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34 INTERNACIONAL www. abc. es internacional MARTES 1- -7- -2008 ABC Sarkozy quiere imponer políticas prácticas a su presidencia europea Inmigración, carburantes, medio ambiente y la Unión Mediterránea, ejes de su plan JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Nicolas Sarkozy presentó, explicó y desmenuzó ayer los cinco grandes ejes de la presidencia francesa de la UE, inmigración, energía, medio ambiente, defensa y nuevas relaciones Europa- Mediterráneo, en un tono muy alejado de la retórica burocrática europeísta tradicional, esperando que dentro de seis meses Europa pueda tener políticas prácticas en esos terrenos, muy próximos a las preocupaciones diarias del hombre de la calle Al presidente francés no se le escapa que el no irlandés al Tratado de Lisboa vuelve a paralizar la UE institucional, bloqueada desde hace más de una década. Pero insiste en un punto concreto: A los europeos les preocupa el paro, la inmigración, la seguridad, el futuro de sus familias. Es nuestro deber proponer políticas europeas que respondan a tales problemas concretos, para hacer comprender que Europa no es un riesgo, si no la mejor manera de progresar y asegurar nuestra prosperidad y seguridad Buena parte de la acción diplomática de la presidencia francesa estará consagrada a intentar desbrozar la pantanosa situación institucional. Pero lo esencial de la presidencia francesa estará en otro terreno: proponer políticas prácticas que es posible poner en marcha con o sin Tratado de Lisboa. Primer proyecto concreto: un Pacto europeo sobre inmigración. Ante el problema común de la inmigración, Sarkozy propone a los miembros de la UE una política común, que responda de manera práctica a los problemas inmediatos (económicos, sociales, culturales, religiosos) El proyecto francés puede y debe enmendarse, matizarse, negociarse. A juicio de Sarkozy, los europeos apreciarán que haya una política inmigratoria común, que nos proteja de las antiguas legalizaciones masivas Segundo terreno de acción: adoptar políticas comunes ante dos de los más graves desafíos inmediatos, el precio de los carburantes y el precio de los productos agrícolas. Sarkozy no desea entrar en grandes debates teológicos, prefiere avanzar ideas prácticas: ¿será posible negociar una fiscalidad común en materia energética? ¿Es necesario reformar la Política Agraria Común para responder al problema del precio de los carburantes? Lo ideal, a juicio de Sarkozy, sería llegar a negociar una política energética común. En el peor de los casos, el presidente francés considera urgente desmenuzar esos problemas, tan sensibles para el bolsillo de los europeos. Tercer eje diplomático europeo de Francia: la ecología, el medio ambiente... pero una ecología y un medio ambiente indisociables de la calidad de la vida de cada día, con muchos flecos prácticos. París propondrá un largo abanico de proyectos. La defensa de Europa es el cuarto frente de acción privilegiada. Francia volverá a la estructura militar integrada de la Alianza Atlántica. Se trata de una novedad importante, culminación de muchos años de aproximación, confirmando el giro atlántico de la nueva diplomacia francesa. Por último, el lanzamiento de la Unión por el Mediterráneo, aspirando a reunir en París a Israel, Turquía y bastantes países árabes, para dar una nueva forma al antiguo proceso de Barcelona Será un proyecto genuinamente francés, quizá muy recortado en su ambición original. La torre Eiffel luce desde anoche la bandera europea para celebrar la presidencia francesa en la UE AFP La dimensión exterior Florentino Portero LÍDER SE BUSCA UN París aboga por una política inmigratoria común que nos proteja de las antiguas legalizaciones masivas l hombre propone y Dios dispone. Se esperaba que la inauguración de la presidencia francesa diera paso a una nueva etapa, superadora del fiasco del Tratado de la Constitución y de la compleja negociación del Tratado de Lisboa. Bajo el liderazgo de Nicolas Sarkozy, sin duda el político europeo de mayor relevancia internacional de nuestros días, debíamos comenzar a definir una nueva E época en la que asumiéramos, de una vez por todas, los retos de la globalización, estableciéramos las bases para hacer frente a la crisis económica... No fue Dios sino los irlandeses, y porque sólo se les preguntó a ellos, los que dispusieron que el camino elegido para profundizar la convergencia europea se quedaran de nuevo en agua de borrajas. Está claro que Europa sólo avanzará por el camino trazado por nuestros gobernantes si no se consulta a los ciudadanos. De hacerlo, tendrán que escuchar una y otra vez que ésa no es la vía. Sarkozy tiene ante sí uno de los retos más importantes de su carrera internacional, guiar a toda Europa en un momento de extraordinaria confusión. Como repiten funcionarios y periodistas, Europa se ha quedado sin guión precisamente cuando más lo necesitaba. Pero el fraca- so de los tratados no puede abocar a la inacción. Son muchos y muy graves los problemas que hay sobre la mesa a los que hay que dar respuesta. Ahora más que nunca hace falta liderazgo. La locomotora franco- alemana es cosa del pasado, pero la formación de un directorio compuesto por los grandes es urgente. Sólo así se podrán elaborar y formular propuestas realistas y con posibilidades de salir adelante. En un momento de crisis económica, escasez de recursos energéticos, difíciles relaciones con Rusia y China, auge del islamismo, proliferación de armamento nuclear... los grandes deben asumir la responsabilidad de tirar del carro planteando con realismo y responsabilidad los retos a los que nos enfrentamos y las políticas a seguir. Es el momento Sarkozy. Veremos si está o no a la altura de los acontecimientos.