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78 CULTURAyESPECTÁCULOS Google Books, todos los libros sin ley DOMINGO 4 s 10 s 2009 ABC Obras huérfanas pero con derechos Google ha escaneado sin permiso obras con y sin autor conocido pero con derechos de propiedad intelectual. Le acusan de apropiación indebida I. R. LA UTOPÍA CLAVADA EN EL ANZUELO Estamos ante un conflicto artificial, jurídicamente diseñado por Google, quien decidió desde 2004 digitalizar millones de libros del dominio público zar también decenas de miles de libros con derechos de autor. Esto no fue un accidente, sino que provocó un pleito de efectos mundiales y que extrañamente sólo se concretó en un tribunal en EE. UU. mientras que las asociaciones de autores europeas se mantenían en silenciosa complicidad. El litigio iniciado por las asociaciones de editores y autores americanos inmediatamente se convirtió en una acción colectiva que podía saldarse por medio de un acuerdo, que afectaría a todos los libros que puedan comercializarse (o no) en una librería estadounidense; esto es, todo lo editado en el mundo, para su edición en red. El Convenio implica dos transacciones comerciales: la primera es la relativa a los derechos de propiedad intelectual que Google ha infringido como consecuencia de su masiva digitalización de libros sin autorización y que se saldarán con indemnizaciones desde 5 a 60 dólares (por un libro completo) cantidades irrisorias para el nivel de infracción y la dimensión de la empresa infractora. Sólo a este nivel ha intervenido Cedro, interesada en facilitar la gestión transaccional de Google por indemnizaciones irrisorias y sin proponer ni analizar otra solución a favor de sus autores. Algo más digno ha sido el papel del Ministerio de Cultura, que apostó desde el principio por la invisibilidad. La segunda parte del Convenio es más grave: posibilitaría, con una presunción de no infracción por su parte, a Google para distribuir con gran discrecionalidad, a cambio de pagar un porcentaje de lo obtenido, la totalidad de los libros que se vendan o puedan venderse en EE. UU. Este acuerdo no sólo vulnera la legalidad española y europea, afecta a nuestros autores y editores, es esencialmente monopolístico, va a suponer la gestión desde una empresa y una nueva institución diseñada por Google, de una mal llamada utopía del conocimiento con una finalidad que no puede ser otra que la propia Google: poco transparente, con intereses no sólo mercantiles, al margen de nuestros agentes culturales y con un afán explícito de monopolio sobre bienes públicos. José María Lancho Presidente de Hispalinux MADRID. El acuerdo firmado por Google y las asociaciones de autores y editores norteamericanas prevé la creación de un fondo de beneficios a repartir entre el buscador y aquellos autores y editores que se hayan apuntado al registro de Google Books. El Centro Español de Derechos de Reproducción (Cedro) encargado de gestionar los derechos de autores y editores- -lanzó a principios de año una campaña de información entre sus 16.000 socios para advertirles de que sus obras podrían haber sido digitalizadas y, por consiguiente, tendrían derecho a una compensación económica. Hasta el momento, más de 9.000 autores y 700 editores españoles nos han pedido que gestionemos en su nombre las reclamaciones pertinentes apunta Magdalena Vinent, directora general de Cedro. Si bien, se desconoce cuántas obras españolas han sido víctimas de la maquinaria Google, por lo que podría haber miles de autores españoles que no estarían recibiendo un solo euro de compensación. Pero además de las obras de dominio público y las protegidas por el copyright, en el buscador se encuentran millones de obras sin dueño conocido o conocible pero con derechos: las llamadas huérfanas que constituyen una de las grandes batallas. El problema: nadie puede reclamar en su nombre. Entonces, ¿tiene Google derecho a escanear unas obras de cuyo autor no tendrá jamás permiso? Antonio María Ávila, de la FGEE, es tajante al respecto: No tiene ningún derecho sobre ellas. Es como si hay una finca, cuyo dueño se desconoce, y usted la ocupa. Google está haciendo un uso abusivo del concepto norteamericano del fair use, que en Europa no existe. Primero escanea y luego pregunta Al respecto, autores, editores y entidades de gestión reclaman un registro de obras más completo. Como ejemplo, remiten al proyecto Arrow en el que participa España a través de la BNE, la FGEE y Cedro. Una base de datos europea destinada a la identificación de obras huérfanas. n un punto indeterminado entre la ignorancia y los más oscuros propósitos, las instituciones culturales españolas han optado por un irresponsable silencio ante el primer conflicto planetario de derechos de autor en internet. Una Corte de Distrito de Nueva York está a punto de aprobar un convenio que cambiará las relaciones, no sólo jurídicas, entre autor, editor y lector, hasta el punto de que cualquier línea que se trace entre cada uno de esos personajes acabaría pasando por Google, quien lograría un monopolio de hecho, con insuperables ventajas jurídicas, sobre la edición digital en red. Estamos ante un conflicto artificial, jurídicamente diseñado por Google, quien decidió desde 2004, y en lo que simulaba ser la puesta en marcha de una utopía, digitalizar millones de libros del dominio público, llegando a acuerdos con Universidades como la Complutense u Oxford. Pero la empresa decidió digitali- E Este acuerdo vulnera la legalidad española y europea, afecta a los autores y editores y es monopolístico con motivo de la presentación del libro HISTORIA DE LA REVOLUCIÓN DE ESPAÑA de Álvaro Flórez Estrada (1766- 1853) Intervendrán: LA VOZ DE LA NACIÓN Se complace en invitarle al coloquio: AULA DE CULTURA FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR JORGE VILCHES Y JUAN PABLO FUSI Lunes, 5 de octubre a las 20: 00 horas Con la colaboración de la Fundación Dos de Mayo, Nación y Libertad y la editorial Espasa Centro Cultural de Círculo de Lectores O Donnell, 10 Madrid M á s i n fo e n w w w a bc e s i n fo r m a c i o n a u l a c u l t u r a