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ABC MIÉRCOLES 2 s 7 s 2008 Tribuna Abierta AGENDA 61 Jaime de Piniés Foro Arrupe Madrid QUE NOS MERECEMOS l dicho que el poder corrompe tiene muchas manifestaciones en nuestro país. Uno de los más preocupantes es la situación de desequilibrio entre los poderes del Estado: el ejecutivo manda, el legislativo otorga y el judicial rinde su voto a quien le nombró. Desde la Transición, esta situación se viene consintiendo o agravando, independientemente del signo político de quien gobierne y, de momento, no mejora. del poder y el deterioro de las instituciones tienen diversas causas. La primera son los medios de comunicación social que, con poquísimas excepciones, están neutralizados por el clientelismo y el caciquismo. La uniformidad de los mensajes de los medios de comunicación responde a las necesidades de quienes los pagan y, por lo tanto, dependen de la audiencia que marca las exigencias de la publicidad. Se ilumina lo que la audiencia pide, ensombreciendo la reali- LAS INSTITUCIONES PÚBLICAS de nuestra manera de hablar y hacer. Un La endeble actuación de los laicos se debe a la crisis cultural; existen el consumo y el estatus económico, pero con defecto de valores; es decir, faltan ideas nuevas y nuevos pensadores políticos E dad. El poder también ejerce su especial influencia en este campo silenciando columnistas, periodistas gráficos y las voces de algunos en la radio que osan desmarcarse. Lacorrupción do de las Autonomías que favorece el caciquismo del Siglo XXI ya que la descentralización del dinero público crea clientelismo y pactos locales de intereses. La tercera causa es la actuación de los políticos que no plantean cuestiones de interés público sino simples personalismos. Por ejemplo, en vez de resolver los problemas que atañen a la educación y al desarrollo sostenible, se pasan el tiempo analizando aquello que se habla y dice sobre la educación y el desarrollo sostenible. Otro componente es la tendencia a la existencia de grupos tradicionalistas con pequeños partidos que rompen el voto útil; aunque, también es posible que parte de la regeneración del sistema de parti- LasegundacausaesunEsta- dos surja a partir de estos partidos minoritarios. Y por último, la formación y los valores. Éstos son la esencia de la igualdad en democracia pero no hay nadie que comulgue de forma absoluta con el ideario de su partido político. La endeble actuación de los laicos se debe a la crisis cultural; existe el consumo y el estatus económico, pero con defecto de valores; es decir, faltan ideas nuevas y nuevos pensadores políticos. suerte de contar con el P. Augusto Hortal, catedrático de Ética y profesor de Ética Política de la Universidad Pontificia de Comillas, quién puso el dedo en la llaga al hablar de la necesidad de laicos comprometidos que enjuicien críticamente las instituciones públicas y no meros espectadores. Se habla mucho de ética para utilizarla contra el enemigo político, pero la auténtica ética política debe verse desde nuestra contribución a la vida pública y des- EnelForoArrupesetuvola curioso ejemplo fue la imagen de la baronesa Thyssen encadenada a los árboles del Paseo del Prado. Con imaginación y tesón, Tita consiguió que todos los medios se involucrasen en su particular campaña para obligar al poder a dialogar con el ciudadano. Hay muchísimos focos similares en nuestro país; sin ir más lejos en Soria, donde la familia Marichalar libera una batalla campal contra el poder y que está centrada en conservar el entorno paisajístico de Numancia. Quizás estos representantes de la sociedad civil son intrépidos y obviamente con cierta repercusión mediática, pero igualmente son indicadores de que la sociedad civil debe intervenir y ser partícipe directo de la cosa pública. Si la política que se hace no es suficientemente ética, esto se debe a que la ética no ha entrado suficientemente en la política y esto es algo que puede provocar y fomentar una sociedad civil. Platón lo tenía claro: En la República, los buenos no quieren gobernar ni por dinero, ni por honores; para que gobiernen hay que castigarlos, y nada mejor para esto que sufran malos gobernantes Lola Santiago Escritora VERANO ON un golpe de calor intenso, fuerte, preciso, llegó el verano. Ese día todo el sofoco del mundo se instaló en mi casa, y hubo que disponer las medidas necesarias, quitar el cobertor, poner aparatos de refrigeración, cerrar ventanas, y su soplo ardiente fue bloqueado a tiempo. Atrás quedaba una dulce primavera lluviosa, con días de sol, en los que presentaste tu novela Blues del silencio en el Círculo de Bellas Artes, la mesa redonda sobre Mujer y literatura en el pabellón Carmen Martín Gaite de la Feria del Libro y la firma de ejemplares con el contacto directo con tu público, los que te leen aquí en ABC, y amigos que hacía años que no veías, allá en la caseta 122 de Sial Ediciones, de nuevo en la Feria del Libro, en dos maravillosas tardes de sol en el Paseo de coches del Retiro. Avanzaba la primavera. Y se iba hacia su final. Y llegaba retozón y gozoso, pidiendo ser festejado con siestas en su canícula febril, el verano... C No sé por qué demonios, pero no me fue fácil ver estas dos películas, recuerdo que empezaba a verlas e instantáneamente se apoderaba de mí una apatía, una flojera, que no hacía posible el estado de tensión necesario para seguirlas sado año. Ambas basadas en una obra de teatro de Anthony Shaffer: Frenesí aunque la versión actual se muestra más libre en general y, sobre todo, en la segunda parte, al incidir sobre el tema homosexual, apenas esbozado en la versión de Joseph Mankiewic. de reconocer que no sé por qué demonios, pero no me fue fácil ver estas dos películas, recuerdo que empezaba a verlas e instantáneamente se apoderaba de mí una apatía, una flojera, que no hacía posible el estado de tensión necesario para seguirlas, y había de desistir por ese día en mi propósito. Me pregunto ¿Sería la primavera? ¿La astenia primaveral? O simplemente que no estaba motivada para un duelo, largo y denso entre actores, aunque fueran de la talla, en la primera versión, de un Michael Caine- -que hace de joven- -o de un Laurence Olivier- -el maduro escritor, que defiende con uñas y dientes su matrimonio, aunque este sea ya prácticamente inexistente- en el segundo filme se desequilibra un poco más este tour de force porque por mucho que quiere estar a la altura Jude Law de Michael Caine este es demasiado actor y, ahora, encima, con He toda la experiencia del mundo para él, pero de todas formas no veo la versión actual tan floja como dicen algunos, ni tan aséptica; me gusta el tratamiento que se da a la película, con sus decorados futuristas, en el que las cámaras, los espejos y la decoración minimalista sustituye toda la parafernalia teatral de la primera, aunque no se entendería aquella sin sus juguetes animados que dan vida al entramado teatral, tan fiel a la versión original de Anthony Shaffer. ver, cayeron ante tus ojos casi dormidos, por los madrugones matinales: La primera versión de Sleuth- -La huella- -de 1972 y la segunda estrenada en el pa- Dospelículas, pendientesde tablece entre un escritor de novelas de intriga entrado en años y un joven peluquero, amante de su mujer. Subyaciendo a este pero casi paralelo a él, otro tema: la diferencia social que trae consigo la lucha de clases, presente en las dos versiones, pero más agudizada en la primera. En la segunda, dado el cariz que toma la acción en su tramo final intentando el hombre mayor- -Michael Caine- -que el joven sea su amante en ese afán de deslumbrarle y comprarle con su dinero- -aquí el joven Jude Law pasa de ser peluquero a actor en paro- retarda el final trágico de la cinta. Eltema: larelaciónquesees- Yo, que no había visto en su día la versión de Joseph L. Mankiewic, la vi, ahora, a la inver- sa; primero, la versión actual del 2007, del director Kenneth Branagh, en la que cobran vida los modernos decorados, el sofisticado ascensor interior, la música de Patrick Doyle, las cámaras instaladas por todo el caserón, con sus planos y contraplanos, con sus travelling, marcando otra realidad, otros contornos y el texto sugerente y controvertido del premio Nobel Harold Pinter, adaptación del original de Shaffer. La versión de Mankiewic situada en un antiguo castillo, lleno de juguetes articulados, que llegan a formar parte de la acción, con canciones de Cole Porter y música compuesta y dirigida por John Addison, le da un aire vívido, ágil, circense. Fue nominada a tres Oscar. Uno para ambos actores, otro para el director y otro para la música. Sin duda de trata de un excelente filme. En definitiva dos buenas películas para entrar en el verano, si no fuera porque la apatía inicial me impidió, en un principio, disfrutar con sus ingeniosos diálogos, en ese jugoso duelo interpretativo, mayor en la primera versión, menor en la segunda, a manera de peligroso juego, que llevan a cabo sus protagonistas pero que, a pesar de todo, Jude Law incluido, se mantiene sólo en la magnificencia del gesto y la palabra, de la actitud en gran actor, de mi admirado y querido Michael Caine.