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30 INTERNACIONAL www. abc. es internacional VIERNES 27- -6- -2008 ABC El Supremo de EE. UU. avala, 70 años después, el derecho de los ciudadanos a portar armas El polémico fallo anula la prohibición vigente en Washington, que estudiará otro tipo de regulación ANNA GRAU CORRESPONSAL NUEVA YORK. El Tribunal Supremo estadounidense tomó ayer la histórica decisión de hacer prevalecer el derecho constitucional de los ciudadanos a portar armas sobre leyes como las que aprobó la ciudad de Washington para restringir ese derecho por razones de seguridad pública. Es la primera vez desde 1939 que el alto tribunal se define sobre el asunto, y lo ha hecho invocando la conocida Segunda Enmienda de la Constitución: Siendo necesaria una milicia bien regulada para la seguridad de un estado libre, no será restringido el derecho de la población a poseer y portar armas Así fue desde 1791 hasta 1976, cuando la ciudad de Washington decidió que había que poner coto a la barra libre de armas de fuego en manos de particulares. Entonces se aprobó la ley prohibiendo su posesión- -excepto a los que ya poseyeran una antes de entrar en vigor la ley- -y se obligó a mantener los rifles de caza dentro de las casas, descargados e incluso desmontados. Aunque con distintos grados de dureza, siguieron el ejemplo de Washington D. C. otras ciudades flageladas por una criminalidad superlativa, así como algunos estados. El derecho a ir armado, junto con el derecho a ser feliz, son hitos de la Constitución americana. Está por ver que eso resista un análisis. La Constitución se redactó cuando se redactó y para lo que se redactó, es decir, básicamente para legitimar la independencia de Gran Bretaña y los instrumentos precisos para defenderla. Se hablaba del derecho a ser feliz como un eufemismo del derecho de romper lazos nacionales y del derecho a llevar armas para justificar las milicias de las ex colonias. Nada de eso es necesario hoy. Otra cosa es que la letra de la ley quede cuando ha pasado el espíritu. La decisión del Supremo culmina un proceso judicial iniciado por un guardia de seguridad de Washington, Dick Heller, que lleva armas en su tra- Un activista partidario de prohibir el uso de las armas se manifiesta en Washington, ayer, nada más conocer la decisión del Supremo bajo y se negó a no llevarlas en casa. Astutamente, su abogado impugnó la ley local no de manera maximalista sino selectiva: no negaba la pertinencia de prohibir la tenencia de algunas armas, sino de todas. Con este argumento ha llegado hasta el Supremo, que le ha dado la razón. Aunque este veredicto tuvo ayer un enorme impacto en los Estados Unidos, lo cierto es que no es tan categórico como parece. Para empezar, fue fruto de una votación tan reñida como la del día anterior para vetar la pena de muerte para violadores de niños: 5 a 4. Pero, de los cinco votos ganadores sólo AFP Triquiñuela legal El desafío que plantea el Tribunal es encontrar un término medio entre Rambo y el desarme total de la población Obama: pena de muerte, sí; pistolas, no tanto A. G. NUEVA YORK. Nuevamente el Tribunal Supremo volvió a tener ayer el honor de marcar la agenda electoral. El día anterior ambos candidatos, incluso el demócrata Obama, se habían desmarcado de la decisión del alto tribunal de vetar la aplicación de la pena capital a violadores de niños. Obama disintió en este punto de los magistrados demócratas, haciendo un guiño a los conservadores. Ayer Obama coincidió con los que creen que la ley antiarmas de Washington D. C. era demasiado estricta, pero pidió que haya algún tipo de leyes con sentido común Esta posición de Obama coincide más con lo que en realidad dijo ayer el Supremo que con la acogida que tuvo su veredicto en los fanáticos de la plena libertad de armas, con John McCain a la cabeza. El candidato republicano aprovechó para acusar a Obama de intentar nadar y guardar la ropa y afirmó provocativamente que en su ciudad, Chicago, hay unas leyes contra las armas tan inconstitucionales como las de Washington hay uno, particular, que hace una defensa numantina de la Segunda Enmienda. El resto juzgan excesiva la regulación de armas que se hizo en Washington, pero se muestran abiertos a otro tipo de legislación. Ese es el quid del asunto, intentar encontrar un equilibrio entre el todos somos Rambo y el desarme total. La ciudad de Washington ya anunció antes del veredicto que en caso de perder iniciaría inmediatamente la elaboración de otras regulaciones más ajustadas a derecho. Y que, aunque los ciudadanos vuelvan a tener derecho a ir legalmente armados, tendrán que registrar todas sus armas y cumplir ciertos requisitos: no más de un arma por persona, no utilizada para cometer ningún crimen, tener más de dieciocho años, no haber pasado por un psiquiátrico en los últimos cinco años, etc.