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10 OPINIÓN MIÉRCOLES 2 s 7 s 2008 ABC AD LIBITUM MILAGRO EN COMILLAS A primera vez, hace ya mucho tiempo, que le escuché al presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, la idea de convertir la vieja e inmensa Universidad Pontificia de Comillas en un Centro Internacional del Español tuve la sensación de que se trataba, como dicen los pasiegos viejos, de una sinjundia. Algo sin mayores fundamentos. Se demuestra, una vez más, que la realidad nace de los sueños, que son ellos los que la generan y engrandecen. Cuando ayer, al caer la tarde, Sus Majestades los Reyes llegaron al Palacio de Sobrellano, el que fue residencia de los marqueses de Comillas, para presidir el M. MARTIN Patronato de la FundaFERRAND ción que acometerá la titánica tarea de convertir un seminario abandonado en un centro académico de proyección internacional, tuve la sensación gozosa de que todo es posible si se hace lo imposible para que lo sea. Como las casualidades existen, no es raro que coincida una acción cívica, como la promovida por el Manifiesto por la Lengua Común- -del que la Real Academia no quiere saber nada- con un acto oficial y solemne como el que los Reyes presidieron en Comillas. Como para subrayarlo y poner en evidencia la mínima dimensión de algunos de nuestros líderes políticos, la Ejecutiva del PSC, la estructura que arma la vaciedad del president José Montilla, ha expresado su rechazo al Manifiesto, un paso más allá que no suscribirlo. Rompería, dicen los socialistas, el actual modelo de inmersión lingüística Una no querida, pero brillante, forma de ponerse en evidencia y dar valor a un Manifiesto que sólo pretende algo que la Constitución prescribe y los nacionalismos proscriben. Las obras que ya se realizan en la vieja casa cántabra de los jesuitas, trasladada a Madrid en sus esencias y despoblada por falta de vocaciones, son alegóricas del esfuerzo que merece el idioma común, el que sin menosprecio de ningún otro de los idiomas españoles nos permite entendernos con quinientos millones de personas en todo el mundo. ¿De dónde habrá salido el desvarío separatista según el cual para ser mejor catalán, vasco o gallego conviene ignorar el castellano? En hermosa y contradictoria alegoría, el grandioso proyecto que ayer pusieron en marcha los Reyes de España se cimienta en la obra que culminó el segundo marqués de Comillas, Claudio López Bru, que nació en Barcelona y sirvió de anfitrión en Comillas- -en sus días, tierra de Castilla- -a muchos de sus paisanos, a sus amigos y socios americanos y a cuantos, sin pretender jibarizar sus almas, saben que hablando un mismo idioma se entienden las gentes más distintas. Un arquitecto catalán, Joan Martorell, hizo los planos después remodelados por otro catalán, Lluis Doménech i Montaner, de la vieja Universidad que será pronto Centro Internacional del Español. Algo simbólico, deseable y feliz, aunque le irrite a Montilla y sus compañeros de cuadrilla y tripartito. L ESPAÑA, EL ESPAÑOL, LOS ESPAÑOLES L manifiesto en favor del español que ha impulsado un grupo de notables y suscitado una adhesión sobresaliente, ha sido acogido, por parte del Gobierno, con el despecho de un marido al que le han puesto los cuernos. Zapatero ya ha dejado entrever que sus autores han hinchado el perro y que el problema, si lo hay, es opinable; la crisis, relativa y la alarma social un simulacro de emergencia. ¡Cuándo no es fiesta! El señor presidente y sus compinches periféricos se han ido por las ramas filológicas y pretenden amansar las aguas bravas represándolas en el ámbito académico. Que menudo papelón, dicho sea de paso, ha desempeñado la Academia limpiándole las botas al poder, tal cual le corresponde a la muy docta institución; o sea, con la lengua. La cosa es refugiarse en las mentiras sin matices y en las verdades vuelta y vuelta, ni demasiado crudas, ni demasiado hechas. Parlotear sobre los síntomas y no atajar la peste. La lengua común- -o sea, el español, los remilgos ofenden- -no necesita que nadie la defienda; se defiende a sí misma de la embestida ciega de los TOMÁS liliputienses. Lo que se encuentra en CUESTA riesgo es el común, el patrimonio inmenso que constituye nuestra herencia, el que han abaratado una cuadrilla de usureros. Lo que se extingue es el estado de derecho. Es el fantasma de la libertad, en resumidas cuentas, el que saca la lengua después del linchamiento. Nuestra lengua común se haya muy por encima de los que la torturan y de los que la vilipendian. El español es un billete hacia el futuro que atraviesa fronteras y sobrevuela océanos. España, sin embargo, pese a los fuegos de artificio, pese al rotundo sarpullido de las hazañas balompédicas, puede ser, de aquí a nada, letra muerta. Esa es la tragedia que intentan soslayar los que se acogen a la literalidad del manifiesto. Ahí es donde late el corazón de la tinieblas. Ahí es donde duele. HAY MOTIVO E Colocar en la picota los vergonzosos atropellos que se perpetran a diario en el nombre del verbo, es una noble empresa y bienvenidos sean aquellos que se suman a los que llevan décadas clamando en el desierto. Nunca es tarde si la dicha llega y ha llegado la hora de amartillar los argumentos y apretar el gatillo dialéctico. Sin circunloquios, sin amagos, sin sacarina, sin pamemas. Par délicattese j ai perdu ma vie... dejó escrito Rimbaud desde el torreón del genio. ¿Habremos de perder esta batalla por hacer uso- -y abuso- -de la delicadeza? Al pa, pa i al vi, vi pregonaba el difunto Eduardo Tarragona con el acento montaraz que se gastan en Lérida. Las cosas claras y el chocolate espeso. Resistir, a la postre, es insistir. Y volver a insistir. E insistir de nuevo. Así que insistiremos. Si el español se ve menoscabado es porque España está contra las cuerdas. Es porque hay territorios en los que la Carta Magna es una Carta Mínima devuelta al remitente. Es porque hay españoles que cumplen con la ley y la ley, sin embargo, no cumple con ellos. Es porque hay españoles que tienen que elegir entre la rendición sin condiciones y la celda de aislamiento. Es porque hay españoles que han de serlo a medias por no acatar los dogmas de la Santa Madre Aldea. Acudir al rescate de la lengua común es negarse a pasar por el desolladero. Es soportar el coro de las naciones oprimidas interpretando a voz en cuello la eterna cantinela. ¡Pero si el castellano- -gimen- -es una fortaleza y no hay manera humana de conseguir hincarle el diente! (Ellos sabrán, que se han quedado sin colmillos- -y sin muelas del juicio- -en el intento) Y que nos den la murga con la historieta del pez grande que se zampa al pequeño. Y que remuevan el mondongo del secular resentimiento. Y que les corten un traje a la medida a los fachas de estreno con el pellejo que arrancaron a los fachas de siempre. ¿Qué dirán si aparece el nuevo manifiesto que muchos tienen ya en la punta de la lengua? En defensa de la libertad La libertad a bocajarro y sin ningún aditamento.