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ABC LUNES 30 s 6 s 2008 España, campeona El palco DEPORTES 105 AFP Don Juan Carlos charla con la canciller alemana, Angela Merkel, minutos antes de que comenzara el partido; cuando llegó el 1- 0 la sonrisa de la presidenta alemana se borró por unas horas El día del orgullo rojo Angela Merkel se vistió del blanco roto de Ballack; pero ni por esas. Alguien le sopló a la misma canciller a la que Zapatero mandó al paro que la Reina y la Infanta habían vaciado su armario de prendas rojas y copió la idea. Pero en esto llegó Torres y mandó llorar hija mayor rizó el rizo patrio y se colgó unos pendientes de farolillos rojigualdas. Y la goleada- -en el palco- -llegó con la corbata- -ni Estatuto de Cataluña ni nada- -de Zapatero, oscura con listas rojas y amarillas. Pero como el espionaje es muy teutón, alguien se debió de ir de la lengua y Angela Merkel (que si fuera por Zapatero hoy sería secretaria de dirección) contrarrestó con una chaqueta en blanco roto (así es como Torres dejó a los alemanes) en honor a su selección. Pero el blanco cambió a cetrino a juego con su cara cuando la canciller tuvo que mirar de reojo al Rey, que celebraba en el minuto 33 con Platini (el autor de nuestro funeral hace 24 años en París) el gol español. Luego Don Juan Carlos sufrió: los goles que no entraron en la antipática portería de Lehmann los lamentaba tapándose- -que no quiero verlo- -la cara. Hay que reconocer que Doña Elena es la que mejor pisa un palco. Lo mismo llora cuando el Príncipe desfila de abanderado que fotografía a Casillas o salta con España. Claro que el listón lo dejaron alto su hermano y cuñada el jueves, cuando parecieron descoyuntarse con los goles a Rusia. Zapatero sabía que lo de la La Reina y Doña Elena, vestidas ambas de rojo en homenaje a nuestros colores, se adornaron con sendos pins rojigualdas AFP Mayte Alcaraz enos mal que en mi periódico me pidieron ayer que mirara al norte del campo (el palco) y no al sur (del estadio, claro, no de los jugadores) para escribir esta crónica. Menos mal, digo, porque no oculto que a mí me gusta más el olor al varon dandy de a litro de Harrison Ford, tan guapo él en Viena, que el eau de sovaque de Silva, es un suponer. Qué le voy a hacer si me priva más que comer con los dedos un traje de la Infanta Elena, sentada ayer detrás de sus padres, o un dos piezas de la Preysler, cuyo chico pequeño, Enrique Iglesias, estuvo también en el Prater haciendo el wendolyn. El palco era bicolor. Pero ahí ya partíamos con un 3- 1 de ventaja. La Reina y Doña Elena vaciaron el armario de prendas rojas para envolverse en nuestra bandera en forma de blazer y falda, la primera; y traje de pantalón, la segunda. Mientras Doña Sofía lo combinó con un bolso bandolera, su M Fernando Alonso, en el palco AFP Zapatero conversa con Villar, presidente de la federación EFE crisis puede ser opinable pero la Eurocopa no. Así las cosas, conjuró su fama de gafe y celebró al equipo nacional. Y en esto llegó el coronel Rajoy, que ocupó un puesto centrado, como corresponde, encorbatado de amarillo limón, como los que se toma cada vez que sus críticos abren la boca. Pero el más festivalero de todos- -no se apuren, no hablo de Kissinger, me gustas cuando callas porque estás como ausente- -fue Fernando Alonso, que casi se desgañita cuando el 1- 0 reptó de su corazón a su garganta. Y a gloria supo saber que Nuria Bermúdez, señora de Güiza, no llegó al palco. Uff! Rajoy llega al partido, donde ocupó un puesto muy centrado