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26 ESPAÑA El problema de la inmigración ilegal s Nuevo intento de entrada en España MARTES 24 s 6 s 2008 ABC Los inmigrantes saltaban por los techos de los coches, no podíamos cerrar la verja Despliegue de Policía y Guardia Civil en el paso fronterizo de Beni Enzar ante el temor a nuevas avalanchas C. MORCILLO L. DE VEGA MADRID NADOR. ¡Qué vienen, qué vienen, cerrad la verja Mientras España entera vibraba con el gol de Fàbregas, tres policías y cuatro guardias civiles se dejaban la piel y se echaban el susto a la espalda para intentar contener lo incontenible en el recinto aduanero de Melilla. Decenas y decenas de subsaharianos trataban a la carrera de cruzar el paso fronterizo de Beni Enzar (de casi 20 metros de ancho) y entrar en la ciudad autónoma. Aparecieron caminando entre los coches detenidos y atascados, confudiéndose con los centenares de marroquíes que día y noche cruzan a uno y otro lado a pie hasta que ya no había manera de detenerlos, según explicó a ABC uno de los agentes destinado en Melilla. Los inmigrantes saltaban por encima de los techos de los coches; no podíamos cerrar la verja En el momento de mayor tensión, algunos de los sin papeles cogieron piedras del camino y las lanzaron contra los agentes. Había un atasco enorme en ese momento tanto de entrada como de salida (hay dos carriles para vehículos en cada sentido) Los coches estaban parados y no podíamos cerrar la verja porque estaban en medio. Los teníamos a diez metros. Fue una situación muy tensa señala el funcionario. Pese a la versión oficial, los agentes aseguran que al menos en este segundo intento se colaron una veintena y eso que los coches de policía nacional actuaron como elemento disuasorio. ¿Cómo es posible que medio centenar de sin papeles entren a la carrera a través de un paso fronterizo sin que sean detenidos por las autoridades marroquíes? Esta pregunta se la hacían ayer las autoridades y los responsables de las Fuerzas de Seguridad que evaluaban la situación. Algunos de los testimonios recogidos por ABC apuntan a la posibilidad de que se haya abierto el grifo o se haya levantado la mano en el control de los emigrantes. Esos dos incidentes han puesto en marcha dispositivos de seguridad en la Ciudad Autónoma que se habían olvidado desde 2006. Hacía más de año y medio que no se producían intentos masivos de pasar a territorio español desde Marruecos. Algunos de los subsaharianos que se colaron de madrugada aguardan para su identificación y traslado En Nador, la ciudad marroquí vecina de Melilla, los siete emigrantes que estaban en el hospital con heridas leves fueron trasladados ayer a comisaría, donde al cierre de esta edición 78 de los subsaharianos que participaron en los dos incidentes esperaban ser trasladados a la frontera de Argelia, según fuentes cercanas a la Fiscalía. Otros 20, según anunció la agencia oficial marroquí, fueron detenidos en un bosque cercano a Nador ayer lunes. La situación en Melilla es de calma tensa han explicado fuentes oficiales, porque tememos que lo del domingo pueda volver a repetirse en las próximas horas No es comparable, añaden, sin embargo, con la vivida en 2005, cuando centenares de emigrantes orga- EFE SIN TENSIÓN CEUTA, EN ALERTA PERO Ceuta se mantiene en alerta obligada. La frontera del Tarajal se ha reforzado con un par de coches de la Benemérita. Es lo que marca el protocolo CARMEN ECHARRI CEUTA. Fuentes policiales han asegurado a ABC que resultaría complicado que en Ceuta se produjera una avalancha como la de Melilla, a pesar de que los episodios migratorios que se suceden en la otra Ciudad Autónoma tienen a producirse de igual manera, tiempo después, en Ceuta. Así sucedió con las avalanchas sucedidas en 2005 y así también se produjo las pasadas Navidades, cuando un todoterreno cargado con al menos una docena de subsaharianos superó a toda velocidad los pasos fronterizos siguiendo el mismo modus operandi que en verano de 2007 se había llevado a cabo en el paso de Beni Enzar, fronterizo con Marruecos. Las similitudes tienden a darse apunta una fuente policial consultada por ABC, pero la presión de la que ahora estamos hablando en Ceuta hace inviable este tipo de asalto apostilla. Esa tensión referida no es otra que la contenida en los informes que remite la Guardia Civil, de forma periódica, al delegado del Gobierno, para in- formarle de la presión de subsaharianos que existe en los montes de Beliones, en los que llegaron a habitar más de 300 inmigrantes antes de los dramáticos asaltos de septiembre de 2005 que se saldaron con varios sin papeles muertos. Dicha cifra se reduce ahora a no más de 50. Esos son los subsaharianos (hombres, mujeres e incluso niños) que ahora forman la hipotética bolsa de presión que protagonizaría dichos asaltos. Pero hay más. Tras el citado episodio de la entrada de un vehículo con subsaharianos, hubo un refuerzo en el paso del Tarajal que se centró, de entrada, en el relevo de las fuerzas de seguridad que allí trabajaban, registrándose cambios de destino entre los mandos. También se anuló el tráfico por alguno de los carriles de entrada y salida que permanecían operativos a la hora de reducir las vías de tráfico de personas. No se cree pues que la situación se reproduzca. nizaron varios asaltos a la verja que marca la frontera. A pesar de todo, la presencia de agentes del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil se ha reforzado en la frontera- -todos los agentes disponibles se pegaron literalmente a la valla anoche- -y no se descarta que puedan llegar efectivos de las Fuerzas de Seguridad desde la Península aunque no hay nada previsto. La manera de llegar en plena madrugada- -las 04.30 horas del domingo- (primer asalto) y en tromba a la frontera sorprendió a las autoridades de los dos países. Nunca setenta emigrantes se habían organizado de esa manera para atravesar Beni Enzar, el principal paso entre la Ciudad Autónoma y el reino alauí. Unos cincuenta consiguieron colarse en el lado español y permanecieron escondidos en árboles, bajo coches o en contenedores de basura mientras eran buscados por los agentes, que los devolvieron a Marruecos sin que sus autoridades pusieran resistencia a pesar de que los subsaharianos habían pisado ya suelo español. No se hay una cifra exacta de cuántos lograron finalmente quedarse en territorio español, pues no todos han llegado al Centro de Estancia Temporal de Emigrantes (CETI)