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ABC DOMINGO 6 s 12 s 2009 OPINIÓN 13 EL RECUADRO UNA RAYA EN EL AGUA SINDICATOS BAILARINES DEL AGUA H ASTA que Belén Esteban regrese con su ITV nacho es lo que muchos votantes del PP están deseandito sal hecha y habiendo dejado las bolsas de los poder escucharle de una vez con esa claridad y contunojos en la consigna de Hipercor, estábamos sin denciaal blandengue de Rajoy desdehace sietemil milloVoz del Pueblo, esa forma casi helvética de democracia nes de años, en vez de tanta pastelería y tanta bollería. A directa que surgió en los platós y que de vez en cuandoremí me da pena y vergüenza no sólo que los sindicatos no cordaba: hayan ejercido el derecho a la huelga en lo que va de cri- -Zapatero, ¡las vacunas! sis, sino que me da más pena y más vergüenza todavía Belén Esteban no está ni se le espera hasta que dé las que lo que Rajoy tenía que recordar todos los días haya campanadas. No importa. Si es por campanadas (y adetenidoque venir a proclamarlo un estudiante de Bachillemás sin Campanario) la que dio Javier Borderías en la rato. O tengo tapones en los oídos, o yo no he escuchado tribunade oradores del Congreso de los Diputados, cuantodavía una condena igual de rotunda que la de Javier do el chaval subió a leer el artículo 28 de la Constitución, Borderías sobre el supremo baile del agua de los sindicael del derecho de huelga y, saltándose el libreto tos, el Baile de Debutantes de los sindicatos ante de la función como colegial navideña preparada la crisis, que será el día 12, cuando, preocupadísipor Bono, metió la más genial morcilla: mos por los 4 millones de parados, Comisiones y- -Me da pena y vergüenza que los sindicatos UGT se manifestarán... contra los empresarios. no ejerzan este derecho en los tiempos que coQue también tienen la culpa, ¿eh? Es una perren y que se dediquen a bailar el agua al Gobierna que Javier Borderías no leyera el artículo 38 no. de la Constitución sobre el empresariado y El gol colado por las puertas ra su morcilla. Porque yo no sé en otras partes de ANTONIO de lo políticamente necesario no lo pudo parar ni España, pero en Andalucía los empresarios acaBURGOS Iker Casillas, que estaba allí a pie de obra. La seño ban de firmar con los sindicatos un acuerdo de que estaba a cargo de la miguilla me parece que concertación social por el que el poder político castigó a Javier. Eso sí que es una bordería, porque lo que les suelta a entrambos 19.000 millones del ala. ¿No van había hecho no tenía nada que ver con su apellido y sí a estar callados los profesionales de la representación mucho con lo que pensamos los españoles cuando veempresarial arrimados al perol, si son como lossindicalismos a esos sindicatos, agradadores y palmeros del Gotas, pero con corbata? ¿No le van a bailar el agua los sinbierno. Sobre todo a ese Cándido Méndez, con el cuerpo dicatos al Gobierno? Hasta del zapateado de Sarasate que tiene como para descargar sacos de cemento en el son capaces... muelle, con esa pinta de no haberla doblado en su vida Lo de Javier Borderías, empero, me ha sabido a poco. como buen liberado sindical, cuya defensa de los trabajaA una hora de máxima audiencia este chaval debería dores y de los 4 millones de currelantes que no pueden leernos y comentarnos la Constitución enterita por TVE. ejercer de tales, empieza y termina en no ponerse la corO por lo menos los artículos sobre el Tribunal Constitubata. cional y sobre la nación española. Si el derecho a la huelMe apunto a la voz de Pepito Grillo de Javier Bordegale da pena yvergüenza, ¿qué le dará la valentía yla prirías. Este chaval del colegio concertadoAsunción Cuestasa del Tribunal Constitucional en pronunciarse sobre el blanca no ha puesto en evidencia sólo a los sindicatos. Estatut Tururut y la pasividad del Gobierno ante el refeHa puesto más en evidencia a la oposición. Lo que ha diréndum separatista de la Señorita Pepis? DEL OLVIDO LA ENFERMEDAD UANDO la niebla de la muertey del alzheimer empieza a envolver a los padres constitucionales- -Cisneros, Solé Tura, Suárez- -y a proyectar sus perfiles como estatuas senatoriales recortadas contra el horizonte brumoso de la Historia, la reivindicación de aquel tiempo fértil de grandeza creativa y concordia civil que fue la Transición se vuelve una necesidad inapelable para refrescarla atmósfera deuna política envilecida por el sectarismo y degradada por la mediocridad. La desaparición paulatina de los protagonistas de la refundación democrática nos interpela desde el corazón de la memoria sobre la lealtad colectiva con que administramossu herenciadegenerosidad moral y compromisos de Estado, a punto de conIGNACIO vertirseenunlegadodeceniCAMACHO zas aventadas por la desconfianza, la frivolidad y el olvido. La vigencia de la Constitución del 78 no significa sólo la clave de una larga estabilidad yunsólido marcodelibertades, sino lapermanenciade unaliento democráticoy unavoluntad plural capaces de aherrojar los viejos demonioscainitas del rencory la sangre, responsables de tantos recurrentes desengaños. El viento de la posmodernidad ha extendido una interpretación revisionista de la Transición que minimiza sus méritos para presentarla como una especie de pacto vergonzante urdido bajo el siniestro fragor de los sables y la presión de las frías bocas de los fusiles de febrero. Bajo este prisma de rupturismo retroactivo late la tentación de referenciar la legitimidad democrática en la fallida experiencia republicana del 31 frente a la acertada culminación monárquica del 78, saltando con voluntarismo dogmático por encima de las evidencias de un fracaso insoslayable. Empero, el desprecio de los valores de la Transición constituye además de una injusticia arrogante un grave error de apreciación objetiva: ni ha habido en los últimos tres siglos un período más fecundo de audacia política, inventiva jurídica y desprendimiento moral, ni el consenso fue una imposición táctica forzada por el miedo sino el fruto de la comprensión de una imperiosa necesidad de avenencia civil tras un largo y cruel ciclo de discordias impuestas y divisionismos obligatorios. La Constitución simboliza ese acuerdo de mutuo respeto basado en la no dominancia de unos españoles sobre otros, un pacto de ciudadanía que puede haber sufrido el desgaste de su propio desarrollo pero permanece intacto en sus principios esenciales de convivencia plural. Los tradicionales homenajes de su aniversario no deberían ser, pues, el ritual más o menos protocolario de una simple efemérides histórica sino la sincera y actualizada profesión de fe en el constructivo espíritu de renuncia y concordia de nuestros padres fundadores. Algunos de ellos han muerto o permanecen en la bruma neuronal de la desmemoria pero las naciones no pueden permitirse la enfermedad del olvido. C