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78 CULTURAyESPECTÁCULOS MIÉRCOLES 2 s 7 s 2008 ABC Al Met de Nueva York se le cae una escultura de Andrea Della Robbia al suelo ANNA GRAU CORRESPONSAL NUEVA YORK. El Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, el popular Met, reconoció ayer que una escultura de Andrea Della Robbia representando al arcángel San Miguel se había caído de la pared y se había dañado contra el suelo de piedra. Los responsables del museo aseguran que el daño es significativo pero no irreparable y que la pieza ya ha sido trasladada al área de conservación para poder estudiar su restauración. El incidente tuvo lugar en algún momento de la noche del pasado lunes al martes. Al parecer, cedieron los soportes metálicos que fijaban a la pared la pieza, una terracota vitrificada en relieve de 157,5 cm por 81.3 cm, de color blanco y azul. Muestra al arcángel San Miguel portando su armadura, su espada y la balanza de la justicia. Fue encargada al artista para su exhibición a partir de 1475 en la iglesia de San Miguel en Faenza, una pequeña población italiana a medio camino entre Bolonia y Rávena. Más tarde pasó a manos privadas hasta ser adquirida por el Met en una subasta de la colección de Myron C. Taylor. La terracota llevaba colgando en su sitio desde 1996. En el Met aún se preguntan qué ha pasado exactamente y por qué los anclajes de la pieza al muro han fallado. El incidente obligó a cerrar ayer el ala de esculturas y artes decorativas europeas, uno de los mayores departamentos del museo y uno de los más visitados. Alberga hasta 50.000 piezas, que abarcan desde 1400 hasta el siglo XX, incluyendo el patio de un castillo español completamente reconstruido, que abarca él solo dos galerías. En un comunicado, el Met asegura que tanto los pedestales como los soportes de pared de sus esculturas se someten a revisiones periódicas y concienzudas pero que a raíz de este incidente se va a acometer una revigorizada inspección que alcanzará hasta el último rincón del museo. En fin, el museo sigue siendo un museo sin cabeza. Hace ya meses que se anunció la marcha de su histórico director, Philippe de Montebello, y su sucesor sigue sin conocerse. No da tanto la impresión de que haya un secreto muy bien guardado como una gran incógnita. Ayer mismo trascendió la negativa a ocupar el puesto del director del Museo Británico, Neil MacGregor. JULIÁN DE DOMINGO La Institución Libre de Enseñanza pierde su histórico jardín Las máquinas no esperaron y el histórico y frondoso jardín de la Institución Libre de Enseñanza ha sido borrado de la faz de Madrid. Los esfuerzos del movimiento ciudadano Salvar la ILE para que las autoridades municipales, regionales y nacionales reconsideraran los argumentos esgrimidos por la dirección y el patronato de la Institución Libre de Enseñanza para reformar de forma radical el espacio pedagógico, creado por Francisco Giner de los Ríos, fueron infructuosos. El hombre de las mil caras La Fundación Banco Santander presenta Claro y difícil la nueva entrega de su colección Obra Fundamental, dedicada a José Bergamín POR JESÚS MARCHAMALO MADRID. José Bergamín vivía en Madrid en un pequeño ático que daba a la Plaza de Oriente. Así que, durante años, cada vez que Franco se asomaba, por lo que fuera, al balcón del Palacio Real, un par de números de la Policía Armada subían a su casa, armados, para vigilarlo. Durante mucho tiempo no hubo ascensor en la finca y se cuenta que el viejo escritor, ensayista y editor subía andando los cinco pisos, largo y delgado, mientras recitaba en voz alta un soneto distinto cada vez. Y era motivo de admiración entre quienes lo acompañaban su buena memoria, capaz de recordar decenas de ellos que desgranaba por la escalera, sin titubeos, mientras iba ganando peldaños. A aquella casa, apenas una buhardilla, acudió a principios de los 80 un joven poeta, Andrés Trapiello, que acababa de publicar su primer libro, y a quien Bergamín había llamado. Su visita coincidió con la de un operario que anduvo largo rato instalando una antena para que aquel viejo católico fervoroso pudiera ver por televisión la visita de Juan Pablo II a Fátima. Así que ambos, Bergamín y Trapiello, estuvieron media tarde sentados, uno junto al otro, casi sin hablarse, mientras el antenista hacía los ajustes precisos, antes de marcharse. Fue entonces, con la tele de fondo, cuando se dirigió a él y le dijo: Le he hecho venir para decirle lo mismo que me dijo a mí Juan Ramón Jiménez: De su libro me interesa el poeta, pero no el libro Ayer, en la presentación de Claro y difícil el último volumen de la colección Obra Fundamental, de la Fundación Banco Santander, Andrés Trapiello, prologuista y antólogo, se refirió a aquel Bergamín esquinado, contradictorio, seductor y malicioso, siempre controvertido, que acabaría resultando incómodo incluso a sus compañeros de generación, y a los estudiosos que tiempo después acabarían orillándolo. plia y desigual obra literaria- -ensayos, textos, poemas- que en muchos casos sólo han podido leerse en primeras ediciones, cada vez más valoradas en el mercado del libro de viejo, y por lo tanto alejadas del gran público. Trapiello ha seleccionado para esta Obra Fundamental textos taurinos, una colección de pequeños ensayos sobre temas cotidianos, y una importante muestra de su poesía, a su juicio, la parte más interesante. Es una poesía de raíz becqueriana, romántica, de fondo calderoniano, donde se da, de nuevo, lo paradójico: la escribe con setenta años, mientas se acerca al mundo abertzale, y es curioso ese tono de serenidad clásica al lado de la agitación política El libro va precedido de un estudio preliminar que bajo el sugestivo título El cubo de Rubik abunda en esa faceta poliédrica de Bergamín: cada vez que se completa una cara, se descompone el resto. Para terminar, una frase para la historia. Cuando en 1982 se le concedió a Luis Rosales el Premio Cervantes que, al parecer, estaba ese año reservado a él, Bergamín, preguntado por los periodistas, dijo, irónico y lacónico: Me parece bien, se lo tiene merecido José Bergamín ABC Frente a esa imagen del 27 como generación de la amistad, Bergamín contrapuso su perfil más aristado, dentro del grupo de los solitarios, los difíciles, como Gaya, Cernuda o Gil Albert. Editor de la revista Cruz y Raya de la prestigiosa Ediciones del Árbol y, tras la guerra, de la editorial Séneca- -fue quien publicó la primera edición de Poeta en Nueva York de García Lorca- Bergamín fue autor, al tiempo, de una am-