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28 6 08 TENDENCIAS ABC Nuevas familias Un cole para los niños del Arco Iris Una cosa es la ley o las nuevas tendencias sociales y otra la tozuda realidad. En Suecia se ha creado una guardería para niños de parejas homosexuales. Discriminación, para evitar discriminación... POR CARMEN VILLAR- MIR. ESTOCOLMO L S os hijos de las parejas homosexuales ya tienen su guardería. Hablo de Suecia, donde ser gay en esta sociedad tan avanzada no debería suponer problema alguno, pero la realidad es que todavía falta mucho camino por recorrer. Los hijos de las parejas homosexuales representan una nueva generación que necesita apoyo y unas reglas de juego que hasta ahora no existen. En coincidencia con el debate sobre la posibilidad de que los homosexuales puedan contraer matrimonio, a lo que se oponen los democristianos en el gobierno y la Iglesia Sueca, salta la noticia de que se ha inaugurado en Nörrköping una guardería y jardín de infancia para los denominados niños del Arco Iris Ese centro, primero en su género, está dedicado única y exclusivamente a aquellos pequeños que crecen y se educan en familias homosexuales. La guardería, abierta las 24 horas del día, se alberga en la iglesia de Sankt Olai, que les ha cedido parte de sus locales, y es costeada totalmente por la comuna de Fingsp ng. En este primer Jardín de Infancia para los hijos del colectivo gay hay familias de todas clases: dos papás homosexuales, dos mamás lesbianas, una mamá bisexual y un papá queer o dos lesbianas y dos homosexuales que se reparten el cuidado del nene. Combinación Arco Iris El grado de libertad alcanzado en la relación de pareja ha planteado una nueva situación familiar muy delicada. Los hijos de las parejas homosexuales (adop- DÍAS DEJÚBILO Cabezas de Adán y Eva iempre me ha inquietado lo que algunos neurólogos sostienen acerca de que mujeres y varones no somos solamente distintos por lo obvio sino también por nuestros cerebros. Y más: que esto repercute en caracteres y actitudes. El cerebro masculino es más grande que el femenino, pero éste resulta más rico en conexiones, o sea que exhibe una mayor complejidad, especialmente allí desde donde se gobierna el lenguaje. Ellas siempre han tenido fama de hablar más pero se trata de que pueden llegar a hablar mejor, a partir de que son escuchas más atentas, entienden con ventaja los gestos y ademanes, manejan con mayor eficacia el agotamiento nervioso y- -vaya novedad- -son más resultonas negociadoras. A menudo sabemos que los problemas de pareja se hablan más provechosamente con los amigos que con la pareja misma. Las esposas suelen reprochar a sus socios no recibir atención a sus conflictos y negarse a conversar sobre el vínculo, todo lo cual lleva a la comedia de la incomunicación o al drama de los malos tratos. Además, y lo digo como interrogación: ¿es cierto que los hombres recordamos mal y las mujeres olvidan mal? Un libro célebre sostuvo, hace unos años, que era viril el no escuchar y femenino, ignorar la lectura de los mapas. De ahí que se refuerce el fácil tópico de que nosotros estamos hechos para conquistar el mundo y ellas, para rememorar en el cuarto de costura. Aquí disiento de neurólogos y psiquiatras. La historia, que es el mayor esfuerzo de rememoración que conoce la humanidad, ha sido durante siglos una ocupación de los varones. Desde hace un tiempo, se han incorporado a ella estupendas historiadoras, demostrando que la cosa no tiene sexo sino que es universal. Lectura feminista: si nos dejan, nosotras somos capaces de hacer lo mismo que los hombres, salvo detalles. Blas Matamoro