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54 MADRID MIÉRCOLES 25 s 6 s 2008 ABC NUEVO CRIMEN EN LA NOCHE MADRILEÑA 2. Discuten con los comerciantes, al intentar llevarse unos bocadillos sin pagar Barco 4. Alcanzan a dos de los chicos, a quienes golpean. Además, a uno de ellos le clavan un cuchillo por la espalda. El tercero se zafa y sufre una crisis de ansiedad Colón Herná Augu Pére rral n Cor tés Valverde sto Fig z Ga ueroa ldós Fuenca Puebla Lugar del asesinato Hor tale za Infan ABC Fernando Rubio tas de la Rein Calle 1. Tres amigos que van de marcha paran en un puesto callejero de orientales en Fuencarral asiáticos les persiguen, con bates de béisbol y un cuchillo 3. Los jóvenes huyen y cinco Gran Vía a 5. Una radiopatrulla de la Policía detiene a los presuntos agresores en las inmediaciones Asesinato por un bocadillo en Chueca Cinco vendedores ambulantes asiáticos detenidos tras matar a un brasileño en la calle de Fuencarral CARLOS HIDALGO MADRID. Tercer homicidio en la región en apenas tres días. En este caso, también en una zona de copas de toda la vida, el barrio de Chueca, y con una reyerta callejera como telón de fondo. La víctima es un ciudadano de nacionalidad brasileña, vecino de la zona. La Policía Nacional ha detenido a cinco personas de origen asiático- -cuatro vietnamitas y un coreano- -a raíz del suceso. Tres de ellos son sospechosos de haber cometido el crimen. Tres y media de la madrugada. Calle de Fuencarral. Hora del cierre de los locales de copas. Pese a ser madrugada del martes, hay gente que va y viene, dando ese toque original de una parte del paisanaje del barrio: algunas prostitutas, gente ebria y, por supuesto, los vendedores asiáticos de bocadillos, comida china y latas de cerveza, en esquinas como las de la calle de las Infantas y la de Pérez Galdós, eje donde ocurrieron los luctuosos hechos. Es en ese contexto donde aparecen en escena Luciano W. N. brasileño de 30 años y sus dos amigos, un compatriota y un checo. Fuentes cercanas a la investigación precisaron que se encontraban de marcha por el barrio donde vivían. En un momento dado, se pararon ante un puesto de chinos como se les conoce popularmente. En este caso, los vendedores no eran de esa nacionalidad, pero sí comerciaban, de manera ilegal, con el género de siempre. Al parecer, según los testigos, todo se debió a un bocata. Las pesquisas del Grupo VI de Homicidios tratan de esclarecer si fue así o por otro móvil; aunque lo más probable fue que, directamente, el grupo de los agredidos tomó algunos de los productos sin pagar o si, co- El cadáver de Luciano, de madrugada, en plena calzada de la calle de Fuencarral, tras los intentos de reanimación del Samur AYUNTAMIENTO A los pobres chinos les roban y les maltratan Un joven que lleva ocho años viviendo con su pareja en la misma calle de Fuencarral no se sorprendió cuando supo que hacía apenas cinco horas que habían matado a otro chico en la puerta de su casa. Los pobres chinos están vendiendo por aquí para vivir. Les roban y les maltratan. A mí también me atracaron justo aquí al lado, unos rumanos, que me pegaron una paliza explicaba a ABC. La indignación por la deriva que está tomando el barrio en los últimos tiempos se dejaba más que ver. Esto por la noche es otro mundo. Se te ponen los pelos como escarpias explicó otro hombre, que acudía a casa de un familiar, junto a la escena del crimen, a primera hora de la mañana. De la misma opinión era un comerciante de la cercana calle de Gravina. Está el barrio muy mal. Hay muchos atracos, muchos robos, muchas peleas... Y mucha droga, aunque digan que no, en algunos locales de marcha El tramo donde ocurrió el crimen es un enjambre de hostales y pensiones, donde nadie había visto ni oído nada, o, al menos, eso decían. Otros vecinos también mostraban su temor por hablar desde sus domicilios, quienes, incluso, echaban las persianas abajo ante la presencia de los medios de comunicación. Poco a poco iba entrando la mañana, los comercios abrían y Fuencarral se transfiguraba. mo también se está investigando, se negaron a abonarlos por el mal estado de uno de los bocadillos. Al cierre de esta edición, no se le había podido tomar declaración a ninguno de los protagonistas del suceso ni se habían intervenido armas. Rápidamente, llegó la pelea. Y los asiáticos no dudaron en emplear la fuerza. Eran cinco contra tres, y sacaron algún bate de béisbol y, al menos, un arma blanca. La víctima y sus amigos intentaron huir, pero dos, entre ellos Luciano, fueron al- Por la espalda y con bates