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68 MADRID Violencia juvenil en zonas de marcha DOMINGO 29 s 6 s 2008 ABC Cóctel explosivo de alcohol y navajas Las zonas de marcha del sur, con La Cubierta al frente, se han convertido en un peligroso punto de encuentro: drogas, peleas y hasta carreras ponen en riesgo la vida de los adolescentes cada fin de semana POR JOSÉ M. CAMARERO FOTO JULIÁN DE DOMINGO MADRID. Algo caliente se mueve en el sur, y ni el alcohol, ni el menudeo de drogas, ni la tenencia de armas ayuda demasiado a que las zonas de marcha de Leganés, Fuenlabrada y Costa Polvoranca se desprendan de un cierto halo violento que, cada fin de semana, inunda sus calles. La muerte de Bruno, de 19 años, en La Cubierta de Leganés, y Abderrazak, de 28, en la plaza de España de Fuenlabrada, ha reabierto el debate sobre la seguridad en éstas y otras áreas a las que llegan jóvenes desde todo Madrid. En el primer semestre de este año, han muerto seis personas en zonas de copas, tres veces más que en el mismo periodo del año pasado. Última parada: La Cubierta Después de once años en funcionamiento, por La Cubierta de Leganés pasa todo tipo de gente asegura un agente de la Policía, quien explica: Eso no es bueno cuando todos van borrachos La Cubierta es el último punto de un viaje nocturno, que suele comenzar en otras localidades, pero que converge en Leganés, donde los bares, con o sin autorización, son los que abren hasta altas horas. Desde las once de la noche, centenares de jóvenes se aplican en la ingesta de alcohol en los alrededores de la plaza de toros. Bebemos aquí porque las copas son luego muy caras en La Cubierta aseguran Javi y Jesús, de apenas 16 años. Luego continúan, vamos a alguno de los bares a darlo todo El problema no está en la calle, sino dentro de los bares, donde un mínimo roce se convierte en argumento para iniciar la pelea. Los porteros de ese bar han llamado a la Policía porque no nos dejaban entrar aseguraban un grupo de amigos. Cuando llegan los agentes, los jóvenes intentan salir corriendo, pero los policías consiguen atraparles y decomisarles hachís. Los vecinos aseguran que cada vez que hay un asesinato la gente deja de acudir a la plaza de toros. Pero en apenas un mes, esto vuelve a ser un polvorín explican Manuel y su esposa. Precisamente los vecinos se encuentran entre los perjudicados. ¿Tú ves normal que aparquen sus coches en la puerta del garaje? se queja un hombre al intentar sacar su coche para ir a trabajar. Y es que la presencia de coches con la música al máximo volumen es otra de las señas de identidad de La Cubierta. Incluso las carreras por la avenida de Gibraltar, donde se encuentra la parada de Metrosur, y los derrapes aumentan con el paso de las horas y las borracheras se generalizan. Puede que luego nos pillen en la rotonda admite Francisco, con su potente Audi negro en sus manos, pero merece la pena Unos metros más adelante, una patrulla de la Policía detiene a todos los vehículos para realizar un exhaustivo control de alcoholemia. Por suerte para Paco, y desgracia de otros vecinos, esta vez no le han hecho soplar. Los problemas de La Cubierta comienzan realmente a las dos de la mañana: a quienes no dejan acceder a los bares, porque se quedan bebiendo en la calle; y a quienes sí entran, porque resuelven en la vía pública cualquier problema que haya surgido dentro del pub. Alrededor de la plaza reina Kamikazes y armas al volante Los policías no paran con tantas zonas de marcha Después de la agresión que acabó con un joven herido grave, y otros tres leves, en el recinto ferial de La Fortuna (Leganés) el Ayuntamiento de la localidad ha reforzado la presencia policial, para garantizar la tranquilidad a los vecinos. Se trata de un nuevo dispositivo que, como el que ya existe en La Cubierta o en otras zonas, han puesto en marcha la Policía Municipal y la Nacional. Las inmediaciones de Fabrik, una macrodis- toteca situada en Fuenlabrada, también está en el punto de mira de los agentes, que se desplazan hasta la zona todos los fines de semana. La intensificación de la presencia policial en estas zonas provoca que, al mismo tiempo, otros lugares de estas localidades permanezcan prácticamente sin vigilancia durante las noches de los fines de semana. Algunos agentes destinados a estas zonas aseguran que no hay tantos efectivos como para atender las peticiones. Cada vez hay más conflictos y es prácticamente imposible vigilar toda una ciudad de casi 200.000 habitantes aseguran.