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10 OPINIÓN MARTES 24 s 6 s 2008 ABC AD LIBITUM HOMBRE NUEVO ARIANO Rajoy, tras el Congreso del PP en el que José María Aznar- -él sabrá por qué- -se hizo el harakiri, es un hombre nuevo. Parece el personaje de un cuento de Álvaro Cunqueiro que, tras recorrer devotamente el Camino de Santiago, advierte en la escalinata que conduce al Pórtico de la Gloria, que, al calzarse en Santa María de Sangüesa, donde comenzó su peregrinación, había equivocado la bota izquierda con la derecha, las había cruzado, y se las había puesto al revés. ¡Qué gozo inmenso, indescriptible, entrar descalzo en la Catedral! A partir de ahora, si algo le oprime a Rajoy seM. MARTÍN rán sus propios compleFERRAND jos y limitaciones, su probada desconfianza; pero ya está en condiciones óptimas para cumplir con su deber de jefe de la Oposición y aspirar, simultáneamente, a las llaves de La Moncloa. Tiene el respaldo de un equipo propio que, sin dudas, es mejor que el precedente y está a su favor la torpeza de un Gobierno en el que, aunque parezca imposible, el mejor es José Luis Rodríguez Zapatero, un hombre más comprometido con la perdurabilidad de su talante hueco que con una idea de España medianamente cercana a la que señalan el espíritu y la letra de la Constitución. Escuché al ya triunfal Rajoy en su primera entrevista radiofónica después de su consagración como gran líder, sin preceptor ni andaderas. Hablaba más seguro y convincente. Le dijo a su interlocutor que ahora le toca trabajar para ganar la confianza del 16 por ciento de los compromisarios que no le ha votado. En eso debe afinar más. Los compromisarios eran 3.025 y votaron a su favor 2.187. Es decir, el 72 por ciento. 457 compromisarios (15 por ciento) votaron en blanco y 382 (13 por ciento) no votaron. No es que la política sea una cuestión de decimales y que haya que cuadrar sus cuentas con la precisión suficiente para soportar una auditoría. A los efectos que nos ocupan es igual 16 que 28, pero no está de más que Rajoy advierta que para el entusiasmo aún le falta recorrido. Ahora que ya tenemos Oposición y que salvo para Esperanza Aguirre y unos cuantos perdedores más, confiados en la doma mediática mejor que en el valor de la libertad, están claros los objetivos del PP es cosa de calentar motores y sin perezas vacacionales abordar los muchos problemas que nos amenazan a los ciudadanos, lo mismo a quienes votan PP que a quienes lo hacen PSOE. Aunque Rajoy no lo citara en sus dos discursos congresuales están pendientes unos retoques a la Constitución con valor de vacuna antiseparatista y, en lo cotidiano, es preciso que alguien castigue con sus espuelas a un Gobierno encantado de haberse conocido y que, engatusado con los líderes del pasado, no parece dispuesto a buscarle soluciones a un futuro que no parece fácil. Estamos en un periodo de dificultades económicas Hasta Zapatero ya se ha dado cuenta. RAJOY, UN M -Estamos permitiendo a la selección española de fútbol, con sus triunfos, mantener en la gente por toda la geografía el mismo sentimiento español, hasta cargarse nuestra idea de España como nación de naciones. OIGO, ESPAÑA, TU AFICIÓN OS autores lugarcomunistas no han escatimado detalles de la ascensión de un señor de Pontevedra que sólo lee el Marca a la jefatura de un partido que, por el procedimiento de abrazar el escepticismo de la democracia relativista- -un relativismo tan seguro de sí mismo que ha de ser impuesto a quienes no lo compartan- ha logrado en un congreso político lo que no logró la izquierda en una guerra civil: acabar con la derecha. La derecha, pues, pasa a llamarse centro, y su representante, el PP se convierte en un partido centrista o de mediaos de mes, con arreglo al abanico ideológico que otro gallego, Silva, estableció en La procesión de los días -A principios de mes soy monárquico, derechista, conservador; el día diez me hago liberal; hacia el veinte me trueco en socialista y suspiro por el reparto. Días antes de terminar el mes, abjuro de esos ideales y comprendo que no hay salvación sino en el anarquismo práctico. Entonces le pido dos duros al habilitado con la intención secreta y firmísima de hacer una bomba. Pero lo mismo es tener los IGNACIO RUIZ dos duros que sentirme republicano poQUINTANO sibilista. En alguna de estas etapas usted y yo coincidiremos, sin duda. Podemos llamarnos, sin recelo, correligionarios. Rajoy, desde luego, se declara correligionario de todo el mundo, y si la gente todavía no se ha enterado es por el jaleo de la kermesse heroica de los medios con El Republicano en los toros y La Roja en el fútbol. Me lo explicó un amigo muy chinche el día en que El Emo de Galapagar protagonizó en la plaza de Las Ventas el momento más emocionante que haya vivido Trinidad Jiménez: -En eso andamos: el cuerpo místico, convertido en un colador. O el tiempo como sucesión de cornadas; con arreglo al programa- programa: y les dieron las diez y las once y las doce y la una y las dos y las tres... La vista cansada. El jugo del ángel. Lo acelerado de la crisis VISTO Y NO VISTO L neodecimonónica: Oigo, España, tu afición Ten paciencia. Los medios son los medios. Los medios dan gato por liebre, que es dar hipérbole por verdad. En los toros, los medios venden como naturales descritos por Corrochano las guiñás y los puntazos por las cornás que le costaron la pierna a El Tato, y los toros- artistas de Domecq por miuras asesinos de la reata del lunar. -Cuando veo a José Tomás cruzar la plaza entre aplausos siempre recuerdo la Ilíada -dice el ministro de Cultura. Ya sabemos que el ministro de Cultura no ha ido a los toros en su vida. Pero, siendo gallego, como Rajoy, y habiendo dedicado su primera toma de posesión a la memoria republicana de su abuelo, ¿por qué recordar la Ilíada de Homero y no La República de Platón? Platón echó de su República a Homero, y ése fue el origen de la crítica occidental. Ahora Harold Bloom confiesa releer regularmente La República para recibir una sabiduría que mitigue su furia contra el ruido de la ideología ruido, por cierto, del que, gracias al centrismo de Rajoy, estamos exentos en España, con lo que el ministro de Cultura, también él obligado a decir chorradas de Tomás otro torero lírico tiene que tirar de la Ilíada ¿Qué sabe hoy nadie de la tragedia épica de Aquiles? -Villa (el goleador, no el presidente Villar) aprobó, en un curso, sólo la gimnasia- -informa desde la Viena de Stefan Zweig el periodista Carlos Toro- Su padre ni se inmutó; el niño iba a ganarse la vida con el balón. Desgana de cultura llamaría a eso el doctor Freud de Viena, donde las páginas deportivas de los periódicos, con su lenguaje criptográfico, se le antojaban escritas en chino a Zweig, que adoptaba el punto de vista del sha de Persia, quien, cuando lo invitaban a un derby, se defendía con sabiduría oriental: ¿Para qué? Ya sé que un caballo puede correr más que otro. Me es del todo indiferente cuál. Cuando los inviten a elegir entre Zapatero y Rajoy, piensen ustedes en las notas de Villa y en la sabiduría del sha.