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ABC MARTES 1- -7- -2008 El pintor Antonio López se convierte en el artista español vivo más cotizado 89 ajenos. Podría no ser El Coloso Podría no ser de Goya Paisaje de los Pirineos. Mena se extraña de que no aparezcan más claros los Pirineos y lo compara con cartones para tapices de palacios madrileños, en los que se muestra cómo Goya pintaba lo que conocía. Primero, tenía que hacerlo porque el decoro exigía representar algo en relación con el palacio. Segundo, recordemos que Goya nunca conoció los Pirineos. Tercero, incluso el fondo del 2 de Mayo no es fiel al paisaje de la Puerta del Sol, que Goya conocía a la perfección, luego es mentira. La serranía baja aragonesa sí puede ser el paisaje de El Coloso Goya pasó allí casi toda la guerra Lección de Anatomía. Mena dijo que Goya pintaba bien la anatomía porque hacía disecciones de cadáveres, algo que no consta. Goya incluso se mostró en desacuerdo con el estudio de la anatomía en un informe que hizo sobre la enseñanza para la Academia, y dice que aunque no le parece mal, lo importante es estudiar la naturaleza Muchos dibujos y cuadros de Goya tienen errores en la factura de los miembros. Así que esto también cae Los toros y la tartana. Que el autor de este cuadro, según afirma Mena sobre los toros, desconoce la anatomía del rabo y por eso Goya no es el autor de El Coloso es otra conclusión injusta. Primero, ¡yo no sabía que existiera una anatomía del rabo! (risas) En otros cuadros y grabados goyescos hay anatomías no exactas. Muchos pintores grandes cometen estos errores. Y mire, no es un cuadro pintado para mirar los rabos de los toros, sino el efecto general de todo lo que huye del gigante. Goya pintó a la gente del campo huyendo con sus cosas. Y a lo mejor no son toros sino reses y vacas. A mí me importa más que los animales se van en sentido distinto de la gente, lo que aporta gracia y tragedia a un tiempo. Y el asno, que debía ayudar a los hombres se queda parado. Es un detalle emotivo en el cuadro. Pero no me parece de peluche. En cuanto a la tartana... ¡A mí me encanta! A. J. es 176. Cuando me dijeron que van a descatalogar El Coloso pedí a Gabriele Finaldi que mirase las antiguas fotos del Prado porque yo he visto números en la zona en la que Díez interpreta ahora la firma de Juliá. En concreto ésta- -Glendinning nos muestra una foto antigua de un libro en la que junto al 1 y el 7 se puede atisbar claramente un 6- 176 es un número de inventario. Falta investigación. Lo lamen- table es dar al público algo no suficientemente estudiado, sin investigar más datos de la historia. Hay una referencia del XIX: aparece el cuadro en un inventario de la familia Fernández Durán de 1874 (que hizo Vicente Poleró) con el título Alegoría profética de los desastres de la Guerra de la Independencia. Original de Goya No era un pintor desconocido para esa familia. Retrató a uno de sus miembros y en época de Goya, otro era académico. Hay Mena tiene un problema por su gusto con la nitidez. Goya a veces no es nítido decenas de inventarios de esa colección que habría que investigar. Eso sí sería incontestable y no el rabo de los toros. Y consta que Goya pintó otra alegoría del mismo tamaño del pueblo huyendo de un águila pintado para movilizar a la gente contra Francia El otro Coloso. La aguatinta no es de 1800, nada tiene que ver con los Caprichos y sí con los Desastres. Creo que es de la guerra o posterior Triste premonición. No pasaría nada si el Prado no hubiera lanzado la información tan poco contrastada. Todo esto es triste y poco sensato y no es de estudiosos serios. Aprendimos a no tener en cuenta nuestros gustos y creo que Mena tiene un problema por su gusto con la nitidez. Goya a veces no es nítido Fernando Castro Flórez VERDAD COLOSAL arece que había urgencia en derribar el Coloso. Como si en medio de la euforía patriótico- futbolera necesitáramos, de paso, desvelar todo aquello que ha sido mentira y no puede seguir engañando a la masa admirativa. Manuela Mena arroja argumentos estilísticos para convencer a quien quiera escucharla de que Goya no pintó esa obra que incluiría errores P anatómicos, toros penosos, jinetes que se caen de mala manera y un paisaje de una suciedad escandalosa. Incluso, según su docta opinión, uno de los burros del cuadro da la impresión de que fuera de peluche cosa ciertamente lamentable. Tengo que confesar, aunque quede como un cretino, que a mi el cuadro me apasiona, lo cual puede ser la confirmación de que no tengo ni idea de pintura. Por otro lado, que aparezcan unas iniciales en un lienzo (A. J. no tendría que llevarme a perder el entusiasmo o a volverme completamente ciego para esa aparición espectral de un ser descomunal. Algunos especialistas en Goya como Glendinning están desconcertados, muestran su escepticismo o sencillamente afirman que lo que está sucediendo en el Prado es horrible La verdad es que no entiendo para qué se hace una rueda de prensa antes de presentar el estudio científico detallado. ¿Hay que descolgar el cuadro de inmediato? ¿Tenemos que borrar todas las referencias historiográficas e incluso enterrar las interpretaciones múltiples? Este descubrimiento aleccionador en palabras de un pope de la crítica, me deja desconcertado sobre todo por la precipitación, el afán de protagonismo y la estructura argumental de los expertos que nos traen la buena (o mala, según se mire) nueva. Se sugiere que habrá más sorpresas esto es, que otras piezas dejarán de ser goyescas, lo cual es un funesto destino. Espero que no sigan teniendo tanta prisa ni tanto afán detectivesco so pena de que a la vuelta de la esquina lo que entendíamos como sublime termine por ser sancionado como el colmo de lo sórdido o sucio Derrida, en La verdad en pintura dedica un capítulo entero a lo colosal tomando como pretexto visual el presunto cuadro de Goya. Lo sublime de lo colosal constituye tal vez, entre lo presentable y lo impresentable, tanto el pasaje como la irreductibilidad de una a la otra Resulta que, más allá de la obscenidad de su abismo, ese ser inmenso nos mostraría la potencia del límite en la experiencia artística. El coloso parece que nos da la espalda. En la tierra una multitud huye despavorida. Malos tiempos. Críticos. O a lo mejor están eufóricos ante los éxitos deportivos. La melancolía goyesca, su oscuridad y las obsesiones de esa mente nos seguirán inquietando aunque el autor sea otro. La experta no ceja en su empeño: Goya nunca lo habría pintado así Esa verdad verdadera no me convence.