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ABC LUNES 30- -6- -2008 ENFOQUE 7 LA FRASE DEL DÍA DON JUAN CARLOS Rey de España Me alegro por los chicos, por el equipo, por España. Hemos sufrido, pero ha valido la pena iel a su costumbre de ser el primer español en acudir a alentar a las selecciones nacionales en sus citas con la historia, Don Juan Carlos expresó ayer como nadie, en el palco de autoridades del estadio Prater de Viena, su alegría por el triunfo de España. El triunfo que más se resistía, el del fútbol. Sentado junto a Doña Sofía, el Rey, pletórico, acompañó con gestos de alegría y rabia cada minuto del partido. Sufriendo y disfrutando, como todos los españoles. Anoche no se cansó de dar y recibir enhorabuenas. Hoy, España estará en boca de todo el mundo. Como dijo Don Juan Carlos con toda razón, hemos sufrido, pero ha valido la pena Ha valido una Eurocopa. Casi nada. F IGNACIO GÓMEZ La selección se sacude años de sinsabores y conquista por fin la Eurocopa Héroes para la historia Grande. La selección española de fútbol, al fin grande. Otra vez grande. Cuarenta y cuatro años después de Madrid, veinticuatro después del fiasco de París, ha llegado Viena. Y con ella, la segunda Eurocopa para nuestro fútbol, para nuestro deporte y para España. Héroes. Los jugadores de la selección se han comportado durante todo el campeonato como héroes, sin ceder un solo partido en ninguna de las fases y derribando mitos y temores, acallando gafes e infortunios, superando complejos y enjugando tristezas y lágrimas del pasado. Y jugando al fútbol con mayúsculas. Anoche más, más héroes todavía. Supieron combinar el fútbol brillante con el oficio que exigía un partido definitivo. ¡Una final! Una final contra Alemania, un equipo tres veces campeón del mundo y tres veces campeón de Europa. Hoy las portadas de todos los periódicos europeos, los analistas, los aficionados, se rendirán ante la selección de Luis Aragonés y ante su fútbol deslumbrante, como han hecho, inclinando la cabeza, todas las selecciones del torneo. España entera, desbordada de ilusión (en la imagen, la plaza de Ermua) eufórica, ansiosa de gloria, se paralizó ante el televisor para frotarse los ojos y ver cómo nuestro fútbol tocaba un trocito de cielo, cómo hacía historia y cómo el capitán, Casillas, levantaba la Copa que le acredita hoy, y durante los cuatro próximos años, como la mejor selección de Europa. Y la más feliz. Era hora. -Madrid y Deportes