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ABC LUNES 23 s 6 s 2008 Necrológicas AGENDA 67 Albert Cossery s Escritor El Voltaire del Nilo no poseía nada En su literatura, llena de sarcasmo y sabiduría oriental, plasmó el pequeño poblado egipcio en el que nació El escritor egipcio de lengua francesa Albert Cossery, conocido como el Voltaire del Nilo por su ironía, falleció ayer a los 94 años en la habitación del hotel de París donde residió en los últimos sesenta años, informó este establecimiento y su casa editorial Joelle Losfeld. Pocos días antes de su muerte, este hombre magnífico hacía su paseo habitual: los cafés de Flore y Deux Magots... agregó la fuente. El cuerpo sin vida de Cossery fue hallado en la habitación del modesto hotel situado en el barrio de Saint- Germaindes- Prés sin que por el momento se hayan comunicado los detalles del deceso. Autor de ocho obras, todas ellas en francés, ganador de varios prestigiosos premios, Cossery se convirtió en un personaje conocido del bohemio barrio de París en el que se instaló en 1945. Allí convivió con personajes como Albert Camus, Juliette Greco o Giacometti. En su literatura, llena de sarcasmo y sabiduría oriental, Cossery plasmó la vida del pequeño poblado egipcio en el que nació y, como sus personajes, nunca poseyó nada, lo que le llevó a vivir en una habitación de hotel. Su obra tenía un estilo sarcástico y un humor impregnado de experiencia vital y fue traducida a quince lenguas. Cossery hace el elogio de la indigencia y la pereza concebidos como un arte de vivir y una filosofía y mostraba al pueblo humilde cercano a El Cairo, donde nació el 3 noviembre de 1913. Como sus personajes, Albert Cossery escogió no poseer nada y vivía desde 1945 en la misma habitación de un modesto hotel parisino, el hotel de La Louisiane. Hijo de padre rentista y madre analfabeta, formado en las escuelas francesas de El Cairo, se inició temprano a la literatura francesa clásica y descubrió París a los 17 años. Albert Cossery En la década de 1970, cuando vivió exiliada en Francia, María Violeta Arraes de Alencar Gervaiseau era conocida como la Rosa de París a raíz del apoyo brindado a los exiliados brasileños- -y también chilenos- -en esa ciudad europea. En aquella época, Violeta fue el alma del Frente Brasileño de Informaciones, fundamental para la denuncia de los delitos contra los derechos humanos practicados por la dictadura. Antes del golpe de estado que derrocó el gobierno constitucional de Joao Goulart, Arraes trabajó conjuntamente con el arzobispo Hélder Cámara en la Juventud Universitaria Católica, y también estuvo al lado de su hermano Miguel Arraes, gobernador del Estado de Pernambuco tres veces, destituido por el golpe militar y exiliado desde 1964 hasta 1979. La socióloga, casada con el militante socialista francés Pierre Gervaiseau, también debió exiliarse en París en 1964, convirtiendo su hogar en un centro de apoyo a refugiados políticos y de divulgación del arte y de la cultura de Brasil en Francia. En una época en que la embajada brasileña en París negaba pasaportes hasta para los recién nacidos, ella era un poco como una embajada brasileña paralela para todos los que estaban allí, en el exilio dijo el historiador Luiz Felipe de Alencastro. Tras la amnistía política dictada en 1979 por el régimen militar, Arraes regresó a Brasil, y en 1984 trabajó como agregada cultural de la embajada brasileña en Francia. En 1987 fue nombrada secretaria de Cultura de su estado natal, Ceará. tras recibir el impacto de un gancho de remolque cuando estaba ayudando al coche de otro piloto que había quedado atrapado. Xu, que se había detenido para ayudar al piloto accidentado, no llevaba casco cuando el cable de remolque se rompió y el gancho chocó contra su cabeza. El piloto fue trasladado en helicóptero, pero no se pudo hacer nada para salvar su vida y falleció en el hospital de Orenburg. Xu estaba considerado como el mejor piloto chino de todos los tiempos. En el Dakar de 2006 logró acabar en el puesto 19, el mejor resultado logrado por un piloto del país asiático. El Transoriental comenzó en San Petersburgo el pasado 12 de junio y finalizará en Pekín el próximo día 28. Teófilo Gómez El ex matador y ganadero mexicano Teófilo Gómez ha fallecido en su rancho en San Juan del Río (Querétaro) debido a una enfermedad que le aquejaba desde hacía tiempo. Teófilo Gómez, a punto de cumplir los ochenta años, se convirtió en las últimas décadas en uno de los ganaderos más solicitados de México, sobre todo por los toreros españoles, debido a la calidad de sus astados. Uno de sus grandes amigos fue Pedro Gutiérrez Moya El Niño de la Capea y en los últimos años también Enrique Ponce, quien siempre que toreaba allí solicitaba toros de su ganadería. Peter Mackler Peter Mackler, redactor jefe regional de la Agencia FrancePresse (AFP) para América del Norte, ha fallecido repentinamente, tras un ataque cardíaco, en su lugar de trabajo en Washington. Mackler, de 58 años, era un veterano del servicio en inglés de la AFP y había contribuido ampliamente a desarrollar la agencia en todo el mundo hasta elevarla al nivel de sus competidoras anglosajonas. Ingresó a la AFP en Estados Unidos en septiembre de 1979, tras haberse iniciado en el periodismo en la agencia United Press International en Nueva York. En Asia, en Europa, en Medio Oriente y en Estados Unidos, siempre destacó por su energía y pasión por una cobertura rigurosa de los hechos, un deseo sin par de organización y una dedicación permanente a sus colegas. Violeta Arraes Ha fallecido a los 82 años, a consecuencia de un cáncer de pulmón, la socióloga brasileña Violeta Arraes de Alencar, hermana del fallecido líder socialista Miguel Arraes de Alencar y destacada militante de los derechos humanos. Sus restos mortales han recibido sepultura en Río de Janeiro. Xu Lang El piloto chino Xu Lang, participante en dos ediciones del Dakar, ha muerto en el transcurso del Rally Transoriental, El último viaje de Juan Manuel Desde hacía algunos meses Juan Manuel González vivía en un turbión de sombras, y su horizonte viajero, sintetizador de magias y culturas, estaba nublado, sin esa irradiación aventurera, un punto romántica, con la que nos envolvía su presencia. El humo de los barcos de su pipa (utilizo el título de un libro de José Ramón Ripoll) no transparentaba como otras veces algún amanecer exótico o el insomnio luminoso de sus últimas lecturas. Y su melena era más bien el rescoldo de tanta ceniza enamorada. Juan Manuel González entrañaba en el poder de la palabra y en la fuerza de la imagen tanto su creación poética y novelística, como sus clases de literatura, sus ensayos, su actividad como crítico, su atención al lenguaje como si de un paciente se tratara a través de la agencia Efe y de la Fundación del Español Urgente, y su ejercicio de un periodismo cultural de fondo en donde la reflexión y la lentitud convertían en cosecha cualquier rueda de prensa. Con él compartí una época muy brillante a finales del siglo pasado, en la que no hice sino aprender de compañeros tan sabios como Juan Ángel Juristo, Encarna Castejón, Jesús García Calero, Javier Díez, Ana Gavín, Antonio Astorga, Lola Ferreira, Juan Carlos Soriano, Modesta Cruz, Ana Mendoza, Arrate Sanmartín, José Andrés Rojo, y una larga lista a la que después se sumaron Javier Rodríguez Marcos, Antonio Lucas e Ignacio Elguero. La poesía de Juan Manuel González nos ilumina la existencia a través de una doble vía: la épica que encuentra sus raíces en la mitología céltica, en leyendas fundacionales como la artúrica del Grial, cuestiones bien estudiadas por Luis Antonio de Villena o Anto- nio Hernández, donde imperan lo sobrenatural y lo maravilloso, y la lírica, donde la amada tiene la energía de las fuerzas de la naturaleza, y por ende el amor un carácter cósmico. Viajero permanente sin necesidad de abandonar su claustro o lugar de trabajo, Juan Manuel tejió con la hoguera de sus palabras un hermoso tapiz, alumbrador no sólo de belleza, sino que entre sus hilos respiran cuerpos amados y se escucha también el sonido de la muerte. Dos títulos Hacia el alba de nieve que reúne su obra poética hasta el 2000, y su reciente Premio Gil de Biedma Tras la luz poniente son el mejor ejemplo de lo que decimos, de unos textos en los que el tiempo está penetrado por espacios llenos de memoria, y por ello desborda el presente; textos dotados de gran potencia simbólica y sentido del ritmo. Características predicables también en buena medida de su narrativa. Como un re- lámpago seco al término de la Feria del Libro conocimos la muerte de Juan Manuel González, y mientras a Juan Carlos Mestre le asomaban las lágrimas, leímos juntos unos versos del escritor y periodista desaparecido: Cuando el silencio sólo es vacío, y despacio, muy despacio, se despliega, ramas desnudas de avellano, dentro de mí comprendo que la vida y la muerte tienen la misma piel, las mismas manos, igual cintura, ocre y morada, caída sobre un lecho de hierba y estrellas Javier LOSTALÉ cuando combatió en Albania, en Grecia y luego en el frente sur ruso y fue uno de los pocos italianos que consiguió regresar. El presidente italiano, Giorgio Napolitano, elogió a Rigoni Stern como una de las figuras más representativas de la literatura italiana contemporánea Sus principales obras son El sargento en la nieve (1953) y Storia di Tönle (1978) Los recuerdos del escritor son considerados un legado para las futuras generaciones. Henry Mandelbaum Uno de los últimos sobrevivientes del Sonderkommando del campo de concentración de Auschwitz- Birkenau, Henry Mandelbaum, encargado por los nazis de vaciar las cámaras de gas y quemar los cuerpos, ha fallecido a los 85 años. Nacido en una familia judía de Olkusz, al sur de Polonia, sus propios padres fueron asesinados en las cámaras de gas. Mario Rigoni Stern El escritor Mario Rigoni Stern, uno de los mayores testigos del siglo XX en Italia, ha muerto en su casa de Asiago, a los 86 años. Rigoni Stern reelaboró sobre todo sus experiencias durante la Segunda Guerra Mundial,