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30 INTERNACIONAL www. abc. es internacional MIÉRCOLES 2- -7- -2008 ABC Sarkozy presiona a Polonia con el veto a más ampliaciones La negativa del presidente Kaczynski a firmar añade incertidumbre al Tratado ENRIQUE SERBETO ENVIADO ESPECIAL PARÍS. Como se dice en el Elíseo, el actual presidente polaco no ha sido nunca un socio fácil en las negociaciones europeas, así que no puede decirse que haya sorprendido a nadie la postura que Lech Kaczynski hizo pública ayer negándose a firmar el decreto de ratificación del Tratado de Lisboa, que ya ha aprobado el Parlamento de su país. El presidente francés, que iniciaba ayer mismo su semestre de presidencia, le respondió diciéndole que se trata de una cuestión moral y de honestidad el ser consecuente con el hecho de que Polonia ha firmado el Tratado de Lisboa. El primer día de la presidencia francesa ha sido, en efecto, una muestra de lo que va a ser el tono político del semestre. En el Elíseo se espera que Polonia y la República Checa- -y tal vez Suecia- -estén dudando hasta el último momento ante el dilema de ratificar o no el Tratado de Lisboa que los irlandeses rechazaron en referéndum. En Francia, los responsables gubernamentales están convencidos de que la única salida a la crisis es que todos los demás países completen el proceso de ratificación, lo que forzaría a Irlanda a una segunda decisión, que necesariamente ha de ser por vía de las urnas ropa debemos extraer las consecuencias de esa firma declaró Sarkozy a la prensa conjuntamente con el presidente de la Comisión Europea. No fue cualquiera quien puso la firma de Polonia, fue el presidente Kaczynski, él mismo, quien en su momento hizo gala de valor y a quien además rendí homenaje por su sentido del compromiso y a cómo supo defender los intereses de los polacos comentó Sarkozy. Lech Kaczynski ha dicho que considera que es inútil ratificar el Tratado de Lisboa hasta que no lo haga Irlanda, y de alguna manera se ha manifestado como defensor de los países pequeños al recordar que la regla es la de la unanimidad. La diferencia es que todos los demás tratan precisamente de utilizar la ratificación para llevar a Irlanda hacia una posición en la que tenga que reconsiderar su decisión en el referéndum. Más del 85 por ciento de los irlandeses, según los sondeos, desean seguir en la Unión. Fuentes del Elíseo dijeron ayer que la clave para presio- La ministra de Justicia, Rachida Dati, se inclina en el acto que inauguró la presidencia francesa de la UE nar a Polonia- -y a la República Checa, cuyo presidente, el euroescéptico Vaklav Klaus, también amenaza con hacer lo mismo que su colega polaco- es el argumento de la ampliación. No es posible una mayor rotundidad para decir que Francia vetará toda ampliación- -empezando por Croacia, que ya tiene prácticamente cerrada la negociación, y el resto de los Balcanes- -si no entra en vigor antes el Tratado de Lisboa. Las fuentes del Elíseo hablan incluso por primera vez con simpatía de la eventual candidatura un día, en el fu- El Elíseo confía en una ratificación definitiva de polacos y checos que lleve a Irlanda a una segunda revisión HORIZONTE Ramón Pérez- Maura Sarkozy recibió ayer a la Comisión Europea en la reunión tradicional del comienzo de cada presidencia, pero ninguno de los proyectos de los que le ha hablado el presidente francés a José Manuel Barroso- -el paquete de energía y emisiones, las reformas del IVA, el pacto sobre inmigración, etcétera- -supera ahora en interés a la renovada crisis institucional. Es una cuestión moral, de honestidad, que los que hemos firmado en nombre de nuestros países para hacer avanzar Eu- Una cuestión moral ANACOLUTO INSALVABLE T iempos de confusión colectiva. La inmensa mayoría de los legítimos representantes de los europeos ratifica el Tratado de Lisboa, pero lo que merece repercusión mediática no es que la muy euroescéptica Cámara de los Lores británica se haya adherido al Tratado, sino que el radical y xenófobo presidente polaco haya anunciado su intención de no firmar su ratificación- -lo que demorará la ratificación polaca, pero no la impedirá. Han sido muchos los medios que en las últimas horas han comentado las dificultades que afronta la presidencia francesa de la UE, estrenada ayer. Lo más descorazonador ha sido una línea narrativa subyacente en la mayoría de los reportajes sobre la nueva presidencia: que el difícil momento por el que pasa la Unión complicará el lucimiento ansiado por Nicolas Sarkozy para su presidencia de los veintisiete. Con la que está cayendo y son tan- tos los que buscan el lucimiento de un político en lugar de la solución a los muchos problemas de todos nosotros. En este contexto tan descorazonador tenemos el reto de ver cómo superamos el Tratado de Niza. Es evidente que en una Unión de veintisiete estados hay que superar el requisito de unanimidad para las grandes reformas. Pero la legislación vigente requiere la unanimidad para derogar la unanimida- -anacoluto insalvable. Como insalvable es también el problema creado por quienes se llenan la boca de legitimidad democrática al dar más valor a la no ratificación del Tratado por un referendo que a la ratificación por un Parlamen- to. No. Elegimos a nuestros parlamentarios precisamente para eso. Para que con un espléndido sueldo se estudien legislaciones difícilmente asequibles al común de los votantes y ejerzan la representación de éstos en la votación defendiendo con su sufragio el mejor interés de los ciudadanos. Era evidente que ningún ciudadano de a pie podía entender la mayoría del tercer capítulo de la constitución europea en el que estaban refundidos todos los tecnicismos de los tratados precedentes. Peo yo espero que el diputado al que pago un sueldo se sepa la lección. El euroescéptico también y por eso prefiere que voten quienes no lo entienden.