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10 OPINIÓN SÁBADO 28 s 6 s 2008 ABC AD LIBITUM LA CONTUMACIA DE IBARRETXE OS vascos, incluyendo entre ellos a quienes, por razones de libertad y seguridad, han fijado su residencia fuera del País Vasco, significan el 4,5 por ciento del total de la población española. Poco más de 2 millones de personas capaces, a través de su representación política, de alterar grave y constantemente el desarrollo y progreso de nuestras instituciones. Ayer, Juan José Ibarretxe volvió a la carga con sus desatinos anticonstitucionales y consiguió sacar adelante en el Parlamento de Vitoria la aprobación para celebrar un referéndum con el que espera conseguir la conversión del agua M. MARTÍN de sus ambiciones aldeaFERRAND nas en vino con aromas y cuerpo de una auténtica nación. De aquí al 25 de octubre, la fecha de la quimera de Ibarretxe, pasarán muchas cosas y, entre ellas, a poco que la razón no se haya dado a la fuga y el Estado no rompa definitivamente con el Derecho, el referéndum de marras será proscrito; pero en lo que pretendo centrarme es, en un plano estrictamente cívico y convivencial, despojado de cargas ideológicas y posturas feroces, en la reflexión que merece el hecho de que poco más del 2 por ciento de la población- -los vascos representados por los partidos que integran el tripartito y el voto prestado por el PCTV- -pueda perturbar de manera tan honda y contumaz los supuestos de vida española que marca la Constitución vigente y de la que se deriva el Estatuto del que toma su legitimidad el Gobierno que preside el lehendakari. La invocación a la democracia que enfatiza Ibarretxe para tratar de imponer sus delirios secesionistas llega ya a lo ofensivo. ¿Puede haber algo más totalitario y deformador- ¿fascista? -que el hecho de que una minoría trate de imponer su voluntad caprichosa, sin base jurídica ni razones históricas, sobre el total de una Nación? A diferencia de otros fenómenos separatistas, todos minoritarios, que cursan en la España actual, el vasco lo hace con un trasfondo de violencia y chantaje que lo modifica sustancialmente y lo desautoriza para hablar democráticamente No se dan en las provincias vascongadas los supuestos de libertad y sosiego con los que los ciudadanos puedan comportarse como tales. En esta ocasión, que para mayor cansancio no es la primera en la lista de las añagazas de Ibarretxe, parece que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero lo tiene claro y que, reconducidas las cosas en el PP, el apoyo de Mariano Rajoy será tan intenso como haga falta para impedir un referéndum tan ilegal como un atraco al Banco de España y se sustenta en una tendenciosa lectura de unos imaginarios derechos del pueblo vasco, distintos de los que nos asisten, vascos incluidos, a los integrantes del pueblo español. Algo habrá que hacer para que unos poquitos no puedan seguir perturbando la paz y el progreso de todos. L -Amigo mío, es que en ausencia de violencia probablemente yo no me atrevería a exigir a Madrid lo que ahora me atrevo. HAY MOTIVO ¡A POR ELLOS! ¿A POR QUIÉNES? A semana que viene- -amenazaban Tip y Coll desde un televisor en blanco y negro- -hablaremos del Gobierno. Y, también, de la crisis, qué remedio (es decir, ¿qué remedio? Y de las hipotecas. Y del señor Aznar, que rima con no estar. Y del señor Rajoy, que rima con estoy (conjugado en presente, por- su- puesto) Y de los desvaríos de Ibarretxe. Y de la Biblia en verso. La semana que viene, después de la resaca, tras apurar la última copa del tormento o del éxtasis, hablaremos, en fin, de lo de siempre. Sin embargo, hasta entonces, hasta que todo esté cumplido y se cierre el paréntesis, España hablará de España- -tal cual lo están leyendo- -sin cortapisas, sin rubores, sin ir pisando el freno. Sin que nadie enarbole la corrección política (o sea, la cartilla de razonamiento) para poner sordina al desenfreno. Arriba los corazones, carpe diem ya llegará el invierno. ¡Siempre toca, señores, siempre toca: si no es un pito, una pelota! La vida es una tómbola- ton- ton- tómbola, se acabó el pitorreo, demostrémosle al mundo que somos peloteros. La selección seduce, el mito de Don TOMÁS Juan se ha reencarnado sobre el césCUESTA ped, sólo nos queda ya dinamitar el teorema que prescribe que el fútbol es un juego en el que once tipos se enfrentan a otros once y Alemania gana invariablemente. Entre tanto, el personal españolea igual que esas muñecas vestidas de flamencas. Santo y bueno, afirman los que antaño se habrían despachado contra la caspa y la caverna. La plaza de Colón (ahora la plaza Roja, aunque le falte un mausoleo con la momia de Tierno) es la casa cuartel de los que sustituyen el Todo por la Patria por Todo por la Audiencia De aquellos que, hace nada, aporreaban con sus cámaras (aporrear es un decir, naturalmente) a quienes, allí mismo y con idénticas banderas, reivindicaban la nación, la libertad y la decencia. La consigna, en ambos casos, es idéntica: ¡A por ellos! Lo que varía, claro, es a por quiénes. L Al cabo, tiene guasa que nuestro presidente (que únicamente cuenta con el irlandés Philip Pettit como sabio de corte y cabecera) haya de recurrir al asidero que le ha puesto en bandeja el Sabio de Hortaleza. Ni la mismísima Edith Piaf interpretó La vida en rosa con la desenvoltura con que lo ha hecho Zapatero en todos los registros y en los escenarios más diversos. Pero ni hay rosa que aguante tanto tute, ni espina que no hiera donde duele. Y ahí es cuando sale Zapatones y le echa un capote a Zapatero. El ogro intempestivo, el violador de la elocuencia, ese hombre que se enciende las cerillas en la lengua, es el hado madrino que ha rescatado a Cenicienta. (Hado madrino, sí, que don Luis es muy suyo y te larga un sopapo si le tocas el género) Y, encima, le ha regalado una canción, La vida en Roja que le permitirá pegar la hebra en los viajes You are the champion, my friend e irse tirando el folio en los bolos veraniegos. Estamos en la final y, por lo tanto, se puede ser patriota a rienda suelta. ¿Qué el patriotismo no es una especie de after- hours ni puede asimilarse a la manada insomne que abruma las aceras? Seguramente es cierto, pero eso es lo que hay y lo que te rondaré, morena. Las convicciones son duras de roer, pero las emociones se moldean fácilmente. La voluntad de pertenencia que se genera en los estadios, el circuito anímico del graderío efervescente, se diluyen al regresar a la rutina, no pueden arraigar en una cotidianidad mostrenca. Esa España epidérmica es la que mejor se ajusta a los designios de los que nos pastorean. Corazón a raudales y unas gotitas de cerebro. Pero, a pesar de todo, el espectáculo es soberbio y sería mezquino no reconocerlo. Estamos en la final, los teutones nos temen y Luis Aragonés ha callado la boca a los sabelotodos y a los impertinentes. Así que sin remilgos: ¡A por ellos! La semana que viene hablaremos del Gobierno. Y de la crisis. Y de las hipotecas. Y de José María. Y de Mariano. Y de la Biblia en verso.