Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 28 s 6 s 2008 CULTURAyESPECTÁCULOS 91 ZARZUELA El bateo y De Madrid a París Música: Federico Chueca. Int. Valdenebro, Martín, De la Torriente, Serra, Álamo, Moreno, Del Portal, Perezagua, Rellán, Varela... Coro de la Zarzuela, Orcam. Dir. escena: A. Lima. Dir. musical: M. Roa. Lugar: Teatro de la Zarzuela, Madrid El eco de Chueca ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE El mismo día en el que se celebraba el centenario de su fallecimiento, el madrileño Federico Chueca bajó del cielo. Entre las visitas, hizo una al Teatro de la Zarzuela, en su ciudad. Quizá esperaba algún detalle extraordinario, unas palabras desde el escenario, un cartel, un retrato colgado, un número especial... un chiste, una gracia distinta. Pero nada de eso encontró. De manera que, envuelto en su capa, cigarro en boca y bombín apoyado se conformó con pisar las tablas y asistir a la función. Jamás se sabrá lo que Chueca habrá barruntado ante el doble programa que se estrenaba aprovechando la fecha. De un lado la genialidad de El bateo y del otro De Madrid a París recuperación de su viaje cómico- líri- co en forma arrevistada. Sólo es seguro que se habrá asombrado al ver que su Madrid, mezcla de vecindario popular, lilas, organilleros, alguaciles, cigarreras, golondrinas y gentes del bronce, se ve ahora con ojos menos amables y condescendientes. Así ha querido que sea el director Andrés Lima, quien ha preparado la versión teatral de estas obras y la ha dirigido en un trabajo muy trabado, con gotas de buena comicidad Polca del fotógrafo y otras tantas de elevado sarcasmo Terceto de las cigarreras Todo ensamblado con una dirección minuciosa, apoyada en actores entregados hasta el arrebato, con voz elevada y musicalidad suficiente. Les acompaña con la buena fe habitual, y singulares de bien hacer, el maestro Miguel Roa y la Orcam. Por supuesto que los lunares ya son cuestión de la escuela moderna: el ritmo a veces histérico, el texto que se pierde, la intencionada desmesura en el dibujo de muchos personajes y situaciones. Lo que llevará a alguno a pensar que la Zarzuela ha homenajeado a Chueca con una caricatura forzada y no siempre cariñosa. Las opiniones serán divergentes, aun habiendo una verdad definitiva: los emocionantes minutos de cierre, el teatro vacío y a oscuras, el piano vertical, con el compositor a su lado y en silencio, perdonan todo exceso. TOROS El Cid cortó una oreja a cada toro de Alcurrucén y salió a hombros EFE Importante tarde de El Cid ZABALA DE LA SERNA ALGECIRAS (CÁDIZ) Taparse en los burladeros de la plaza de Algeciras es como taparse detrás de una cortina. Otra vez, por segundo día consecutivo, las tablas se desarmaron en los remates de los toros. Un disgusto serio le pudo causar a Antonio Tejero. La madera desapareció de un solo derrote, y Tejero sintió el aliento de los pitones en las ingles. Si no cae hacia atrás, hablaríamos ahora en tonos de sangre y plata de bisturí. Ese toro, que desde que salió se vencía a derechas y no humillaba, no rompió más que la carpintería. Enrique Ponce habló con la suficiencia técnica de su muleta. Pero el cuarto fue otra historia, y el de Chiva desplegó entonces el temple, la estética, la bella composición de su toreo, la maestría de su docta cabeza. La faena creció y conectó con los tendidos, a punto de caramelo antes de que Enrique Ponce se dilatara con los aceros. Saboreó la vuelta al ruedo con la ilusión de hace veinte años; la nobleza del toro fue aplaudida en el arrastre. No daba un duro nadie por el tercero. Quizá sólo El Cid creyó, a pesar de cómo se le había cruzado con el capote. Y apostó, firme, sereno, sin atacarlo, dejándoselo venir. Y el de Alcurrucén venía despacito y muy humillado, un poco mirón al principio y entregado al final. La ca- CLÁSICA Liceo de Cámara Obras de Johannes Brahms y Franz Schubert. Intérpretes: New Helsinki Quartet, Anssi Karttunen (violonchelo) Lugar: Auditorio Nacional de Música. Madrid Un nuevo Brahms ANDRÉS IBÁÑEZ El célebre cuarteto con piano de Brahms en Fa menor fue originalmente escrito en forma de quinteto de cuerda. Brahms tenía entonces 20 años y no se quedó satisfecho con su composición, que más tarde transformaría en una sonata para dos pianos y, finalmente, en el cuarteto con piano que hoy conocemos. El violonchelista Anssi Karttunen se ha propuesto una tarea imposible y, por tanto, admirable: reconstruir aquella versión inicial para quinteto de cuerda que fue destruida por Brahms. El resultado es enormemente interesante y provoca un curioso juego auditivo, porque todo el rato esperamos escuchar cómo ha resuelto Kartunnen las frases y acordes del piano. Y lo ha hecho, en muchos casos, entregándoselas al violonchelo, con lo que el quinteto tiene casi todo el rato un tono grave de texturas profundas y de colores oscuros que resulta muy brahmsiano, casi demasiado brahmsiano. El quinteto en Do mayor de Schubert, una de las grandes obras maestras de la música de cámara, parece una obra ideal para terminar el ciclo Liceo de Cámara de este año. El New Helsinki Quartet se crece visiblemente en esta obra, de la que nos entregan una versión apasionada. Algunas de las visiones y entrevistos del primer movimiento, uno de los grandes de Schubert, resultaban demasiado apresuradas, y los entrevistos no se veían bien, pero su versión del segundo y misterioso movimiento, ese extraordinario Adagio donde, aparentemente, nada sucede, fue magistral. Un curioso elemento sonoro delNuevoCuarteto de Helsinki es la extremada discreción de su primer violín, Petri Aarnio, que es concertino de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Finlandia, un instrumentista de enorme sensibilidad, pero que la mayor parte del tiempo resulta casi inaudible. Maravillosas, por ejemplo, sus frases finales en el Adagio mencionado, dichas como trémulos balbuceos al borde del silencio, pero en uno de los pasajes de pizzicati alternados, por ejemplo, los de Kartunnen se oían rotundos, y los suyos apenas se oían. ALGECIRAS Plaza de toros de las Palomas. Viernes, 27 de junio de 2008. Segunda corrida. Tres cuartos de entrada. Toros de Alcurrucén, muy bien presentados, mansos en los caballos y de buen juego en la muleta el 3 que fue a más con calidad, el noble 4 y el encastado 6 por el pitón derecho; el 5 fue el peor. Enrique Ponce, de gris perla y oro. Estocada desprendida (leve petición y saludos) En el cuarto, pinchazo, estocada corta tendida y dos descabellos. Aviso (vuelta al ruedo) Morante de la Puebla, de verde botella y oro. Media estocada y descabello (saludos) En el quinto, estocada corta (saludos) El Cid, de rosa palo y azabache. Estocada (oreja y petición de la segunda) En el sexto, estocada (oreja y petición) Salió a hombros. lidad afloró poco a poco. El Cid la sacaba con la muñeca del zahorí que halla agua en el desierto y la disfruta y la goza. Ese fondo de pozo de Núñez terminó por ser nítido manantial de embestidas en una coda de derechazos y naturales. Dos series últimas por sí mismas valían las dos orejas que el presidente negó. Absurdamente, pues El Cid se reencontró con la espada en una estocada sin mácula. El encastado sexto, manso en los caballos, tuvo un pitón derecho extraordinario, que incluso sorprendió después de que se lidiase poderosamente pero dando la imagen de que era Belcebú. Y no lo era. El Cid corrió la mano derecha con curvo trazo y ligazón en tres series, tres, de importante alborozo. Por la izquierda el núñez no era el mismo y El Cid tampoco, que se vio sorprendido por la acometividad varias veces. La justicia se impuso al final para izar a Cid a hombros. Emplazado y frío se había presentado en la arena el colorado segundo, que se dejó noblota y mansamente en las toreras manos de Morante de la Puebla. Hubo más continuidad de la esperada- -la lidia había sido desordenada, inconexa y sobrada de castigo- -cuando Morante se la dejaba puesta en redondos de mentón hundido. Pinceladas, apuntes, esbozos de dibujos de Casero. Esbozos. El cinqueño quinto sacó genio, y Morante tiró de genio y arrebato en unas dobladas que trataron de quitar una violencia que no quitaron. Valiente e impetuoso Morante hasta que el toro dijo ya, y mágico en un pinchazo hondo que terminó en estocada corta... Fue el garbanzo negro de la seria corrida de Alcurrucén, que en el computo último resultó triunfal. Cuatro o cinco orejas hubiera sido lo normal si las cosas- -palco y espadas- -ruedan como es debido.