Soto Sordera, sobrado de facultades, realizó un recorrido por la geografía estilística de Triana, Jerez y Cádiz, iniciando su recital con martinetes evocadores de la fragua tria- nera de los Cagancho, para continuar con tangos, siguiriyas, fandangos artísticos variados, alegrías, tangos gaditanos y bulerías festeras, poniendo de relieve sus brillantes cualidades y luciendo su dominio del compás. Carmen Linares, con la sugestiva guitarra de Sebastián Gutiérrez, dejó patente una vez más su maestría desde los tangos tradicionales- La noche del aguacero adónde te metiste que no te mojaste el pelo -a los cantes básicos, pasando por las malagueñas y las tarantas. El público les brindó cerradas ovaciones. AL DÍA Ignacio Ruiz Quintano GOYESCA DE CÓMICOS l cine y las tertulias políticas sólo existen en los medios. En los bares no se habla de política y en las calles no quedan cines. El cine es un género agotado desde 1970, por ponerle una fecha, aunque su decadencia comenzó en España el 2 de marzo de 1967, día de la muerte de José Augusto Trinidad Martínez Ruiz, Azorín para el periodismo, que era quien mantenía a las salas madrileñas, pues iba todas las tardes al cine y veía las películas dos o tres veces. Películas americanas, claro, ya que el cine español, que es como hablar del toreo americano, no le gustaba. No puede gustarme. Para hacer una buena película hay que arrancar de un punto esencial: el guión. El guión ha de ser una obra literaria, y una obra literaria no puede hacerla más que un escritor. ¿Se sigue en España esa norma? No. El fundamento del arte literario es el estudio de las ciencias naturales, es decir, de las ciencias de observación. Esto ha parecido una extravagancia a los pitagóricos del cine y las consecuencias de ese desdén por la observación las pagamos todos los días en las películas españolas Nieva en Madrid y los osos se multiplican en el Ártico como los amigos en Cajamadrid, pero los sablistas del cambio climático no devuelven el dinero. Los medios, sin embargo, nos abrasan con el reparto de cabezones de Goya entre los cineros, que vienen a ser los hoplitas de esta cultura analfabeta que nos asfixia. Dicen que en la gala estuvo el gagman de los parados, para los cuales no hubo ni un minuto de silencio, que todo era repartirse cabezones de Goya, y eso que a Amenábar le pegaría más un cabezón de José Nakens por esa historieta suya sacada de Google sobre una cocotte que sabe matemáticas. Zanetto, lascia le donne, e studia la matemática Juanito, deja las mujeres y estudia las matemáticas le dijo en Venecia, la República de los castores, una mujer de vida alegre al pedorro de Rousseau, que se había puesto a llorar porque a la dama le faltaba un pezón. Qué escena. E