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40 INTERNACIONAL DOMINGO 29 s 6 s 2008 ABC OCURRIÓ HACE 30 AÑOS El Mundial de la vergüenza TRAZOS DE UN CAMPEONATO INHUMANO algunos compañeros y de todos los represores cada vez que Argentina marcaba un gol, pero yo pensaba: si ellos ganan, nosotros perdemos El día de la final, Argentina venció a Holanda en la prórroga 3- 1. El país se echó a la calle, pero entre el gentío pocos sabían que había detenidos desaparecidos. Nos sacaron en un automóvil para festejar. Hasta nos llevaron a una parrilla. Pensé, si digo que soy desaparecida, nadie va a creerme. Pedí permiso para ir al baño y en el espejo escribí con lápiz labial: milicos hijos de puta y cosas por el estilo. Cuando salí me entró el pánico. ¿Y si revisan y descubren lo que he hecho? Nadie lo hizo. La fortuna, por primera vez en mucho tiempo, acompañó a Daleo. La Argentina de hoy se pregunta si la celebración de aquel torneo estuvo bien o estuvo mal. Ante la duda, aquella selección rinde hoy homenaje a los caídos fuera del campo de juego POR CARMEN DE CARLOS CORRESPONSAL BUENOS AIRES. Treinta años después de ganar el Mundial, Argentina hace examen de conciencia de una victoria y unos juegos consumados bajo la peor dictadura de su historia. El triunfo de la selección se tradujo en un espaldarazo a la Junta Militar que tenía ya entre sus trofeos a miles de desaparecidos. Al mismo tiempo, en el exterior, se comparaba la copa con la de la Italia de Mussolini (1938) y las Olimpiadas de Hitler en Berlín (1936) Si hubiéramos convocado elecciones en ese momento habríamos ganado y hoy nos seguirían aplaudiendo El último presidente de facto, Reynaldo Benito Bignone (1982- 83) hizo esta reflexión demasiado tarde. Tras siete años (1976- 83) de gobiernos de puño de hierro, los militares entregarían, por la fuerza de las urnas, el poder a Raúl Alfonsín. La escena de millares de argentinos aclamando al general Jorge Rafael Videla, como si él mismo hubiera marcado los goles, había quedado lejos en la memoria. Pablo Llonto, autor del libro La vergüenza de todos un detallado repaso a la historia de aquel Mundial, recuerda: El lunes 26 de junio, al día siguiente de salir campeones, la multitud se congregó en la Plaza de Mayo al grito de: ¡Videla corazón, salí al balcón! El dictador salió y saludó como si fuera el mismísimo Juan Domingo Perón. Le aplaudieron y ovacionaron hasta seis veces. La sociedad puede decir que no conocía la dimensión de un régimen salvaje, pero no puede negar que sabía que vivíamos bajo una dictadura censura el escritor y periodista. Daniel Passarella, capitán de la selección argentina, recibe la copa de manos del dictador Videla Durante los 25 días que duró la fase final, la dictadura asesinó a 63 personas Mientras Argentina festejaba el Mundial, entre quince mil y treinta mil desaparecidos permanecían recluidos en más de quinientos centros clandestinos La final del Mundial se jugó en el estadio Monumental de Núñez, a diez manzanas de la ESMA (Escuela Mecánica de la Armada) donde desaparecieron cinco mil personas Los jugadores de la selección holandesa fueron los únicos que se reunieron con las Madres de la Plaza de Mayo y se negaron a estrechar la mano de Videla. Johan Cruyff renunció a la selección de Holanda para no tener que jugar en un país en dictadura EFE dictador peruano Francisco Morales Bermúdez, bajó al vestuario a saludar a las dos selecciones. Argentina ganó 6- 0 y pudo pasar a la final Videla se garantizó la sede de Argentina a cambio de liberar a un brasileño detenido desaparecido a petición del presidente de la FIFA, João Havelange Al día siguiente de la final contra Holanda, en la que Argentina venció 3- 1, Videla fue aclamado por millares de personas en Plaza de Mayo. Hoy vive bajo arresto domiciliario, acusado de asesinatos, torturas y desaparición de menores durante la dictadura La dictadura nos utilizó La organización guerrillera Montoneros protagonizó varios atentados de poca monta: dispararon contra la ESMA y la Casa Rosada El poeta Juan Gelman, guerrillero de Montoneros exiliado en Madrid, se hizo pasar por español para volver a Argentina, donde dio varias ruedas de prensa clandestinas para denunciar la dictadura El general Jorge Rafael Videla, con Henry Kissinger y el hijo del querían jugar. No soy quién para juzgarlos Llonto propone que se devuelva la copa como desagravio, porque está manchada de sangre Pero Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, entonces confinado en uno de los quinientos centros clandestinos de detención, disiente. Fue un triunfo legítimo, no creo que haya que devolverla. Lo que hay que ha- Devolver la copa Tati Almeida, miembro de la Asociación Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora- -en las antípodas de la de Hebe de Bonafini- -es condescendiente. No culpo a la hinchada (afición) ni a los jugadores. Éstos tenían 20 ó 21 años y, la verdad, cer es tener memoria, pero para mirar el presente Ricardo Gotta, autor de Fuimos campeones otro libro sobre el Mundial, recoge testimonios pasados que ponen en duda la victoria limpia. En el partido contra Perú, Videla, especialista en demostraciones de intimidación más o menos explícitas, bajó al vestuario de ambas selecciones con Henri Kissinger y pronunció un discurso sobre la solidaridad entre los pueblos. Perú ya estaba eliminada, pero Argentina necesitaba cuatro goles para llegar a la final. Hizo seis. El mensaje estaba dado A este incidente se suman las declaraciones años después de Maradona a Llonto, donde insinuó que la selección jugó dopada Graciela Daleo, secuestrada en la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada) donde penaron cinco mil desaparecidos, recuerda el entusiasmo de El eslogan de la dictadura para defenderse de las voces que pedían que Argentina fuera despojada de la sede de los Mundiales, otorgada durante el Gobierno de Isabel Martínez de Perón, era: Los argentinos somos derechos y humanos. La campaña para demostrarlo incluía testimonios de jugadores como Osvaldo Ardiles. No les crea decía Ardiles cuando le preguntaba la prensa extranjera si había centros clandestinos. El jugador, un icono del fútbol, lamentaría en democracia sus dichos y reconocería: La dictadura nos utilizó Lo mismo que hizo el seleccionador, César Luis Menotti. Durante los 25 días que duró el Mundial, 63 personas engrosaron la lista de desaparecidos. Entre ellos el brasileño Paulo Paranaguá, hijo de un empresario importante de Sao Paulo que militaba en un movimiento de ultraizquierda. Pablo Llonto confirmó que el presidente de la FIFA por entonces, João Havelange, intercedió- -y logró- -que Videla lo liberase del centro clandestino donde estaba. Como contrapartida, Havelange respaldó la confirmación de Argentina como sede asegura. La guerrilla montonera dio instrucciones de que no se boicoteara el Mundial. Los atentados debían ser simbólicos y lejos de los centros de juego. Los montoneros aprovecharon para hacer una contraofensiva en la prensa y algunos exiliados, como Juan Gelman, volvieron clandestinamente para denunciar las atrocidades del régimen. Llonto recuerda que el poeta, exiliado en España, regresó con un pasaporte español falso y hasta se atrevió a dar una rueda de prensa con periodistas extranjeros