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86 CULTURAyESPECTÁCULOS VIERNES 27 s 6 s 2008 ABC FLAMENCO Flamenco Pa Tós (y IV) Principales intérpretes: Cante: Estrella Morente y Antonio Carbonell. Guitarra: Daniel Casares y Pepe Montoyita. Baile: José Maya y su grupo. Lugar: Auditorio del Colegio Oficial de Médicos. Fecha. 26- VI. Brillante función de clausura MANUEL RÍOS RUIZ Desde su aparición en el panorama del arte flamenco, Estrella Morente se nos presentó como una artista consumada, causando la súbita admiración de todos los aficionados. Hija de cantaor- -Enrique Morente- -y de bailaora- -La Pelota- ha vivido desde niña el género y de tan importantes vivencias familiares adquirió un conocimiento profundo de los estilos, así como una asunción total de la importancia de la música autóctona más valiosa de Occidente. Con esa convicción y sentir debutó públicamente con dieciséis años en su Granada natal y hace once que se presentó por vez primera en Madrid, alcanzando en el Teatro Lara un éxito apoteósico. A partir de entonces, su trayectoria ha sido una sucesión de conciertos triunfales en escenarios españoles y extranjeros, realizando a la par una amplia discografía. Dotada su voz y compás para toda música popular, lo mismo es maestra en los estilos flamencos que en los aires cancioneros. Cualidades que pone de manifiesto en todas sus actuaciones, como en la ocasión que nos ocupa, en la que solamente ofreció canciones aflamencadas y cantes festeros coreados, con la guitarra de Pepe Montoyita, que es puro desnudo sonoro que diría el poeta. Otro artista que desde muy joven encandiló a la mejor afición es José Maya, natural de Madrid y perteneciente a una familia gitana de raíces flamencas. Su baile, pleno de elegancia y estética jonda, mereció en sus comienzos el premio Teatro Pavón que concede el Círculo de Bellas Artes, instituido para distinguir a las más significativas promesas. Convertido en figura, siempre deja patente su dominio de los estilos. Y así lo hizo también anoche en tan brillante función de clausura. Por su parte, el guitarrista malagueño Daniel Casares, es uno de los artífices más destacados de las nuevas generaciones de la sonanta. Excelente compositor e intérprete, como queda patente en sus discos, ha recorrido el mundo como concertista y hace cuatro años obtuvo el Premio Revelación del Año en Concierto, otorgado por la Asociación de Críticos de Nueva York. Su presencia en el festival organizado por la Fundación Gomespuma ha sido lógicamente triunfal. Completando el cartel y abriendo la velada, el cantaor Antonio Carbonell dio razón de sus saberes estilísticos por soleares, siguiriyas y fandangos. TOROS El Cid cortó la única oreja de la tarde EFE El Cid le echa una mano a Victorino: la izquierda ZABALA DE LA SERNA ALGECIRAS (CÁDIZ) Algeciras había rematado una feria redonda, pero vinieron José Tomás y la Selección de España a hacer historia y agujeros en la taquilla. Y aun así unos cuatro mil espartanos algecireños resistieron ayer el embate arrollador del patriotismo futbolero. El Cid y Victorino aguantaron el tirón, mal que regular, sobre sus nombres y sus leyendas. Y fueron precisamente ellos los que volvieron a darse la mano, la izquierda, cómo no, en la luminosa plaza de las Palomas. Aunque la mano, más bien, se la echó El Cid a Victorino: de pintura para tapar la corrida. Toro grande, cuajado pero bien hecho, el tercero, de notable nobleza. Y El Cid que estuvo preclaro y definido desde que pisó la arena, a la verónica en el saludo y en el quite. Semigenuflexo y andándole hacia los medios el torero de Salteras le fue haciendo las cosas templadas y por abajo, que era como requería el victorino que se las hicieran. La tanda inicial de derechazos acabó con una colada que demostraba que por ahí no caminaría la faena. Así que El Cid cogió la izquierda, como Johnny su fusil, y se puso a dibujar naturales precisos en el tempo de espera y preciosos en el tiempo de romperse a rastras su muleta. El Cid presenta la muleta como pocos, la deja muerta y engancha las em- ALGECIRAS Plaza de toros de las Palomas. Jueves 26 de julio de 2008. Primera corrida. Media entrada. Toros de Victorino Martín, desiguales de presentación, pero con plaza y caja, bajos de casta y juego, complicados; destacó el 3 por el pitón izquierdo. Pepín Liria, de canela y oro. Estocada delantera (saludos) En el cuarto, media estocada tendida y dos descabellos (saludos) Antonio Ferrera, de turquesa y oro. Estocada (saludos) En el quinto, tres pinchazos, media estocada desprendida, metisaca, pinchazo, aviso y estocada (saludos) El Cid, de verde botella y oro. Media estocada trasera (oreja) En el sexto, pinchazo, estocada trasera y cuatro descabellos. Aviso (ovación de despedida) JULIÁN DE DOMINGO Corina Arranz, desde la frontera Ayer se inauguró en el Instituto Cervantes de Alcalá de Henares la muestra Desde la frontera que reúne una selección de fotografías que Corina Arranz publicó en ABC en verano de 2005 en una serie de reportajes de Alfonso Armada sobre la frontera entre México y Estados Unidos. Ambos hicieron durante un mes este viaje desde San Antonio, en Texas, hasta San Diego, en California. bestidas con la suavidad que el toro de Victorino necesita. La obra, enteramente zurda, tuvo la guinda de una media estocada trasera que propició la merecida oreja. Los victorinos de ayer tenían aficiones carpinteras, de pájaro o castor. Pero no bravas. Ni fáciles. Amor por la madera y obsesión por un burladero en concreto, que desmontaron media docena de veces. Cuando el sexto de bastas hechuras fue a hacer lo mismo se despitorró de manera cruenta, quedando romo. El Cid lo aprovechó sobre la derecha esta vez la serie que duró. De ahí en adelante se apagó como una vela. Mediada la tarde, la corrida había transcurrido por los derroteros de los méritos de la torería más que por la vereda del éxito ganadero. Fueron primero y segundo dos toros feotes. Y mansotes. El que estrenó el lote de Pepín Liria reunía múltiples defectos y una virtud: humillaba. Pero miraba, se lo pensaba, tardeaba y carecía de un tranco. O dos. Pepín, en tiempo de retirada, todavía anda dando guerra y batalla, sin volver nunca la cara, la esencia de su carrera. El toro de estreno de Antonio Ferrera no tuvo ni la única virtud de su hermano anterior. Apretó hacia los adentros, cortó en banderillas y embistió sin ninguna continuidad ni ritmo, reponiendo antes de hora. Cada arrancada era un pechazo. Ferrera resolvió con fuerza en todos los tercios y, especialmente, mató perfecto. Devolvió la moneda con la espada en el quinto, un toro fino, rápido y tobillero. Claro que para rápido Ferrera, curtido en estas lides. Alguna vez que lo enganchó más pausado a izquierdas lo condujo más largo. Mas la veta santacolomeña podía más que el recorrido de la embestida. Pepín Liria se despidió de Algeciras al ataque pero sin suerte, y la tarde anocheció en sones de gol y victoria.