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ABC JUEVES 26 s 6 s 2008 CULTURAyESPECTÁCULOS 85 puede girar a su ritmo y a su aire. El resultado es que el rascacielos puede cambiar de forma sin cesar. Pero no sólo eso, sino que la construcción se vuelve un 10 más barata, un 30 más rápida- -se puede levantar un piso a la semana, con sólo 600 personas trabajando a la vez en la obra- -y por supuesto mucho más ecológica y más limpia. Las credenciales verdes del proyecto incluyen paneles fotovoltaicos y turbinas eólicas que transforman el viento y la luz del sol en energía eléctrica. Pero sobre todo impresiona la promesa de lujo infinito. El rascacielos de Dubai, el más avanzado y desarrollado en sus detalles, medirá 420 metros de altura y tendrá 80 pisos. Los quince más bajos serán oficinas. Seguirán 35 pisos de apartamentos, el menor de ellos de 124 metros cuadrados, y, a partir de ahí, el séptimo cielo: residencias de 1.200 metros, con ascensor privado para los residentes y para su coche (la plaza de aparcamiento está al mismo nivel que el piso) jardín, piscina... todo ello a no menos de 19.000 euros el metro cuadrado. El rascacielos de Moscú será veinte metros más bajo y tendra diez pisos menos. Todo esto puede parecer casi una provocación en pleno estallido de la burbuja inmobiliaria. Pero sucede que en ciudades como Nueva York esta burbuja ha atizado más que nunca el interés por la compra de inmuebles de gama alta- -en este caso, altísima- -como inversión. Mientras se estanca el precio de la vivienda modesta, se dispara el de aquella capaz de atraer a las divisas extranjeras que ahora son mucho más fuertes que el dólar. En las inmobiliarias ya se lee el precio en dólares de los pisos traducido a yenes y, cómo no, a euros. Promesa de lujo infinito Imagen virtual que muestra los movimientos de la Torre Dinámica diseñada por el arquitecto italiano David Fisher EFE Nueva York, Moscú y Dubai acogerán los primeros rascacielos rotantes Diseñados por el arquitecto italiano David Fisher, cada piso girará a su ritmo ANNA GRAU CORRESPONSAL NUEVA YORK. Alrededor de finales de 2010 los amantes del lujo inmobiliario podrán darse un nuevo capricho: comprarse un piso capaz de girar sobre sí mismo para seguir la luz del sol o simplemente para cambiar la panorámica de las habitaciones. Será en Nueva York, Moscú o Dubai. Estas son las tres primeras ciudades elegidas para alojar los innovadores rascacielos rotantes diseñados por el arquitecto italiano David Fisher. En la presentación neoyorquina de su invento, Fisher aseguró que así se da el salto a una arquitectura dinámica que incorpora una cuarta dimensión, el tiempo Aunque esta publicidad tiene algo de rimbombante y exagerada, no es poca la innovación de la propuesta. Se basa en montar edificios como torres de cubos: en el sitio sólo se construye la base central, encima se disponen los pisos ya prefabricados, procedentes de una factoría en Italia, en las afueras de Bari. Con esto se consigue que cada piso esté vertebrado con los demás pero sea orgánicamente independiente, con lo cual cada uno Jerusalén ya tiene su puente de Calatrava LAURA L. CARO CORRESPONSAL JERUSALÉN. Para los jerosolimitanos más inspirados, la estructura tiene la poética de un arpa que, con sus 10.000 metros de cables blancos de acero tensados a ambos lados de un mástil de 118 metros, se asemeja al bíblico instrumento del Rey David. Para los detractores, resulta demasiado alto. Demasiado grande. Demasiado moderno y futurista para una ciudad sinónimo de Historia, con mayúscula, donde hunden sus raíces las tres religiones monoteístas. No acaba de congeniar Jerusalén con el puente del arquitecto valenciano Santiago Calatrava, que ayer era inaugurado con una discutible ceremonia de luz y sonido ampulosamente titulada Aleluya que no ponía fin, sino más bien avivaba, el debate abierto sobre esta monumental obra. ¿Bella o bestia? se preguntaban los diarios locales semanas atrás, en ocasiones contrariados, no tanto por la estética grandiosa de la pasarela, sino porque se ha erigido en símbolo faraónico del impopular primer ministro, Ehud Olmert, que lo encargó siendo alcalde de Jerusalén (1993- 2003) Ajeno a polémicas políticas, Calatrava lo tiene claro. Es el más bello de sus puentes, proclamaba subido en lo más alto de esta criatura de 4.200 toneladas de hormigón, que describe una curva de 360 metros sobre el principal acceso a la Ciudad Santa desde Jerusalén, y por el que circulará un tranvía. Es un puente de hoy en contraste con el carácter histórico de la ciudad- -defendía- el diálogo entre ambos es una parte importante del trabajo El Puente de las Cuerdas ha costado unos 19 millones de euros y es el segundo que el arquitecto crea en Israel, tras el que diseñó para la localidad industrial de Petah Tikva. Calatrava, ayer, junto al puente que ha creado en Jerusalén EPA