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34 INTERNACIONAL www. abc. es internacional JUEVES 26- -6- -2008 ABC Brown cumple un año en el poder con un partido dividido y a 20 puntos de Cameron La mayoría de los británicos le suspenden y creen que no recuperará su desventaja con los conservadores EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL LONDRES. Gordon Brown no celebrará mañana su primer aniversario como primer ministro. Los sondeos no le permiten conmemoraciones y éstas no harían sino remarcar el desastre político que su mandato está siendo para los laboristas. Brown llegó hace un año sin el aval de unas elecciones, y las primeras que se celebren- -las generales están previstas para dentro de dos años- -le darán probablemente la carta de despedida. Las encuestas son unánimes en situar a los laboristas bajo mínimos y en agrandar la delantera que toman los conservadores: veinte puntos de diferencia, o incluso más, que darían al tory David Cameron la misma victoria arrolladora que cosechó Tony Blair en 1997. The Guardian otorgaba ayer una previsión del 45 por ciento a los conservadores y del 25 por ciento a los laboristas. El 57 por ciento de los que votaron laborista en 2005 no creen que Brown pueda recuperarse. El premier sólo obtiene una valoración de 3,94 por ciento de media en una escala de uno a diez, con un cuarto de los encuestados que sólo le otorgan un punto. Y lo probablemente más mortificante para él: el 74 por ciento cree que lo está haciendo peor que Blair. Brown forzó la retirada de Blair. Maniobró lo que pudo para que éste le cediera el cetro. Diez años preparándose para el puesto, en el cargo de canciller del Tesoro (ministro de Economía y Hacienda) y cuando llega su gran ocasión, la echa a perder. Una tira cómica de la prensa británica ha sido muy gráfica: cada uno de los diez años de espera es una viñeta en la que Brown está con la raqueta en la misma posición de aguardar la pelota; cuando ésta finalmente le llega, falla en el remate y entonces tira la raqueta y se va. Esto último venía a cuento de la información de que el primer ministro ha comunicado a sus colaboradores que sólo piensa optar a las próximas elecciones y que, en caso de ganar, dejaría el puesto a mitad Éste manejó con aplomo un verano de crisis: ataque terrorista en Londres y Glasgow, inundaciones en varias zonas de Inglaterra, un brote de fiebre aftosa en el ganado vacuno... La subida en las encuestas le llevó a pensar en un adelanto electoral para finales de 2007. Pero la normal luna de miel del electorado con el nuevo inquilino de Downing Street comenzó a terminarse. La obtusa personalidad de Brown volvió a emerger tras el espejismo de las emergencias del verano, y su carácter taciturno mareó en exceso la margarita electoral. Al final descartó convocar las generales de modo inmediato porque los tories comenzaban a repuntar. Errores como ceder a los conservadores la iniciativa en propuestas de ventajes fiscales y el simbólico comienzo de la crisis con los problemas del banco Northern Rock marcaron el giro. Para este año se ha anunciado el mayor déficit desde que los laboristas llegaron al poder, y Brown, que cosechó todo su prestigio como canciller del Tesoro, difícilmente puede ahora controlar la crisis. Los resultados que mañana se conocerán de la elección de un diputado para sustituir en la Cámara de los Comunes a Boris Johnson, nuevo alcalde de Londres, no harán más que añadir presión a Brown. El primer ministro británico, Gordon Brown, sale del 10 de Downing Street, ayer en Londres del siguiente mandato para facilitar el relevo en el laborismo. Brown cuenta con que sus correligionarios no le echarán del puesto antes de las generales de 2010. Los últimos movimientos internos que apuntaban a algún joven recambio, como el ministro de Exteriores, David Miliband, se han calmado ante la extendida idea de que eso sería quemar a un futu- REUTERS El primer ministro ha adelantado que sólo piensa optar a las próximas elecciones y que, en caso de ganar, dejaría el puesto a mitad de mandato Blanco de chistes ro líder, pues parece ya incuestionable la próxima victoria conservadora. ¿Qué ha pasado con Brown para que de dispararse en los sondeos cuando llegó al 10 de Downing Street haya caído tan abajo? Hace un año, el cansancio del electorado con Blair y la relativa novedad que suponía Brown atrajeron simpatías hacia el nuevo primer ministro. SALIR DE LA BANCARROTA Los laboristas británicos lanzan diversas iniciativas de recaudación de fondos que permitan al partido afrontar la campaña de 2010 a pesar de sus deudas E. J. B. LONDRES. A Tony Blair le empujaron a la puerta los miembros de su propio partido, pero un año después le echan de menos. Dado que ya no pueden contar con él para elevar las expectativas electorales, al menos servirá para recaudar fondos destinados a las sufridas arcas laboristas. El Partido Laborista confía en que el reclamo de poder jugar a tenis con Blair atraerá el dinero de donantes deseosos de intercambiar pelotas con el ex primer ministro, si bien no ha desvelado las cantidades en TENIS CON BLAIR PARA las que se está pensando como precio por compartir la cancha con él. Jugar al tenis con Blair; cenar con Alex Ferguson, entrenador del Manchester United; conversar con Alastair Campbell, ex jefe de comunicación de Blair, con la posibilidad de ser incluido como personaje en la novela que está escribiendo, o codearse con varios famosos de la televisión británica debería cambiar la suerte económica de los laboristas. Éstos tienen en la actualidad unas deudas de 21 millones de libras (26,5 millones de euros) cuatro de los cuales deben ser devueltos en los próximos meses. El problema no sólo son esos números rojos, deri- vados de los escándalos de préstamos ilegales protagonizados por el partido, sino que además tiene que recoger fondos para la campaña de Gordon Brown de 2010. Tiempos desesperados llevan a medidas desesperadas dijo Lord Levy, principal recaudador de fondos para Blair y salpicado por el caso de los préstamos ilícitos. Según Levy, que ya aprovechaba el tenis para conocer a adinerados donantes para los laboristas, Blair le da bastante bien al deporte de la raqueta. Es muy buen jugador, muy competitivo y tiene un buen juego. Si los que quieren jugar con él no son buenos, tendrán que confiar en pillarle en un día malo ha advertido Levy.