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62 CULTURAyESPECTÁCULOS SÁBADO 14 s 11 s 2009 ABC DESDE MI BUHARDILLA Laura Campmany San Miguel, bueno, mártir Ve la luz una monumental biografía sobre Unamuno, la primera en cuatro décadas, edificada por Colette y Jean- Claude Rabaté, de las universidades de Tours y La Sorbona. Se incorporan sus cuadernillos biográficos de juventud y vejez, y el epistolario inédito POR ANTONIO ASTORGA FOTO: IGNACIO GIL jero impenitente, de corazón andariego y amante del tren. Dibujaba de perfil a la gente. Unamuno nunca se desligó de su visión crítica de la Enseñanza, de los jesuitas sobre todo. Decía que enseñaban mal y que, cuando él fuera padre, instruiría a sus hijos Como predicador laico, Unamuno quería descatolizar España para mejor cristianizarla En Salamanca les daba a leer a los curas libros protestantes. ¡Así que era el diablo para ellos! -señalan- Una especie de ¡hereje! El obispo Cámara soñó con la destitución de Unamuno y se lo pidió a Antonio Maura. Afortunadamente para Unamuno, Cámara murió en 1905. ¡Eran dos gallos en el mismo corral! Miguel de Unamuno escribió más de cuatro mil artículos, y en los juegos florales, que él despreciaba, aprovechaba para ajustar cuentas con el clero. Decía que a través de las mujeres se transmitía algo que aborrecía Unamuno: la fe del carbonero, una fe rutinaria. Nunca comulgó de mayor, ni fue a los actos oficia- Y EL GESTO LA CARA Contra la fe del carbonero C uenta Alfonso Ussía una anécdota apócrifa que siempre me ha hecho gracia. Viene a España un mandatario centroamericano y le llevan a visitar un museo. Un asesor le va sugiriendo en voz baja comentarios entendidos sobre las obras en que se van deteniendo. Ante un cuadro cubista, el experto musita: ¡Qué cara, qué gesto! Pero el dirigente, que oye lo que oye y ve lo que ve, exclama espontáneo: ¿Qué carajo es esto? Se ve que los españoles, con los países hermanos, tenemos serios problemas de comunicación. Ya habrán leído ustedes que el Parlamento catalán ha contratado un intérprete para que sus señorías puedan entender a los miembros de una delegación de Nicaragua, y viceversa. Me imagino el asombro de los delegados, aunque ya nos ha explicado David Minoves que algunos están muy sensibilizados con las lenguas minoritarias. Lo justo habría sido, en mi opinión, que hubieran hablado ellos en miskito, o en sumo- tawahka, para que así al menos el intérprete, de haberse encontrado uno, se hubiera ganado el salario. Pero lo que realmente lamento es que la Generalitat no haya pensado en mí para el trabajito. Teniendo en cuenta que ninguno de los diputados se puso los auriculares, y que comprendo medianamente el catalán, yo misma habría podido hacerlo. A estas horas tendría en mi bolsillo esos mil euros que quizás a los mileuristas no les parezcan tan puñeteros Ignoro por qué hay que traducirles a unos señores una lengua que hablan, pero así es el arte abstracto, incluso en política. Por ahorrarles el taco, una cara y un gesto. MADRID. En Miguel de Unamuno. Biografía (Taurus) Colette y Jean- Claude Rabaté han encerrado al titán en 812 páginas. Ardua y gigantesca empresa, adentrándose en una vida de luchas contra esto y aquello, en busca incesante y dialéctica de su verdad, de crisis permanentes, de combates interiores, de dudas y certidumbres. Unamuno vivió íntima y públicamente el destino y la política española durante más de medio siglo, arremetió contra tirios y troyanos, fue desterrado y nadie jamás pudo callarle, salvo un cruel brasero el último día de 1936... Unamuno, político frustrado, aborrecía a los profesionales de la cosa pública. Se presentó a las Generales, salió diputado y fue a las Cortes representando al Partido Socialista. Escribió innúmeros artículos anónimos para La lucha de clases de Bilbao. Pero, con la crisis religiosa, abandonó el socialismo. ricanos. Sólo en Argentina tenía 300: políticos, profesores... Se carteó con Rubén Darío y descubrió la literatura hispanoamericana. El Martín Fierro lo recitaba de memoria. En España fue víctima de una leyenda de hombre contradictorio, que cambiaba de opinión: Las Historias de la Literatura- -apostilla Colette- -le quitaron a Unamuno su dimensión humana y política para sólo comentar sus obras filosóficas, que son difíciles de entender Fue un via- Unamuno era un predicador laico que quería descatolizar España para mejor cristianizarla les abunda Colette Rabaté. ¿Su evolución política? Complicada responden los Rabaté. Unamuno proclamaba: Si mañana se forma un partido unamuniano me daría de baja inmediatamente Mientras la España de su corazón se está ensagrentando, desangrando, arruinando, envenenando por la incivil guerra, para Unamuno los culpables no sólo son las bandas de forajidos- -criminales vulgares, ex presidiarios, locos de atar, salvajes, ex hombre... -que se dicen comunistas, sindicalistas, anarquistas y carecen de ideologías, sino los del otro bando. En cuanto a Franco, no acaudilla nada en esto de la represión, del salvaje terror de retaguardia. Deja hacer. Esto corre a cargo de un monstruo de perversidad, ponzoñoso y rencoroso, vesánico: el general Mola La Nochevieja de 1936 hace frío y la nieve se ha helado sobre las calles de Salamanca. Después de jugar con Miguelín y de leerle cuentos infantiles, Unamuno recibe por la tarde la visita de un ex estudiante suyo, Bartolomé Aragón, quien le pregunta por su Crítico de la Enseñanza Ignoro por qué hay que traducirles a unos señores una lengua que hablan Colette y Jean- Claude Rabaté incorporan abundante material inédito de Unamuno a su magna biografía. Como las casi doscientos cartas que el hijo mayor les entregó hace dos años totalmente inéditas para que nos acercáramos al Unamuno más humano y auténtico Porque Unamuno no tiene buena imagen en España denuncian sus biógrafos; la tiene mejor en América Latina. ¿Por qué? Tal vez por su carácter hosco, huraño, ególatra y por los cuarenta años de Historias de la Literatura que insisten en presentarlo siempre atormentado por problemas de Dios, del más allá... No es una obra de vulgarización, descarta JeanClaude: Siempre citamos nuestras fuentes. La primera biografía la escribió Emilio Salcedo de oídas hace cuarenta y cinco años. Desde aquella época hay fuentes nuevas Unamuno recibió más de veinte mil cartas, sobre todo de sus corresponsales iberoame- Colette y Jean- Claude Rabaté, tras la entrevista con ABC