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26 ESPAÑA El Gobierno endurece su política de inmigración s Tensión en Melilla MIÉRCOLES 25 s 6 s 2008 ABC Las ayudas para el retorno de inmigrantes serán permanentes C. M. MADRID. El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, negó ayer, pese a las evidencias, que el discurso del Gobierno se haya acerado, aunque dejó claro que no podemos tener la misma visión que hace un año Incluso criticó el buenismo de quienes pretenden que venga todo el que quiera una vida mejor. Se trata de que se quede quien tenga trabajo Con esa premisa, concretó en su intervención en el Forúm de Nueva Economía que en septiembre se aprobarán las ayudas al retorno voluntario de inmigrantes desempleados con derecho a paro; cobrarán entre 5.000 y 10.000 euros, y tendrán que volver a su país. El ministro señaló que no es la panacea, pero sí una medida permanente, no coyuntural Corbacho reiteró que el Gobierno limitará la reagrupación familiar a los hijos y al cónyuge (en la actualidad se pueden beneficiar más de siete personas) y se darán permisos de trabajo a los jóvenes reagrupados entre 16 y 18 años. Sobrevivir frente a Melilla Ya no hay grandes campamentos como el que llegó a albergar a mil subsaharianos en el Gurugú, frente a Melilla. ABC ha acompañado a varios de los pequeños grupos de emigrantes que, huyendo de las constantes redadas, esperan poder entrar en España POR LUIS DE VEGA CORRESSPONSAL BUARG (MARRUECOS) El domingo hubo dos asaltos de emigrantes sin papeles a la frontera de Beni Enzar, que separa Melilla de Marruecos. El lunes hubo redada de las Fuerzas Auxiliares marroquíes en los bosques que rodean la vecina ciudad de Nador. Y ayer martes el miedo hacía correr a los subsaharianos en esos mismos montes cuando confundieron la llegada de este corresponsal con una nueva batida. La presencia de africanos esperando entrar en España a través del Reino alauí es mucho menor que hace casi tres años, cuando se produjeron los mayores y más sangrientos asaltos a las vallas de las ciudades autónomas. Las redadas son mucho más frecuentes ahora, lo que impide grandes asentamientos como los que llegó a haber en el Gurugú, frente a Melilla, o en Beliones, frente a Ceuta, que eran auténticas ciudades en el bosque con hasta un millar de vecinos cada una. En la mañana de ayer se podía ver a los emigrantes, casi siempre por parejas, deambulando por los barrios del extrarradio de Nador. Bajan a la ciudad en busca de comida y agua o para cargar el teléfono móvil. Se mueven de manera discreta, evitando las grandes avenidas, como los liberianos Mustafa y Abdulae. Los senegaleses Yusuf e Ibrahim aprovechan, además de para aprovisionarse, para acudir a rezar a la mezquita de Afra. Llegamos hace sólo cuatro días andando desde Maghnía- en Argelia- y aún no sabemos ni por dónde se va a Melilla dice el primero. Al miedo que supone para ellos la frecuencia de las operaciones de las Fuerzas de Seguridad marroquíes se une el hastío de llevar tanto tiempo viajando y viviendo en las peores condiciones. No sé si hablar contigo, periodista. Si cuentas cómo estamos aquí en el bosque es probable que alguien se apiade de nosotros, pero a la vez es posible que una vez publicado el reportaje vengan los militares a buscarnos dice Robert, de la República Centroafricana, con 6 años de espera a las puertas de Europa. Junto a él se encuentra Gilbert, un conductor de camión marfileño de 35 años al que sus compañeros llaman El rasta por las trenzas de su pelo. Hasta ayer aquí éramos quince, pero seis se han entregado a la Policía marroquí. Se han rendido cuenta con el ruido metálico de una chatarrería de fondo. A veces presentan un aspecto tan penoso que hasta los militares los dejan aquí y no se los llevan explica Mohamed, un agricultor marroquí que ha trabajado dos años en España y vive ahora en Buarg, junto al pinar donde pululan Robert y Gilbert, que fueron dos de los que corrieron al confundir al informador con los militares. Son verdaderos pobres Efectivamente. Sólo soy el hijo de un pobre. No soy un ladrón, ni un terrorista, ni un traficante de coca se lamenta el maliense Ibrahim Fofana, de 31 años, mientras muestra la muesca que guarda en su pie izquierdo, recuerdo- -asegura- -de un balazo que recibió cuando los marroquíes reprimieron con armas de fuego los asaltos a la verja en 2005. Ando mal de la cabeza y no quiero seguir hablando añade mientras se va camino abajo. Allá, frente a su caminar, aparece Nador, donde a esa hora de la tarde salen tres autobuses de la sede de la Gendarmería con más de un centenar de subsaharianos, entre los que hay algunas mujeres y niños, camino de la expulsión por la frontera argelina. Son los detenidos al tratar de entrar por la frontera de Melilla el domingo y los capturados en las últimas redadas. Probablemente, también los que se rindieron del grupo de Robert y Gilbert. Muchos, como es costumbre, no tardarán en regresar frente a Melilla, a esperar una nueva oportunidad. Los inmigrantes latinos utilizan en exceso los servicios de urgencia D. P. MADRID. La Fundación de Ciencias de la Salud presentó ayer un trabajo, Diferencias en la utilización de los servicios sanitarios entre la población inmigrante y la española que desmontó algunos de los estereotipos más arraigados en la sociedad española. Los clichés dominantes señalan a los inmigrantes, a los que acusan de ser los que más usan los servicios de salud. Sin embargo, el informe descubre que es falso que los inmigrante usen más los servicios de salud que los españoles Existe una excepción. Se refiere a las urgencias y al uso excesivo que hacen de las mismas los inmigrantes procedentes de Iberoamárica, los más abundantes en nuestro país. En general, utilizan las urgencias mucho más que los españoles y en algunos lugares multiplican por más de dos la frecuencia de uso, dando sensación de colapso. Más información sobre la cuestión en: http: www. fcs. es A la ciudad a por comida El marfileño Gilbert (izquierda) y varios compañeros, ayer, en los bosques cercanos a Melilla LUIS DE VEGA