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Martes 1 de Julio de 2008 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.799. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. COSAS MíAS Edurne Uriarte ESPAÑA TXAPELDUN n mensaje guasón circulaba este fin de semana por los móviles del País Vasco llamando a celebrar el éxito de la España txapeldun. O sea, de la España campeona. A pesar de los aguafiestas de Ibarretxe y Urkullu. Y a pesar de otros aguafiestas como los escépticos de la fútbolmanía que a punto estuvimos de llamar a la objeción de conciencia contra la invasión futbolística en algún momento de este campeonato. Hasta que llegaron los penaltis de Italia y la escéptica que esto escribe se rindió irremediablemente a la magia del fútbol. A su pasión, a su alegría, a su emoción, a su épica. Es posible que incluso me acompañaran bastantes nacionalistas en esta aventura emocional, que por una vez corearan España txapeldun, aunque fuera en voz baja. Los demás, los escépticos, hemos de admitir que no recordamos días como éstos en los que todos los españoles hayamos vibrado por una vez con el mismo equipo y en el mismo equipo. Sin distinción de ideologías ni de partidos, sin desconfianza ni distancia, sin amargura, sin frialdad. Tampoco recordamos tantas banderas nacionales abrazadas y exhibidas orgullosamente por un grupo de jóvenes que son una referencia vital para todos los chicos y chicas españoles. Sin complejos, con la naturalidad de una generación que no está contaminada por las querellas y las heridas de sus mayores. La fútbolmanía se ha convertido en la fútbolnación. Y no es el espejismo de un día, la exaltación pasajera de la victoria. Prefiero verlo como el símbolo de que otra nación es posible. Unida, alegre, positiva, orgullosa de sus logros y preparada para sus fracasos. Campeona o txapeldun. U Torres celebra el gol a Alemania. Arriba, Leonor y Uwe con la recién nacida Silke FOTOS AFP Y ANTENA 3 TV Silke nació con el gol de Torres El 29 de junio no sólo pasará a la historia por el éxito de España. En el mismo minuto que el Niño firmaba el gol venía al mundo una niña, Silke, hija de una española, Leonor, y de un alemán, Uwe. Ella ganaba seguro POR TOMÁS GONZÁLEZ- MARTÍN eonor Roa, preparada para el parto, escuchaba los gritos de médicos, enfermeras y celadores cuando Fernando Torres, el Niño remataba un gol para la historia. Eran las nueve y veinte de la noche en el hospital de La Paz. El minuto 33 de juego en el Prater vienés. En ese momento, Leonor vio aparecer la cabecita de Silke. Una niña que ganaba la Eurocopa familiar sin temor al resultado final. Su madre, médico, es española. Su padre, Uwe Spangler, es alemán. Un hombre que habla español perfectamente. La niña representaba el mejor homenaje a dos países que ofrecieron un espectáculo deportivo ejemplar dentro y fuera del campo. Leonor es morena. Spangler, rubio. Silke es el colofón a un día inolvidable, pues el 29 de junio es también la fecha del cumpleaños de su madre. La felicidad del nacimiento de la niña en el día del Niño acabó con los lamentos previos del padre. Primero, porque ya sabía que ese día se quedaría sin fútbol, una de sus aficiones. Segundo, porque así no sufrió con la derrota germana. El que algo quiere, algo le cuesta. Uwe relataba que el parto estaba previsto para el 7 de julio, pero se adelantó y él ya sabía que se cumpliría la ley de Murphy: la niña llegaría a la hora del partido y no vería la final. Así sucedió. No se podía quejar. Su esposa vivió el aniversario y el alumbramiento en el paritorio. Su regalo de cumpleaños era un bebé. Y Leonor comprobó una vez más que no es verdad que los niños vienen con un pan bajo el brazo. Explicó el nacimiento como un cronista del partido. Estaba preparada para el parto, escuché gritos de alegría y sabía que habían marcado un gol. En ese instante apareció la cabecita de mi hija. Había un partido de fútbol muy importante, pero recibí la mejor atención de los ginés (ginecólogos) de las enfermeras y de otras personas que estuvieron pendientes para que todo saliera bien. Así fue y les doy las gracias Silke tiene un hermanito de tres años, que tampoco se enteró demasiado de la victoria de España. Pero ella, cuando comprenda la jugada de su llegada al mundo, se acordará para siempre de su cumpleaños. No sólo porque su madre le recordará la fecha, sino porque siempre podrá decir con orgullo, en alemán y en español, que nació en el mismo momento que Torres y la selección española hacían historia. Dentro de unos años, esta niña podrá decidir si se viste con los colores españoles o alemanes. Aunque el culpable que puso minuto a su vida, Fernando, siempre le dirá que las cosas no suceden por casualidad: el autor del gol vivió toda su vida en la calle Alemania, número 4, de Fuenlabrada. L