Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 28- -6- -2008 Obama y Hillary escenifican la unidad demócrata en su primer mitin conjunto 37 La conciencia de África Mandela se erige a los 90 años como la gran autoridad moral en los conflictos del continente negro. Su reciente condena ha llevado al régimen de Mugabe en Zimbabue a un aislamiento casi total POR EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL LONDRES. Nelson Mandela se retiró a los 81 años de la presidencia de Sudáfrica, a una edad de más que merecida jubilación. Pero desde ese 1999 su actividad no ha cesado. Sus casi tres décadas de lucha contra el apartheid, sus 27 años de confinamiento en la prisión de la isla de Robben por ese activimismo y su apuesta por la reconciliación nacional en sus cinco años como primer presidente negro de Sudáfrica, le convierten hoy, cuando llega a sus noventa años, en una de las más respetadas figuras mundiales y en la mayor autoridad moral para el atribulado continente africano. Mandela ha roto estos días su habitual silencio sobre el régimen de Mugabe en Zimbabue, que ha calificado de trágico fracaso animando con ello a otros líderes de África a retirarle el apoyo que le han venido prestando. A pesar de su común pasado como liberadores nacionales del colonialismo y la minoría blanca, que explica un primer respetuo mutuo, Mandela nunca se ha sentido especialmente cercano a Mugabe. En 2000 alertó contra los dirigentes que en su día fueron aclamados por sus naciones pe- Nelson Mandela, ayer en Londres, donde fue homenajeado con un macroconcierto ro luego han falseado un continuado apoyo. No obstante, la crítica fue velada y desde entonces no se había vuelto a pronunciar sobre Mugabe, lo que le había hecho ganar algunas críticas por no utilizar su poder de influencia. Según su abogado, George Bizos, en realidad los médicos le aconsejaban que no se implicara en la controversia política. En 2007, Mandela intentó persuadir a Mugabe de que abandonara el puesto más pronto que tarde para evitar luego ser perseguido internacionalmente como Pinochet. Pero la censura pública no había llegado hasta ahora para no inteferir en la posición de su sucesor como presidente de Suráfrica, Thabo Mbeki, comprensivo con el vecino país. A sus 90 años, Mandela no abandona su prudencia, sujeta al posible papel de mediación que su indiscutida figura puede aportar, pero la situación en Zimbabue se hace cada vez más insostenible y Mugabe ha quemado demasiados puentes. El ex líder del Consejo Nacional Africano ya demostró su capacidad mediadora en el conflicto de las potencias occidentales con Libia a causa del derribo en 1988 del avión de la Pan Am sobre la localidad escocesa de Lockerbie, en el que murieron 270 personas. Sus servicios permitieron convencer al coro- AFP REUTERS ción había pedido a sus seguidores que no acudieran a las urnas. Sin embargo, conscientes de que esta negativa podría costarle la vida a más de uno, el MCD hizo circular una carta a sus militantes. Si os veis obligados a votar por Mugabe porque vuestras vidas están en peligro, hacedlo señalaba la misiva remitida por Tsvangirai. Nosotros sabemos lo que hay en vuestro corazón En 2007 ya intentó persuadir a Mugabe de que dejara el puesto para evitar que fuera juzgado como Pinochet nel Gadafi de la necesidad de colaborar con la Justicia de otros países para resolver el caso. Para contribuir a aprovechar internacionalmente la sabiduría y la independencia que puede aportar la edad, Mandela creó el año pasado el grupo de Los ancianos integrado por personalidades mundiales de distintas culturas como Kofi Annan, Ela Bhatt, Gro Harlem Brundtland, Li Zhaoxing, Muhammad Yunus, Mary Robinson y el arzobispo Desmond Tutu, que preside las reuniones. También forma parte del grupo Graça Machel, tercera esposa de Mandela, con la que se casó hace diez años. Otras iniciativas internacionales suyas han sido la puesta en marcha de tres fundaciones para resolver problemas de África, una de ellas destinada a combatir el sida.