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ABC SÁBADO 28 s 6 s 2008 CULTURAyESPECTÁCULOS 89 Cataratas en Manhattan El arte vuelve a invadir los espacios abiertos de Nueva York. En esta ocasión son cuatro cataratas, ideadas por el artista danés Olafur Eliasson, que a buen seguro atraerán a numerosos turistas POR ANNA GRAU CORRESPONSAL NUEVA YORK. Nueva York tiene desde ayer cuatro cataratas gigantes de casi 40 metros de altura que sueltan 160.000 litros de agua por minuto. Una está bajo el puente de Brooklyn, otra entre los pier (embarcaderos) 4 y 5, la tercera en el muelle 35, en el bajo Manhattan, y la otra en la isla del Gobernador. Son obra del artista danés Olafur Eliasson y estarán activas hasta el 13 de octubre, de 7 de la mañana a las 10 de la noche. En las horas nocturnas se iluminarán. Según el artista, se trata de ofrecer a los espectadores un amplio abanico de experiencias posibles, que van desde la propia pequeñez hasta una honda sensación de unidad- toda el agua cae siempre al mismo tiempo sentencia Eliasson- pasando por cómo la naturaleza sucumbe ante el salvajismo de lo urbano. Siendo muy ruidosas las estructuras de hierro que sustentan es- Hay barcos que realizan circuitos para mostrar las cuatro cataratas. En la imagen, una situada bajo el puente de Brooklyn tas cataratas, su fragor pasa a veces desapercibido con el cotidiano escándalo de los coches, los helicópteros, etc. La cascada bajo el puente de Brooklyn casi se ve diminuta comparada con la vasta ingeniería de la que pende. No es la primera vez que se utiliza Nueva York como un museo a cielo abierto. Las cataratas de Eliasson tienen un precedente en las más de siete mil puertas de color azafrán con que en 2005 Christo llenó Central Park durante dieciséis días. También entonces lo artístico alimentó abundantes ofertas turísticas. En el caso de las cataratas ya se venden cruceros por el East River para disfrutarlas. No es que Nueva York ande escasa de ganchos para atraer visitantes, pero estas cosas siempre proporcionan una excusa para volver a ella, especialmente a los millones de residentes en otras ciudades de Estados Unidos que utilizan es- AFP ta como un destino de fin de semana. Las cataratas se han pagado en su casi entera totalidad con donaciones privadas y han costado 15,5 millones de dólares, cerca de 10 millones de euros. Se espera que su rentabilidad turística supere los 55 millones de dólares (35 millones de euros)