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ABC MARTES 24- -6- -2008 31 Deusto competirá por el mejor talento nacional e internacional Alfredo Sáenz s Presidente de la Deusto Business School Los profesionales que busquen la innovación y la excelencia encontrarán en la Deusto Business School (DBS) una oferta de posgrado nacida para competir con prestigiosas escuelas de negocios POR M. ASENJO FOTO SIGEFREDO MADRID. Competir por el mejor talento de España y del extranjero nos enriquecerá y nos hará más competitivos afirma Alfredo Sáenz, vicepresidente segundo y consejero delegado del Grupo Santander y presidente de la Deusto Business School (DBS) una escuela de negocios que nace con la marca Deusto como sello de garantía y con vocación de, en el plazo de diez años, estar en el top ten europeo de estas instituciones, atraer a los mejores alumnos de todo el mundo y competir con las mejores escuelas internacionales. La DBS iniciará su actividad el próximo curso (2008- 09) Pretende ser líder en programas de gestión de la innovación, servicios financieros y responsabilidad social. La innovación es clave para la productividad asegura Alfredo Sáenz. Pretende competir con las actuales grandes escuelas españolas (Esade, IESE e Instituto de Empresa) y, aunque su ámbito inicial de actuación se centrará entre Aragón y Galicia, a corto plazo traspasará fronteras para ponerse a la altura de las mejores del mundo. en España en los años 60 se abrieron las tres escuelas con más empuje Esade, Iese e Instituto de Empresa (IE) José Luis García Garrido REPLANTEAR EL BACHILLERATO ¿Dónde está la garantía de calidad de la marca Deusto? E -En su fondo de comercio, la calidad del profesorado y el conocimiento de este negocio. Con tal bagaje, era una pena que no hiciera algo, que diera un paso adelante. -Sí, los rectores lo han impulsado pero ha sido el actual, Jaime Oraá. Ha querido encontrar una vía y ha hecho las cosas como se debe. -Es un esquema que se asienta en cuatro patas, consejo de administración, gestión académica, levantamiento de fondos y antiguos alumnos. -El consejo de administración está formado por un grupo de personas que están en contacto con la empresa y tienen que imprimir al máster los aspectos más empresariales. -Y por fin, lo ha dado. ¿Dónde se asienta el proyecto? -Vayamos por partes... ¿Y la gestión académica? Alfredo Sáenz, en un momento de la entrevista ALIANZA ESTRATÉGICA La Deusto Business School (DBS) es la tercera escuela de negocios con que cuenta la Compañía de Jesús en España. Las otras dos, Esade (Barcelona) e Icade (Madrid) están asentadas y gozan de un reconocido prestigio. Esta situación lleva a Alfredo Sáenz, secundado por los presidentes de los consejos de administración correspondientes, a promover una alianza estratégica entre los tres centros para converger. Se trata de unificar, que no competir, los tres proyectos en uno sólo para maximizar la capacidad de relación con universidades extranjeras, entre ellas algunas muy prestigiosas de los jesuitas A Sáenz le parece ridículo competir con Esade por un acuerdo con Georgetown y malgastar energías Se trataría de encontrar un punto de convergencia y dar lugar a un centro con tres bases: Madrid, Bilbao y Barcelona. Desde el lado empresarial, estamos de acuerdo -Los recursos son fundamentales en proyectos como este... -Es fundamental. Ramón O Callaghan, profesor procedente de la Universidad holandesa de Tilburg, experto en gestión de escuelas de negocios, está al frente del grupo encargado de definir programas, buscar profesores y establecer acuerdos con las más prestigiosos universidades. ¿Por qué se ha comprometido en este proyecto? -Al aceptar la propuesta, le dije al rector que debía tener ambición y dedicación para lograr el objetivo de ser líderes en el mercado internacional y atraer a los mejores estudiantes de todo el mundo. Y para ello, se necesitan recursos, porque para ser los mejores hay que tener medios suficientes. -Hace un año me llamó el rector, Jaime Oraá. Buscaban una persona de mi perfil, con un nivel financiero y empresarial alto, que tuviera cariño por el proyecto, porque esto es gratis et amore le gustara la educación ejecutiva y tuviera experiencia. -Así es. En mí concurrían estas circunstancias. Soy un profesional de alto nivel, tengo cariño porque soy antiguo alumno de La Comercial de Deusto, -Y usted reunía esas condiciones... donde también fui profesor visitante, me gusta la educación y tengo experiencia en escuelas de negocios gracias a mi paso por la London School. -El proyecto, ¿era una signatura pendiente de Deusto? -Deusto es pionera y tiene una profunda tradición de calidad en la formación de directivos. Por su Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, La Comercial, ha pasado una parte importante de la actual clase dirigente empresarial española. Sin embargo, la Universidad se despistó de hacer algo que hicieron otras universidades en relación con el posgrado ejecutivo. Creó el Instituto de Administración de Empresas pero sin suficiente empuje. Y -Sí. Una cosa que se valora muchísimo a la hora de elegir escuela es su red de antiguos alumnos. A esto se añade, la reputación y las perspectivas profesionales y económicas que ofrece. Es decir, se busca como fundamental el entrar a formar parte de un club exclusivo que facilita contactos, formación e influencias. Deusto cuenta con un gran potencial en este sentido y queremos apoyarnos en él. -Usted dice que para situarse entre los mejores, los antiguos alumnos son una pieza básica. l nivel de educación secundaria ha sido sin duda el que más reformas, contrarreformas y retoques ha suscitado estos últimos decenios en casi todos los países. Conseguir su generalización prácticamente hasta los 18 años ha figurado en la agenda de todas las políticas educativas desarrolladas, y puede decirse que en buena parte se ha conseguido. Sin embargo, el procedimiento empleado para alcanzar ese objetivo no ha sido siempre el mismo: mientras en numerosos países se consideró prioritario abrir camino a planteamientos igualistaristas, de vía mayoritariamente común, en otros se conservaron o se abrieron vías diferenciadas para cumplir esa generalización, en la idea de que el acceso a determinados estudios superiores exigía una alta preparación cultural y científica que, por definición, debería quedar reservada a los alumnos interesados y capacitados. Hoy en día, esta última convicción es la mayormente adoptada por casi todos los países, aunque se aplique según modalidades más o menos peculiares. A través de procedimientos diversos, lo que se pretende y se consigue en casi todos lados es abrir caminos diferenciados durante los últimos cuatro años de secundaria (nunca menos de tres) a la vez que se asegura la permanencia en la escuela, con cometidos mayormente profesionales, de todos los alumnos hasta los 18. España constituye en este punto una excepción que en nada nos favorece, sino que, por el contrario, va a perjudicarnos cada vez en mayor medida. Nuestra ESO descafeinada, sin atractivo, y sobre todo nuestro minibachillerato de dos años, tan inflado de materias como escaso de enjundia, van a quedar en palpable evidencia a medida que progrese ese Espacio Europeo de Educación Superior al que, pese a los pesares, acabaremos incorporándonos. Ahora que otro curso termina, es buen momento para repensar este importantísimo tema en el que venimos vacilando desde hace décadas. No podemos comenzar uno y otro curso con la idea de que la LOGSE y su clónica LOE son intocables. Nos jugamos mucho en que finalmente dejen de serlo.