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38 MADRID www. abc. es madrid LUNES 1- -12- -2008 ABC Cazacurros buscan explotadores: razón Plaza Elíptica o Atocha La explotación de inmigrantes por quienes reclutan obreros en la calle para subcontratas por 30- 40 euros por jornadas de 10 horas se agrava s La crisis hace que haya más demanda que oferta y que se lleguen a reunir más de 150 personas al día s Solo un 20 %lo gra su objetivo POR MARÍA JOSÉ ÁLVAREZ FOTOS DE SAN BERNARDO MADRID. Es un mercado en el que unos se venden por un precio ínfimo y los que realizan la compra hacen un negocio redondo. Los primeros no tienen ningún derecho, solo la obligación de trabajar, mientras que los segundos, a cuenta de la mano de obra barata que reclutan, se van lucrando cada día un poco más. Y, si, en esa ilegalidad en la que se mueven como pez en el agua, al amparo de la crisis, incumplen lo pactado, es decir, dejan de pagar lo convenido, la víctima poco puede hacer, puesto que nada les ampara: no hay nada firmado y suelen desconocer el nombre de la empresa a la que han prestado sus servicios. Los que tienen la sartén por el mango suelen ganar la batalla. Son los pistoleros de la construcción, unos intermediarios que siguen reclutando mano de obra para las subcontratas en las plazas de la capital y pueblos de la región a la que explotan por sueldos míseros. Los cazacurros son inmigrantes con y sin papeles, que, ante el desempleo y la necesidad de sobrevivir, se conforman con que les salga alguna chapuza para ir tirando. Aunque no les hagan ningún contrato, ni coticen a la Seguridad Social y se muevan en la invisibilidad. A sabiendas de que se tendrán que levantar antes del amanecer y volver a sus casas molidos cuando haya anochecido. Esta práctica de economía sumergida ha resistido con buena salud el parón de la construcción y la ley de subcontratación del sector, que entró en vigor en abril de 2007 para poner coto a este sistema; y, al calor de la crisis, ante el creciente desempleo en el sector- -que afecta a 48.000 personas- ahora es más la demanda que la oferta, lo que se traduce en una mayor precariedad y en que agudicen los abusos de algunos desaprensivos, según fuentes sindicales. Por ello, cada día son más los que acuden al reclamo de estos buscadores de mano de obra barata para pequeños y medianos empresarios sin escrúpulos a ver si tienen suerte como ellos mismos dicen. El resultado es siempre el mismo: ahora son pocos los que se suben a una furgoneta, un 20 a lo sumo, según el secretario general de la Federación de la Construcción en Madrid (Fecoma) Gerardo de Gracia, y muchos más los que aguardan para acabar yéndose con las manos vacías. Por ello, se prolonga la espera de quienes buscan acabar en el tajo en contra de lo que ocurría antes. Ver amanecer es la táctica que emplean algunos. Ser los primeros en llegar para ser reclutados. De ahí que la espera sea una de las virtudes de las que deben hacer gala estos aspirantes a ser explotados, así como la paciencia. A las seis de la mañana del pasado miércoles, cuando el frío se metía hasta en los huesos, en la plaza Elíptica, en dos de las salidas del Metro que aún no habían empezado a expulsar viajeros, comenzaba el goteo de personas. La mochila en la espalda con la comida y ropa de faena, el gorro calado hasta las orejas y prendas de abrigo, denotaban que iban preparados para estar mucho tiempo a la intemperie. El más madrugador, Fernando, de origen ecuatoriano, ni siquiera entra en la única cafetería de la plaza para entonar el cuerpo cuando abre, media hora después. Es la primera vez que vengo. Me despidieron hace 15 días y no tengo paro porque no coticé lo suficiente. Vivo con mi mujer y mis dos hijos y solo de alquiler pago 800 euros al mes explica, después de contar que llegó a España hace seis años y que tiene todos los papeles en regla. La mayoría de los que se ofrecen en este mercado ilegal de mano de obra son sudamericanos: el 80 ecuatorianos, bolivianos, peruanos, colombianos... El resto son subsaharianos, marroquíes, paquistaníes y europeos del este. Al menos en este lugar. El boca a boca funciona. Es lo que ha traído aquí a Fernando y a otros tantos otros como él. Mis compañeros me lo han contado. No me fío mucho. Vengo porque no tengo más remedio. A algunos les engañan y les pagan lo que quieren explica mientras permanece de pie, junto a la acera, con la mochila en el suelo. No tiene mucha confianza Economía sumergida Trabajé casi un mes gratis y no he podido hacer nada He estado trabajando casi un mes en una obra gratis. Fui a UGT a denunciar pero como no puedo demostrarlo, no hay nada que hacer. Solo tengo un teléfono que no coge nadie Ese es el testimonio de Orlando, un boliviano que sigue acudiendo a los puntos de reclutamiento de inmigrantes, aunque no se fíe. Interrogado sobre cómo permitió esa situación tanto tiempo, indicó que el intermediario, ante sus quejas, le adelantó 100 y 150 euros, aunque lo normal es cobrar por día. Ahora su situación se ha agravado. El otro día me iba a subir a una furgoneta y me pidieron los papeles Otros recalcan que son un blanco fácil por la crisis. A algunos les han dado hasta cheques sin fondo por ello piden a las autoridades que actúen. Que la Policía se ocupe de los delincuentes y nos deje en paz. Nosotros solo queremos trabajar El 80 sudamericanos Los contactos se mantienen a pie de furgoneta. Cuando el grupo está completo,