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38 INTERNACIONAL Elecciones presidenciales en EE. UU. SÁBADO 28 s 6 s 2008 ABC Obama y Hillary, unidos pero no juntos Los dos candidatos demócratas sellan su reconciliación después de dieciséis meses de primarias fratricidas ANNA GRAU CORRESPONSAL NUEVA YORK. Somos un partido, somos una América Con estas palabras selló Hillary Rodham Clinton su reconciliación con Barack Obama después de soportar dieciséis meses de primarias fratricidas, de endeudarse por más de veinte millones de dólares y de llevarse una amarga decepción. Hemos atravesado América defendiendo nuestros argumentos ante el pueblo americano en unas primarias duramente disputadas, pero hoy y desde hoy todos los días, estamos mano a mano continuó. Por su parte, Obama recordó que después de dieciséis meses de compartir el escenario con Hillary como rivales, ahora no puedo sentirme más feliz ni más honrado ni más conmovido por compartir el escenario con ella de quien aseguró haber aprendido muchísimo para ser candidato. Él vestía camisa blanca y el azul de su corbata parecía elegido para conjuntar con el vestido de ella y ofrecer una imagen celestial: los dos antiguos rivales besándose, abrazándose y sobre todo haciendo magia electoral juntos en la desde ayer histórica población de Unity, elegida no sólo por su nombre sino porque está en New Hampshire, donde en su día las primarias arrojaron un empate a 107 votos entre los dos aspirantes. Ya no son 107 votos para ella y 107 votos para mí, ya son 214 votos para América proclamó Obama. La cita era a mediodía. Pero la puesta en escena había empezado el día antes, cuando Obama y Hillary (y los jefes de sus respectivas maquinarias de recaudación) se reunieron por sorpresa en Washington. Durante esta reunión Obama hizo entrega a la exprimera dama de un cheque suyo personal y otro firmado por su mujer, ambos por valor de 2.300 dólares, que es el máximo que un particular puede donar a la campaña de un candidato electoral americano. Ayer Hillary y Bill Clinton firmaron cheques recíprocos para Obama, subrayando la simetría de la buena voluntad... y de la necesidad mutua. Sin duda la generosidad de Obama (quien ha abierto una cuenta bancaria para sacar del hoyo financiero a su exrival) persigue cicatrizar heridas, pero también dar a entender cuánto requiere su ayuda la exprimera dama. Por lo mismo Hillary no desaprovecha ninguna oportunidad de hacer patente que Obama también precisa de ella para ganar las elecciones. Si Obama y Hillary formaran ticket electoral juntos, honestamente creo que los demócratas podríamos controlar la Casa Blanca los próximos dieciséis años proclamó ayer Terry McAuliffe, uno de los jefes de la campaña de Clinton. Las encuestas le dan la razón. Pero desde el primer momento la estrategia de Obama ha parecido ser otra: ganar tiempo, enfriar los ánimos, tantear a cambio de qué otra cosa, además de la candidatura a la vicepresidencia, podría estar Hillary dispuesta a prestarle su pleno apoyo. El nombramiento por Obama de Patti Solis Doyle- -ex asesora de Hillary que ya casi no se habla con ella- -como jefa del staff del futuro vicepresidente. se interpretó como una bofetada sutil. Ayer, en cambio, los que aún sueñan con un tándem ObamaHillary para la Casa Blanca estaban en el cielo, bastante literalmente. Los dos gigantes demócratas volaron juntos de Washington a Unity. Se sentaron juntos en la fila del avión (con Obama en la ventanilla) y departieron con animada gravedad. No por ello se esfumaban mágicamente todos los rencores. Cada uno se las arregló para hacer referencia en los discursos a los fuertes sentimientos encontrados en su disputa, a la vez que hacían enérgicos votos para cubrirlo todo con un manto de armonía. Pero la unidad vista ayer es más de la cabeza que del corazón. De blanco y azul Obama y Hillary se abrazan durante el acto por la unidad celebrado en Unidad, New Hampshire REUTERS Gaspar Atienza LA HERENCIA DE HILLARY a perdido, ¡viva Hillary Clinton! Con la senadora por Nueva York fuera de la carrera presidencial, demócratas y republicanos elogian su figura para repartirse sus votos. En noviembre, el voto de las mujeres, de los mayores y de la clase trabajadora blanca que H durante las primarias eligieron a la candidata demócrata será clave en estados como Ohio, Pennsylvania y Florida, donde los demócratas deben obtener la victoria. Estos denominados estados swing en los que ningún candidato se alza de forma incontestable, pueden determinar el resultado electoral como lo hicieran en el año 2000, y Hillary tiene la llave. Ambos candidatos tendrán que acercarse a Hillary si quieren sus votos y demostrar que están por encima del discurso partidista y de la polarización política de la actual administración. Ésta es una prueba particularmente importante para el senador por Illinois; es la primera ocasión en la que po- drá demostrar que sabe y puede ganarse el apoyo de aquellos inicialmente no predispuestos a creer en él. Según las encuestas, los hispanos le han traspasado su voto, pero el 25 por ciento de los seguidores de Hillary no le votarán. Obama pretende ganarse su apoyo mediante la incorporación a su campaña de varios miembros del entorno Clinton y el inicio de una campaña conjunta que muestre la compatibilidad de los dos políticos. Por su parte, McCain, aún desde las antípodas ideológicas, busca el voto de mujeres y mayores con un discurso basado en la experiencia, que se asemeja más al de la senadora neoyorquina. Las últimas encuestas muestran a Obama ligeramen- te por delante, pero, encontrándonos en el peor momento del partido republicano, las previsiones deberían serle más favorables. Si en otoño los conservadores refuerzan su base, los votos de independientes y de aquellos que deciden en función del candidato y no del partido aumentarán en valor. El presidente Truman decía que él siempre votaba al mejor candidato, que resultaba ser el demócrata. Obama pretende ser el mejor jugando con sus múltiples personalidades políticas, pero McCain tendrá sus oportunidades, particularmente si Barack es inconsistente. Y si quieren repartirse la herencia de Hillary, ambos tendrán que engrandecer su figura.