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ABC LUNES 19 s 10 s 2009 CULTURAyESPECTÁCULOS 59 ZARZUELA TEATRO MUSICAL La tabernera del puerto Autor: Sorozábal. Int. C. González, J. J. Rodríguez, J. Bros, I. García. Coro del Teatro de la Zarzuela, Orq. de la Comunidad de Madrid. Dir. escena: L. Olmos. Dir. musical: M. Roa. Teatro de la Zarzuela. Fecha: 15- X 40. El musical Dirección: Miquel Fernández. Libreto: Daniel Sánchez Arévalo. Coreografía: Noemí Cabrera. Escenografía: Ana Garay. Intérpretes: Adrián Lastra, Pablo Puyol, Susan Martin, Armando Pita, María Blanco, Gerardo González, Xavi Duch, Sandra Cervera. Teatro Rialto- Movistar, Madrid El buen camino El tenor José Bros explicaba lo comprometido que es salir al escenario sabiendo que el público espera que llegue la romanza Se refería a la de Leandro, ¡No puede ser! de La tabernera del puerto y tenía razón. Los momentos de gloria, en zarzuela y ópera, configuraron buena parte del género cuando este se sostenía por el público. Ahora su capacidad de intervención sobre el espectáculo es menor aunque siga teniendo importancia en el momento del juicio. Bros, artista inteligente, lo sabe, y también que su fama le debe un tanto a muchas arias y romanzas. Por eso anticipa la jugada. Para, templa... y manda. Con Bros en estado de gracia, vocalmente brillante, seguro, rotundo, grandioso, se inauguró el curso del Teatro de la Zarzuela. Dicho lo anterior, sería injusto no atender a otras circunstancias. El primero, que los muchos saberes del maestro Miguel Roa se saborean con más gusto si tras la batuta se adivina relajación y, en consecuencia, interés por el detalle, cuidado por el sonido y compenetración con la escena. Siendo así, es lógico que fluyeran en buena compañía las justezas de Carmen González, la respetable presencia escénica del barítono Juan Jesús Rodríguez o la impecable recreación que Iván García hace de Simpson, su álter ego. Por si alguien se interesa, en verdad que se puede pasar muy bien con la obra, tal y como ahora se ve en la Zarzuela. Quizá el severo maestro Sorozábal y los eficaces Romero y Fernández- Shaw habrían criticado algunos de los cortes que se le han hecho, pero la hora y media larga sin descanso a la que se ha reducido la obra le añade ritmo y fluidez. La tabernera se convierte así en una sucesión casi continua de música para mejor gloria de la recia puesta en escena que Luis Olmos estrenó hace dos años. ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE Cajón de músicas Los responsables de 40. El musical han dado una nueva vuelta de tuerca a los denominados musicales jukebox construidos a partir de éxitos de intérpretes o grupos consagrados, y cuyo mejor ejemplo es, sin duda, Mamma Mia En esta ocasión, el repertorio se amplía porque abarca cuatro décadas de música difundida a través de lo que fue primero un programa y ahora una emisora temática: Los 40 principales. El proyecto es ambicioso y, a juzgar por la reacción del público asistente a la función del pasado viernes, cautiva a los espectadores, que en las tres horas de espectáculo pueden escuchar éxitos de artistas tan diversos como Mamas and the Papas, Alejandro Sanz, Shakira, Nino Bravo, Miguel Bosé, Nena Daconte o Pereza, por señalar sólo unos pocos. El espectáculo va de menos a más; si en la primera parte la obra que cuenta las peripecias de un heterogéneo grupo de amigos, nada nuevo bajo el sol- -avanza de manera irregular, con muchas salpicaduras de canciones troceadas que aportan más bien poco a la historia (la escena de la llegada del padre parece sacada del Tú sí que vales el segundo acto presenta una mayor coherencia dramática, y la inserción de las canciones, mucho más medida, no chirría (son, en su mayoría, expresión de sentimientos más que consecuencia del argumento. Sin embargo, no se aprovecha el estado anímico del público y el fin de fiesta no eleva la temperatura como sería de desear. Buena parte de los méritos de este espectáculo los tienen sus intérpretes, curtidos muchos de ellos en el género, con mención especial para Adrián Lastra, Pablo Puyol, Armando Pita, María Blanco y la novata Sandra Cervera, un gran descubrimiento. J. B. La cantante israelí Yasmin Levy ABC El ladino desaparecerá en pocos años, nadie lo habla ya Yasmin Levy s Cantante La artista israelí, defensora del ladino a través de su música, publica estos días Sentir su nuevo trabajo discográfico POR JULIO BRAVO MADRID. Después de diez años de carrera y tres discos, Yasmin Levy confiesa que es ahora cuando se siente una cantante. En Alemania, durante una actuación en noviembre del año pasado, hubo un momento mágico y a partir de ahí ya me siento una cantante; antes no lo era. Es una cuestión tanto técnica como mental Fue el momento, añade, de su encuentro con el productor Javier Limón. Llegué a él como una paloma con las alas rotas y él me ha hecho volar, me ha hecho creer en mí misma, y ahora estoy viviendo la etapa más bonita de mi vida El resultado de este encuentro es Sentir un disco en el que las canciones populares sefardíes de Yasmin Levy se bañan de sonidos fla- mencos e incluso cubanos, y donde se ha atrevido incluso con una copla de Antonio Molina, La hija de Juan Simón Ya había tocado el flamenco en un disco anterior, La judería -explica Yasmin Levy- pero éste es un trabajo mucho más abierto; yo de joven quería ser cantaora de flamenco, pero claro... En el flamenco descubrí la pasión El flamenco y la música sefardí- -continúa- -hablan sobre la pena, sobre el amor, sobre la alegría... Son canciones que proceden del pueblo, y por eso son tan actuales quinientos años después Cuando Yasmin Levy viene a España, dice, se siente en casa. Soy judía de España. Cuando camino por una judería en Sevilla, en Toledo, oigo a mi abuela. Es un sentimiento muy profundo difícil de explicar La cantante es hija de Yitzhak Levy, uno de los principales estudiosos del idioma ladino, que los judíos de origen español han mantenido a lo largo de los siglos. Yasmin es pesimista, sin embargo, sobre el futuro de esta lengua. Nadie hablará ladino dentro de cincuenta años; es un idioma Judía de España que se puede estudiar en la Universidad, pero ya apenas se habla. Quien lo hace son los ancianos, gente de ochenta o noventa años, pero las generaciones posteriores ya no lo hemos aprendido. Y si no vives la lengua la lengua no vive La razón de que en apenas sesenta años se haya esfumado una tradición que ha perdurado durante cinco siglos es, según la artista, política. Cuando se creó el estado de Israel, en 1948, Ben Gurion impuso el hebreo para unificar la lengua, porque los judíos procedíamos de muchos países diferentes. El ladino quedó prácticamente como un idioma secreto, y por eso aquella generación que llegó a la nueva Israel fue la última que habló ladino La música es, asegura, una de las pocas formas de supervivencia que tiene la lengua sefardí. Seremos unos quince los músicos que seguimos cantando en ladino, somos muy pocos También es una cultura que se va extinguiendo poco a poco, asegura la cantante: No hay una tradición, no hay una comida, una ropa... Solamente la música. Yo canto esas canciones porque son mi vida