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ABC LUNES 1- -12- -2008 Alcobendas acoge una gran exposición de fotografía contemporánea con 556 obras Ignacio García de Vinuesa, alcalde de Alcobendas 39 Muchos sin papeles y parados esperan ahora largas horas para ser reclutados por los pistoleros Cobran poco, cuando lo hacen, por unas diez horas de trabajo al día. Otras veces les dan cheques sin fondo Que la Policía se ocupe de los delincuentes y nos deje en paz. Nosotros solo queremos trabajar en acabar subido a alguno de los vehículos que comienzan a llegar y aparcan con las luces de emergencia en la rotonda. Estamos a mitad de la semana y las cuadrillas ya se han formado añade. Debe ser cierto, porque a la llegada de varios coches, algunas personas suben sin que medie palabra alguna y se van. A veces, esperan a alguien que se retrasa y que cuando llega se dirige directamente al vehículo. Otras veces, desciende el denominado pistolero Su look es variopinto: chaleco multiusos, visera, mono o anorak. El silbido es el toque de queda. El que anuncia que puede haber trabajo. Móvil en ristre, hace alguna llamada e intercambia breves palabras con la decena de personas que, de inmediato, le rodean. Los más duchos afirman que alude a sus necesidades: ferralleros, yesistas, pintores, etc. La hora punta, por el volumen de gente, parece ser las 7.00, con un centenar. Tras hablar de dinero, te suelen pagar por día, habitualmente entre 30- 40 euros si eres oficial por más de 10 horas de trabajo; y va descendiendo en función de la categoría explicaba Isidro, de origen paraguayo, el segundo que más ha madrugado. Si aceptan las condiciones, el trato está cerrado. Si no lo aceptas tú otros lo harán. Ese es el problema agrega. Cuando se ha formado el grupo parten rumbo a cualquier obra de la Comunidad o incluso de regiones vecinas. El curro no da para mucho: un día, varios, como mucho una semana. Isidro ha trabajado en estas condiciones en tres oca (Pasa a la página siguiente) El silbido es el reclamo Una vista panorámica de la plaza Elíptica, a media mañana, con vehículos y los corrillos de quienes esperan encontrar un trabajo parten al tajo Varios inmigrantes explican a ABC los abusos a los que han sido sometidos