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ABC DOMINGO 29- -6- -2008 MADRID www. abc. es madrid otra manera y se lanzaron a investigar cada recoveco del recinto. Para casi todos era la primera vez, pues el público potencial de cada jornada se diferencia mucho de la anterior. Los que ayer fueron a ver a Tokio Hotel y El Canto del Loco no son los mismos que alucinaron el viernes con la aplastante demostración de creatividad, calidad y solvencia del canadiense Neil Young. De hecho, casi ninguno de ellos sabía quién demonios era ese tal Young. El presentador de una conocida cadena de televisión musical contaba hace poco en su programa que unos mil fans de Tokio Hotel venidos de toda España llevaban varios días esperando el día de resurrección- -la banda alemana llega para quitarles el disgusto por la suspensión de su último concierto en Madrid el pasado mes de marzo- -en las cercanías de la Ciudad del Rock, y vaya si se hicieron notar. Desde primera hora de la mañana, cientos de chavales y chavalas de estética inclasificable- -para decir que son popgótico- emo- punk- metal, mejor no decir nada- -comenzaron a guardar cola en la entrada del recinto, improvisando tiendas de campaña y sombrillas con lo que tenían a mano, toallas sobre todo. Eso sí, sin perder ni un solo momento la sonrisa. Tres chicas recién llegadas de Toledo, por ejemplo, decían que en tales condiciones, casi infrahumanas, estaban viviendo el mejor día de su vida. El fenómeno fan demostró ayer ir más allá de todo límite. Después de conseguir, con su griterío, que la organización abriese puertas una hora antes de lo planeado- -oficialmente la apertura era a las seis, pero el follón, las largas colas y el calor hicieron que cediesen a los tokiomaníacos- salieron en tropel hacia el Escenario Mundo, donde tomaron unas posiciones que ya no abandonarían hasta las doce de la noche, cuando Tokio Hotel ya hubiese terminado de arrojar a su público su música hormonada. Aunque todos los lugares del recinto en los que pegaba el sol estaban desiertos- -la pista de nieve estaba vacía, la noria parada y la tirolina colgada- ellos no se alejaron del Escenario Mundo ni un solo centímetro. Sudando la gota gorda, la gente empezó a animarse se- 61 Arganda se derrite a ritmo de rock Los visitantes de la Ciudad del Rock reservan sus fuerzas para después de la puesta de sol, cuando remite el infernal calor en Arganda del Rey. El festival continúa la semana que viene POR IGNACIO SERRANO FOTO DE SAN BERNARDO MADRID. El segundo día de calorina extrema en la Ciudad del Rock volvió a demostrar que la organización de Rock in Rio ha sido previsora. De no ser por las decenas de fuentes y chorros de agua instalados por toda la explanada del recinto, pocos se hubieran atrevido a abandonar las escasas sombras para acercarse a los escenarios a escuchar música en directo. Ayer, a las cinco de la tarde, cuando el festival abrió sus puertas de nuevo, fue lo primero que buscaron los sufridos visitantes- -calor en la espera del autobús, por el camino, en la cola de entrada... que, una vez empapados de arriba a abajo, ya vieron las cosas de Un cara a cara con los ídolos de la música juvenil Irene Finestrat Martínez, de 15 años, es una de las mayores fans españolas de Tokio Hotel. De hecho, la banda alemana da sentido a su vida. Se pasa las horas hablando con sus amigas sobre las novedades acerca de este grupo juvenil, y cómo no, tiene su pared forrada de pósters de Bill Kaulitz, su vocalista. Ayer fue su gran día, porque fue una de las afortunadas que ganó un Meet and greet con Tokio Hotel; es decir, que pudo conocerles en persona y pasar un rato con ellos. No me lo creía, después de tanto tiempo siguiéndoles, y, además, no había ido a ningún concierto Antes de encontrarse con ellos, los nervios le podían: No se cómo va a reaccionar Poder fan Cientos de jóvenes se agolpan, bajo un sol de justicia, a la espera de uno de los conciertos de ayer gún llegaban los primeros conciertos de la tarde, hasta que por fin se iba acercando el esperadísimo momento de la puesta de sol. Hubo hasta quien aplaudió el comienzo de la despedida del astro rey, que poco a poco fue escondiéndose tras el gigantesco Escenario Mundo para regocijo de los asistentes. Padres e hijos comenzaron a hacer colas para todo- -algunas, sin saber ni para qué, según contaban los mismos protagonistas- noria, tirolina, pista de nieve. Y la Ciudad del Rock renació. El ambiente volvía a ser el de un parque de atracciones a pleno rendimiento, en el que todos bailaban y cantaban al ritmo de las batucadas y de las diferentes performances y actuaciones sorpresa- -hay varios escenarios pequeños, en los que también actúan grupos debutantes o muy poco conocidos- En realidad, la cosa ya se venía animando desde un rato antes, cuando la prueba de sonido de Carlinhos Brown casi se convierte en un concierto en toda regla, con el artista brasileño bajándose de las tablas para cantar y hacerse fotos con los voluntarios del festival- -más de 200- -y sus fans más tempraneros, con los que compartió risas y abrazos. Brown, que es es casi más un animador que un cantante, suele dar la nota todo lo que puede, pero lo de ayer fue del todo inesperado. Con la llegada de la noche, las fuentes dejaron de recibir tantas visitas y lo que se fue llenando fueron las explanadas frente a los escenarios. Era el inicio de una larga velada, que se prolongó hasta las siete de la mañana de hoy. Y, entonces, vuelta a empezar. Vuelta a las colas