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58 MADRID LUNES 23 s 6 s 2008 ABC Un error una oportunidad Reclusos de la cárcel de Valdemoro acaban con éxito un curso de formación laboral financiado por La Caixa e impartido en la Universidad Pontificia de Comillas. Ahora tengo las herramientas para un futuro mejor ISRAEL VIANA MADRID. Muchas veces pensamos que lo que hacemos no es más que una gota de agua contaba Wilmer, uno de los 44 internos de la cárcel de Valdemoro y el Centro de Inserción Social Victoria Kent que recibieron la pasada semana los diplomas de un programa de becas para reclusos, tras realizar un curso de formación como teleoperador en el ICADE. Pero esta gota de agua es de las que llenan océanos por si solas, mares de esperanza que recorrerán en poco tiempo. Antes me preguntaba qué sabía hacer, y la respuesta era nada -explicaba Wilmer, que saldrá de la cárcel dentro de un año, tras seis desde que fue condenado- Ahora, con estos cursos, tengo herramientas suficientes para que, fuera, todo vaya mejor y pueda aspirar a un futuro diferente Hasta la fecha, gracias a este programa de becas de La Caixa, más de 1.500 reclusos han adquirido formación profesional en campos de gran demanda, como electricista, fontanero, soldador, operador de grúa, auxiliar de geriatría, cocinero o teleoperador. Una experiencia para los presos y, también, los propios profesores. Antonio López reconoce que sintió reparos a la hora de dar clase a los reclusos. Creía que era inseguridad, pero luego fui consciente de que eran solo prejuicios sociales. De ellos sólo hemos recibido admiración y respeto, así que espero que la iniciativa continúe durante muchos años más Una experiencia completa si las empresas mostraran interés por contratarlos cuando recuperen la libertad. Para Andrés, licenciado en Negocios Internacionales y preso hace seis años por un delito de tráfico de drogas, el problema principal no es el trabajo en sí, si nos dieran de alta en la Seguridad Social directamente, como a todo el mundo. El inconveniente surge cuando le pedimos al empleador los documentos necesarios para obtener la autorización especial que nos exige el Ministerio de Trabajo para poder trabajar. Esto nos obliga a confesar que estuvimos en la cárcel, y, claro, surgen los peros para contratarnos Este colombiano de 30 años cometió el error de llevar un kilo de cocaína de Valencia a Mallorca cuando la empresa de transportes en la que había volcado todo su esfuerzo e ilusión empezó a acumular deudas. Al- Confesar su paso por prisión Una de la reclusas recibe el diploma tras finalizar con éxito su curso de formación en el ICADE drid hace 11 años buscando un futuro mejor, y mira donde he acabado, en la cárcel Estuvo años intentando conseguir un empleo con el que mantener a su hija, pero la única respuesta que recibía era ya le llamaremos Entonces, desesperada, accedió a llevar un paquete dentro de Madrid. Mucha gente lo hace y no le pasaba nada. Sólo sería una vez y pensé que no me cogerían pero lo hicieron. Su paraíso se convirtió en un infierno. Ahora sólo quiero un tra- ABC Estaba desesperada y me ofrecieron llevar droga. Sólo sería una vez y pensé que no me cogerían pero pasó go parecido le ocurrió a Marina, una colombiana de 48 años que hoy hace 5 años y 6 meses que ingresó en la cárcel de Soto del Real. Aterrizó en Ma- bajo. Yo ya he pagado mi error dijo con la esperanza de que ahora todo fuera bien. Estos cursos, a través de los cuales reclusos como Wilmer, Andrés y Marina esperan vivir alejados de las cárceles, duraron 220 horas y fueron impartidos en la Universidad Pontificia de Comillas. Ya tenéis un vínculo universitario y representaréis a esta universidad allá donde vayáis. Lleváis nuestro prestigio y nosotros el vuestro... ¡no nos defraudéis! concluyó el rector, José Ramón Busto.