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ABC LUNES 30 s 6 s 2008 Tribuna Abierta AGENDA 63 Álberto González Rodríguez MANUEL GODOY EMERGE DEL OLVIDO L 26 de enero de 1807, con ocasión de su nombramiento como Gran Almirante de España e Indias, el Ayuntamiento de Badajoz acordó realizar diversos actos en homenaje de Manuel Godoy, el principal de los cuales sería erigirle un gran monumento en lugar preferente de la ciudad. Mas los avatares que a partir de los sucesos de El Escorial y la firma del Tratado de Fontainebleau desencadenaron poco después el torbellino que desembocó en la Guerra de la Independencia, voltearon la suerte del Príncipe de la Paz, haciendo que cualquier propósito de ensalzar su figura quedara en suspenso, y que su nombre se hiciera maldito. uego Fernando VII, su gran enemigo; los problemas del agitado siglo XIX; y finalmente la ignorancia y la desidia, lograron que la imagen y el recuerdo del hasta entonces personaje más poderoso de su tiempo se fuera desdibujando hasta caer en el más absoluto de los olvidos, al tiempo que se adensaba la leyenda negra en que sus adversarios se afanaron en sepultarlo. Realidades ambas, olvido y leyenda negra, cuya confluencia hizo que el recuerdo de Manuel Godoy quedara proscrito definitivamente de la memoria nacional, y su nombre, silenciado o pronunciado solo con desprecio. Pero como el propio Godoy dejó escrito en sus memorias Razón y verdad nunca envejecen Así Doctor en Historia Cronista oficial de Badajoz Su figura acabó por emerger de entre los velos que la ensombrecían, ofreciendo un personaje que, lejos de la imagen que de ella tejieron sus detractores, resultó la de un hombre ilustrado con talla de estadista. Badajoz, su ciudad natal, le erige un gran monumento E L fue en su caso también, pues a partir de mediado el siglo XX, de mano de los investigadores que, siguiendo el camino abierto por Luciano de Taxonera, y al poco por los profesores Jesús Pabón, Carlos Seco Serrano y otros, comenzaron a abordar su estudio al margen de los prejuicios de antaño, su figura acabó por emerger de entre los velos que la ensombrecían, ofreciendo un personaje que, lejos de la imagen que de ella tejieron sus detractores, resultó la de un hombre ilustrado con talla de estadista, admirado por los principales políticos de su tiempo, incluido el mismo Napoleón. partir de ese momento la figura de Godoy se fue engrandeciendo, mostrando su verdadera dimensión y creando las condiciones propicias para dar cumplimiento al acuerdo adoptado en 1807 por el Ayuntamiento de su ciudad natal de erigirle un monumento y realizar otros actos en su honor. Decisión que luego de dos siglos largos en suspenso, y la sucesión de nada menos que 167 corporaciones municipales, adoptó finalmente, mediante acuerdo de 14 de enero del presente 2008, la que encabeza el alcalde Miguel Ángel Celdrán Matute. Integrado en el de conmemoración del Bicentenario de la Guerra de la Independencia, el programa de homenaje al Príncipe de la Paz incluye, como actos más relevantes, una solemne sesión académica de exaltación de su figura y la inauguración de un monumento en bronce a gran tamaño, obra del escultor local Luis Martínez Giraldo, instalado en la plaza más céntrica de la ciudad, simbólicamente abierta sobre el Seminario Diocesano San Atón en que el personaje cursó sus estudios y adquirió la formación ilustrada que inspiró su actuación como gobernante. representa que la ciudad de Badajoz se sienta orgullosa de un hijo suyo insigne, compatriota de todos los españoles, y de una muy señalada etapa histórica de nuestro pasado, para ensalzarlo y ponerlo en valor con nivel de gran celebración, buscando lo que de más glorioso tuvo, en lugar de renegar de él o tratar de tergiversar su imagen y recuerdo poniendo el acento en sus aspectos más negativos, para enturbiarlo. or cuanto antecede, bien cabe afirmar que tales actos adquieren categoría de hecho histórico. La que distingue a los que determinan un giro en el curso o carácter de los acontecimientos, las mentalidades, u otras cuestiones que comportan cambios de rumbo en el devenir de las cosas. Pues en tal sentido no cabe duda que lo son, ya que constituyen, tras dos siglos de olvido y desprecio, los que abren el camino a la recuperación y puesta en valor de Manuel Godoy, representando el hito que marca la transición entre el antes de la ignorancia, la inquina y la tergiversación de su figura, y el después que con ellos se inicia, de su valoración como uno de los personajes más relevantes de su tiempo, merecedor de los honores que los pueblos que se estiman a sí mismos tributan siempre a sus grandes hombres. Con tal homenaje y el monumento que lo encarna con voluntad de permanencia y proyección de futuro, bien cabe afirmar que desde hoy, la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Badajoz, se ha hecho más Noble, más Leal, y más Badajoz. Y hasta España, un poco más España, al recuperar para su acervo histórico a una gran figura del pasado. P A A ctos ambos a realizar el 14 de junio, fecha que significativamente también se ha hecho coincidir a pocos días con la del 6 de junio, en que se firmó la Paz de Badajoz, que puso fin a la Guerra de las Naranjas, mediante la que Godoy restituyó a España la totalidad territorial con la reintegración a su suelo de Olivenza. Entre los múltiples simbolismos y significantes que encierra el gesto, cabe destacar sobre todo, en unos tiempos en que lo habitual resulta lo contrario, el que, frente al cainismo ibérico, José Ramón de Alvear y de Zubiría Escritor SALTÓ LA MERCEDES POR LOS AIRES El primer disparo correspondió a los ingleses, que al acto de piratería unieron la traición, al disparar sin previo aviso, lo cual constituye uno de los episodios más vergonzosos de la historia de Inglaterra C UENTA con mucho detalle doña Sabina de Alvear y Ward en la documentada Historia de don Diego de Alvear y Ponce de León, brigadier de la Armada Española dos sucesos relacionados con los que hoy están de moda, uno, el combate del Cabo de Santa María, donde saltó la Mercedes por los aires con estruendo horrible, cubriéndonos con una espesa lluvia de ruinas y de humo y el otro, la sangrienta y heroica contienda del 2 de Mayo de 1808 (que) retumbó por todo el país como espantoso trueno, preludio de tremenda tormenta de guerra, odios y venganzas El primero de los sucesos motivó que Inglaterra se espantó de su propia obra, y por todas partes el clamor contra el Gobierno fue general, y en el Parlamento las más elocuentes voces le atacaron con irrebatible justicia El segundo de los sucesos motivó que Despertóse de las Españas el león, como decían las coplas populares, y sus rugidos levantaron los ánimos al más alto grado de patriotismo y exaltación, llevando a cabo acciones heroicas que asombraron a la Europa entera En el primero de los sucesos don Diego era el segundo jefe o mayor general en la pequeña división de cuatro fragatas que mandaba el general Bustamante Fue feliz la navegación, y veían ya las costas ibéricas, cuando al amanecer del aciago día 5 de octubre (de 1804) divisaron una escuadra inglesa de fuerza superior, que se les acercó e intimó la extraña orden que tenían de llevarlos a Inglaterra. Opusiéronse los nuestros; pero, aun sin dar tiempo a más explicaciones, empezaron los contrarios a hacerles un vivo fuego, que al punto fue contestado con brío Muy pronto, sin embargo, una terrible desgracia inclinó la balanza a su favor, llenando a los españoles de consternación. ¡Volóse la fragata Mercedes, y saltó por los aires! ¡En ella venía la numerosa y hermosa familia del desventurado Alvear! Éste, a bordo de la Medea y con el mando de ella por estar el general enfermo, vio la tremenda catástrofe, y sintió al punto su inmensa desdicha; pero, impávido y sereno, si bien el rostro demudado y lívido por la angustia de su destrozado corazón, siguió dando órdenes y dirigiendo el combate hasta el fin Rindiéronse por último los esforzados españoles, y entonces con presteza acudieron todos a los tristes náufragos, salvando hasta cincuenta de los que, más vigorosos o más afortunados, pudieron asirse de alguna tabla. Entre ellos, ninguno de los fami- liares del infeliz Alvear. Su esposa, sus siete hijos, su sobrino, varios criados y la mayor parte de su fortuna, todos y todo perecieron en un momento. ¡Tal fue, y en tiempo de paz, el combate del Cabo de Santa María! Por lo que queda dicho, queda claro, aunque podría relatarse con mayor detalle, que la iniciativa del ataque y del primer disparo correspondió a los ingleses, que al acto de piratería unieron la traición, al disparar sin previo aviso, lo cual constituye uno de los episodios más vergonzosos de la historia de Inglaterra, por lo que sería bueno obtener, a través de la influencia del muy honorable historiador don Hugh Thomas, el levantamiento de un monumento en la ciudad de Faro, en el Algarve portugués, situada frente al cabo de Santa María, que costeara Inglaterra, como homenaje de desagravio a las inocentes víctimas de la piratería y la traición, esas lacras de la historia inglesa, que la han hecho ser conocida del mundo como la pérfida Albión.