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ABC DOMINGO 29- -6- -2008 CULTURAyESPECTÁCULOS 93 CLÁSICA Ciclo Grandes Voces Roberto Alagna, tenor. Orquesta y Coro titualres del Teatro Real. Dirección: David Giménez. Obras de Giuseppe Verdi. Lugar: Teatro Real, Madrid. Fecha: 27 de junio Alagna en el Real ANTONIO IGLESIAS Dentro de una evidente espectacularidad, acaba de subir al escenario de nuestro Teatro Real el tenor francés Roberto Alagna, no para formar cuadro alguno operístico, sino para ofrecer todo un recital Verdi que, dentro del ciclo Grandes Voces de la Fundación Caja Madrid, suponía su clausura. Le prestaron colaboración el Coro y Orquesta titulares, Peter Burian (preparador diestro de las voces) bajo la batuta dominadora del barcelonés David Giménez Carreras. La voz de Alagna ha de situarse entre aquellas de subido nivel, podría hasta afirmar que de indudable calidad, por sus múltiples aspectos, no siendo el menor un fiato que llega a idealizarse, la fuerza de una emisión inteligentemente situada en el plano que se desee, con evidente versatilidad, que conduce a imaginarse como aumentada todavía en una imaginada Roberto Alagna JAVIER DEL REAL desenvoltura escénica. Agradezcamos su interesante programa tutto Verdi extraído de sus óperas Macbeth La forza del destino I Lombardi y Aida incluidas en la primera parte de la velada, y con La traviata Rigoletto Luisa Miller y Otello en la segunda. Generoso en las propinas concedidas, con orquesta y al final solo, estimo necesario consignar que si no hubo función de ópera, sí se respiró su genuino ambiente con la volcada y notoria influencia del entusiasmo espectacular de los pros y la escasa intolerancia de los noes que tendrían una justificación ante una correctísima afinación, quebrada únicamente en un comienzo inestable en La mia letizia infondere el aria de I Lombardi Preparó muy bien las contadas intervenciones corales el vienés Peter Burian, y un muy sincero aplauso para la batuta de Giménez Carreras, penetrante en las partituras que dejan admirar sobre sus contornos una sustancia importante, aplauso mantenido para la siempre acertada labor de los profesores de la gran Sinfónica madrileña, que dejó admirar nuevamente su extraordinaria clase cuando siempre actúa fuera del foso. Así, la serie de Grandes Voces del Real tuvo una esplendida rúbrica en su final. TEATRO Rebeldías posibles Autores: Luis García- Araus y Javier G. Yagüe. Dirección: J. G. Yagüe. Espacio escénico y vestuario: María Luisa de la Iglesia. Iluminación: Eduardo Vizuete. Intérpretes: María Antón, Frantxa Arraiza, José Melchor, Javier Pérez- Acebrón, Asu Rivero y José Sáncehz. Lugar: Sala Cuarta Pared. Madrid El primer paso JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN Recuerda juiciosamente un proverbio chino que hasta el más largo viaje comienza con un primer paso. Un primer paso como el que en esta comedia da García, un hombre tranquilo, cuando decide reclamar a su compañía teléfonica los 28 céntimos de más que le han cargado en un recibo. Esa pequeña rebeldía posible, esa mínima heroicidad de lo cotidiano se enfrenta a los monstruos de Una farsa con momentos muy divertidos y actores en clave de proximidad la burocracia y la desidia, y es contagiosa: una mujer atrapada entre una constructora y una compañía de seguros que se pasan la patata caliente de una reparación, un tipo que pretende apostatar del catolicismo y un padre angustiado porque no logra que la sanidad pública atienda a su hija anoréxica... Una cofradía de agraviados que no son superhéroes ni santos a machamartillo, pues está claro que ante una gran prueba o un momento de formidable gravedad, es más fácil el gran gesto; lo difícil es mantener tozudamente el sentido de la justicia y la honradez frente a la espesura gris de la rutina y el hábito del todo vale, la chapuza y el abuso impune. Este montaje de Cuarta Pared, tras su exitosa Trilogía de la juventud ha sido repuesto en varias ocasiones por petición del respetable. Merece la pena. Estructurado en una sucesión de cuadros que unen el sarcasmo socarrón, la ironía feroz y la complicidad con los espectadores, tiene la inmediatez indómita, combativa y lúcida de algunos trabajos de Fo que se fajan en los mecanismos enfermos de la cotidianidad. Una farsa con momentos muy divertidos y con actores que juegan en clave de proximidad y frescura, lo que el público agradece y aplaude.