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90 VIERNES deESTRENO VIERNES 27 s 6 s 2008 ABC Santi Millán, Jorge Sanz, Goya Toledo, María Pujalte, Gonzalo de Castro y Kira Miró, en una escena de la película ABC La gente sabe convivir, son los de arriba con su política quienes provocan tensión Fernando Colomo s Director de Rivales Curtido en mil comedias (15, en realidad) el director utiliza el fútbol- no esperaba estrenar en un momento así -como excusa para retratar la rivalidad entre catalanes y madrileños. ¿Empate? POR FEDERICO MARÍN BELLÓN MADRID. -Los protagonistas pero desde los estamentos. Puedes vivir en Barcelona sin sentirte agobiado. Otra cosa son los problemas con las lenguas oficiales, la enseñanza... En cuanto entran las decisiones políticas se fuerza la filosofía. La gente sabe convivir, pero desde arriba estiran las cosas con su obsesión por la política de normalización lingüística, que llaman, que lleva a extremos y provoca tensiones. -Es verdad. El guión nacía con una idea de Oristrell pesimista, sobre todo por la situación agresiva que vivimos en el mundo, donde los ricos quieren ser riquísimos, con lo cual los pobres son pobrísimos. sensación de que lo que importa es hacerse famoso. Los chavales ven que no hay una perspectiva de trabajo interesante y que la única solución es seguir pegado a los padres, que se convierten en rivales. Rivales España 2008 110 minutos Género- -Comedia Dir. -Fernando Colomo Actores- -Ernesto Alterio, Kira Miró, Gonzalo de Castro, María Pujalte, Santi Millán, Goya Toledo, Jorge Sanz Madrileños chulos y catalanes plastas E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Fernando Colomo, que sabe latín, ha intuido hace ya mucho que los críticos de cine (que son muchedumbre) no pasan por la taquilla antes de entrar a las salas, y por lo tanto no hace las películas para ellos. Si pagaran, y siendo tantos, seguro que procuraba planificar su cine de otro modo menos... menos... no sé, a gusto de todos (o televisivo) En Rivales película que es descarada e impúdicamente una comedia, sin más, pero sin menos, se pasa al crítico por el mismísimo forro, que sólo podrá entretenerse en la búsqueda intonsa del plano secuencia y no caer, así, en la risotada fácil que provoca ese batiburrillo de tópicos entre la eterna rivalidad de madridistas y barcelonistas, o madrileños y catalanes. La situación es desesperante para una mirada rigurosa: la final, en Sevilla, del campeonato de fútbol juvenil entre el Madrid y el Barça, lo que obliga a los padres de unos y otros a emprender un viaje (una road movie garbancera) lleno de problemas, accidentes, trances y percances en los que se demostrarán que todos los arquetipos sobre el catalán y el madrileño son tan ciertos y certeros como aquellos chistes de -Seguro que la estructura de la cinta, una comedia coral de carretera con historias que se cruzan, planteó dificultades técnicas. -No es una comedia optimista. -Nunca me habría atrevido si el proyecto no hubiera venido del lado catalán. Tenemos ahora esta cosa de lo políticamente correcto que a veces te bloquea. Todos los diálogos anticatalanes los ha escrito Joaquín Oristrell. -La verdad es que no. Yo he llegado a vivir en Barcelona alguna temporada, hace años, y noto que ahora se ha polarizado, se lanzan pullas salvajes, pero no parece que hayan exagerado. ¿Alguna experiencia personal? -Son complicadas. También las vemos con cierta rivalidad. El otro se tiene que adaptar necesariamente a nosotros. En general somos poco elásticos. -Me refiero también a las relaciones sentimentales. Naufragan todos: la pareja, la familia, divorciados, homosexuales... -El guión era complicado, porque había que darle unidad a la historia y luego eran personajes muy distintos, incluso tonos distintos. Luego, como toda la película es lineal y hay unas vueltas atrás, para que se comprenda esta temporalidad buscamos dos espacios por donde más o menos pasan casi todos, puntos de encuentro para que el espectador no se pierda. -Exacto, que no traten de ser graciosos. Eso es algo que además no funciona. Cuando el espectador ve que le van a vender algo no lo compra. Si está metido en la situación y no se ríe, que no se ría, pero hay que hacerlo en serio. El humor nace después, como una reflexión. -El tono es de comedia, pero sin exagerar, un defecto habitual. -Los padres se equivocan, pero los hijos son unos monstruos. -Sí, sí. Todos las hemos pasado canutas. Creo que tienen la Eugenio. Y como el guión viene firmado por Joaquín Oristrell e Inés París, que algo saben de esto, engarzan ya con otros moldes típicos de la cochambrosa actualidad: el padre separao, el cava catalán, la homosexualidad pujante, las dobles parejas, el macarra madrileño, el botiguer catalán, el ex cura obseso, el tonto el Bush, los bares de carretera o el precio del gasoil... No diré que Rivales posee esa mirada cínica y descriptiva del Berlanga de La escopeta nacional pero sí que tiene unos personajes lo suficientemente extremos y ridículos como para ser, al menos, una pistolilla nacional. Los protagonistas son Ernesto Alterio, que encarna al padre separao y tronao (qué poco le cuesta a este actor poner cara de psicópata en ciernes) Jorge Sanz, perfecta reencarnación del haladrí haladrí de los seguidores del equipo blanco; Rosa María Sardá, que borda sin esfuerzo el papel de histérica catalana, impertinente, convergente y liante, y en fin, Santi Millán, el arrimao a Kira Miró, Puigcorbé, María Pujalte, Goya Toledo... un montón de personajes, o sea que es una comedia coral, y de carretera, y con el añadido (siempre estomagante para el crítico, pues encima se entiende todo a la perfección) de una estructura forzada en la que los tiempos se quiebran y los espacios se cruzan. Personalmente, he preferido pagar la entrada y disfrutar la película, en vez de entrar gratis y cabrearme. ¡Y que me llamen público!