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84 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos VIERNES 27- -6- -2008 ABC El Museo del Prado ya no cree que El Coloso sea obra de Francisco de Goya La plana mayor de la pinacoteca ofreció ayer a la prensa los detalles que apuntan a Asensio Juliá como autor del cuadro TULIO DEMICHELI MADRID. Afirmar que Goya no pintó el Coloso, una de las obras cuya impronta marca indeleblemente el imaginario español, merecía una explicación a fondo, y ayer la plana mayor del Museo del Prado se empeñó en ello: Miguel Zugaza, su director; Gabriele Finaldi, director adjunto de Conservación e Investigación; así como Manuela Mena, responsable de la colección de Goya, y José Luis Díez, jefe de Conservación del siglo XIX, quien ha puesto la guinda al dar nombre y firma al hipotético autor del célebre óleo, como anteayer informaba en exclusiva ABC. Radiografía. Mena recordó que al preparar la exposición Goya. El capricho y la invención entre 1989 y 1990 se hizo radiografiar el cuadro y advirtió que el resultado se apartaba de las realizadas a otras obras del artista. A su juicio, Goya tenía las composiciones ya formadas en su cabeza antes de ponerlas en el lienzo, de manera que al trabajarlo sólo hacía ajustes o pequeñas adaptaciones. Sin embargo, en esta radiografía se vio que bajo la pintura aparecía el gigante dibujado de frente y con los brazos apoyados en jarras sobre las caderas. La figura finalmente representada está de espaldas (algo que había hecho Goya en su aguatinta El Coloso pero se le había quedado anatómicamente pequeña al pintor del lienzo, que tuvo que ampliarla. El paisaje y las nubes. Mena recordó que tradicionalmente se había interpretado que el Coloso se levantaba contra Napoleón en los Pirineos, cordillera irreconocible en este cuadro. Pero Goya se enfrentaba al paisaje de manera naturalista y éste era perfectamente reconocible en obras como La gallina ciega Las lavanderas o Los fabricantes de balas y pólvora donde se ve claramente la sierra madrileña. Además, la técnica con la que se han facturado las nubes, con el uso de la espátula; y la combinación de blanco, azul y rosa no son propias del genial aragonés. El brazo y la musculatura. Goya era un pintor con grandes conocimientos anatómicos que seguramente había estudiado el cuerpo humano diseccionando cadáveres. Sin embargo, el brazo del Coloso (pintado con pinceladas paralelas, imprecisas) y su espalda, no representan adecuadamente la musculatura y muestran incoherencias luminosas. Dio varios ejemplos: el brazo de El bautismo de Cristo el de La riña en la venta negra o el potente dorso de su aguatinta El Coloso Un visitante contempla el Coloso de Goya en el Museo del Prado precisión, lo que le aleja de algunos detalles de cuadros de Goya como La riña. o El afilador obras en las que las ruedas, los carruajes y las figuras están realizados con precisión y bien terminados. Los toros y el asno. Goya era un gran especialista en toros y a Mena le resulta impensable que los representados en el Coloso pudieran haber salido de su pincel, entre otras cosas, porque su autor desconoce la anatomía del rabo. También el aragonés era aficionado a pintar asnos, animales que tienen una gran simbología en su obra, pues representan a la ignorancia. El asno del Coloso pa- Hombre cayendo del caballo. También le llamó la atención a Mena la figura del hombre cayendo del caballo, pues lo hace del revés, algo que no se ve en Goya, y además, la figura está poco trabajada, sin terminar brazos, manos y piernas. La tartana. El carromato valenciano está realizado con muchas pinceladas, algunas sin Jesús García Calero NO DIGAS QUE FUE UN SUEÑO L Gigante sentado o El Coloso Goya, aguatinta ABC a soledad de El Coloso es hoy más grande. El gigante tiene anchas espaldas para soportar cuanto se le viene encima; el cambio de identidad, de autoría, quién sabe si también las murmuraciones de los personajes de las Pinturas Negras, que le acompañan en la planta baja del Prado. El Coloso se ha pegado a las páginas de la historia de España como una imagen genial, arquetípica, empapada en literatura. Su misterio ha desafiado las retinas de mil especialistas, de sus mil interpretaciones... pero, hasta ahora, siempre como un auténtico goya. En un ejercicio de clarificación necesario, después de años de rumores, el Museo del Prado explicó ayer, ante un enjambre de periodistas, cuáles son las razones que le llevan a considerar que no fue Goya su autor. Los periodistas pedíamos un diagnóstico más rotundo, pero eso ocurrirá sólo cuando se publique el estudio prometido en el Boletín del Prado, antes de que acabe el año. Manuela Mena y José Luis Díez tienen ante sí la responsabilidad de entrechocar sus argumentos con todo el conocimiento acumulado hasta hoy en una tradición venerable para transformar en ciencia sus novedosas impresiones. Mas la historia compartida de España con El Coloso es y ha sido muy real. No, no ha sido un sueño. Por eso el Prado lo mantendrá- -como decía Zugaza- -muchos años en sus salas.