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54 MADRID Atención social s Las ayudas a domicilio LUNES 23 s 6 s 2008 ABC AL DÍA Luis Prados de la Plaza SUMA Y SIGUE o era cuestión de llegar a cuartos, de quedarse ahí o pasar de cuartos. Lo más importante consiste en no dar tres cuartos al pregonero pero ya se sabe que la prudencia no es lo mejor que se gasta; vender la burra antes de conocerla, sí. Lo que no resulta posible es el ejercicio de la objetividad serena. Cada debate termina imponiendo los intereses particulares, tanto para destacar éxitos propios (aunque sean mentira) como para hurgar en los fracasos de los demás (sin que tampoco sean verdad) Antes muertos que sencillos... y al precio que sea. Los ejemplos de pasarse de rosca, o no llegar, se repiten con tanta frecuencia como la necesidad de buscar algún ejemplar que no se limite a pregonar su espíritu de servicio (la declaración más repetida) sino que verdaderamente lo demuestre. Vive la clase general tan pendiente de su propaganda, que apenas apuesta por la verdad auténtica y las obligaciones que habrían de mejorarse. Ya dijo alguien que prometer es más a fácil que cumplir, e incluso insinuó que para ilusionar campañas electorales no suponen compromiso las palabras que se lleva el viento. Nadie se escandaliza de los derroches de presupuestos ni de la intervención directa en beneficios, a cambio de las facilidades que se legalizan con la utilización del suelo. Todos quieren tener una torre para sí, como llovida del cielo -ya me entienden- -y no hay más que abrir los ojos para comprobar que algunas instituciones públicas se inclinan más por lo suyo que por la defensa de los ciudadanos. El número de alcaldes que son más partidarios de ellos mismos que de sus contribuyentes (y Estepona es la última desvergüenza dada a conocer) viene siendo una lamentable costumbre que produce menos atención que los conflictos del transporte, la crisis, el zarandeo de los palabros o palabrotas a cuenta de la igualdad la droga, las puñaladas de la inseguridad, la coña que se trae el personal de los parquímetros que iban a solucionar el estacionamiento en Madrid... Suma y sigue. A la gente parece que sólo le interesa, en los trajes de luces, no el color de la seda, sino que el brillo y oro acabe rebozado en sangre y arena, con Tyrone Power, Rita Hayworth, Linda Darnell y toda la pesca. N Trinidad Martín es una anciana ágil y vivaz que ha rebasado el siglo de vida. Vive en un tranquilo barrio de Ciudad Lineal Sola en casa a los 101 años Tiene 101 años y se llama Trini Martín. Vive sola desde que se quedó viuda. Hace muchos años que recibe ayuda a domicilio del Ayuntamiento de Madrid, va dos días por semana a un centro de día y tiene teleasistencia. Mi sobrina está pendiente de mí POR M. J. ÁLVAREZ FOTO FRANCISCO SECO MADRID. Cuando viene Lolita me desahogo con ella. Hay días en que solo me apetece charlar explica a ABC Trinidad Martín, una vivaracha y entrañable anciana. La aludida es la auxiliar de ayuda a domicilio que acude todas las mañanas a casa de Trini, que tiene un siglo y un año de vida. Cuando lo pienso, ni yo misma me lo creo, me digo, ¿cómo es posible que yo tenga la edad que tengo? dice con sorna. Suena el timbre y franquea la entrada Lola, la enérgica auxiliar municipal de ayuda a domicilio que lleva acudiendo a su casa, situada en Ciudad Lineal, dos años y medio, aunque Trini es usuaria de este servicio desde hace muchos años. Al principio solo necesitaba que hicieran las faenas domésticas, pero, poco a poco, fui precisando más atención El Ayuntamiento de Madrid ha destinado este año a este programa más de 300 millones para atender a más de 56.000 mayores, 2.400 discapacitados y otros tantos menores en sus domicilios. Lolita va a su casa dos horas tres días a la semana: de 13 a 15 horas o de 12 a 14. Entre las dos hacen la cama, la ayuda en su aseo personal, plancha, recoge la casa y le hace la comida. La rutina cambia según los días. A veces, lo primero que hago es sentarme con ella en el sofá y charlar, le encanta. Comentamos lo que hemos visto en el telediario, en los programas de cotilleos o hablamos de nuestras cosas. Otros días salimos a pasear, a comprar el pan... Trini es la única superviviente de una familia de doce hermanos (era la cuarta) que vio la luz en Hervás (Cáceres) Vino a Madrid con 17 años y aquí ha transcurrido la mayor parte de su existencia. Viuda desde hace dieciséis años de Nicasio, desde entonces vive sola, pero muy a gusto. Me he acostumbrado. Me gusta nos explica. La anciana asegura que se arregla muy bien. Lolita es como de la familia y mi sobrina María Teresa, que vive cerca, está pendiente de mí. Con ella paso los sábados y domingos y por las noches viene una señora a dormir a casa Además, los martes y jueves, desde hace dos años, la auxiliar va solo media hora para asearla y acompañarla al autobús, que la lleva a un centro de día en donde está hasta las cinco de la tarde. Ahí realiza terapia ocupacional, fisioterapia y manualidades. El regalo que más ilusión me hace es que me inviten a merendar: café con churros explica la anciana, que vive en un cuarto sin ascensor, pero eso no es obstáculo para que salga a la calle y baje los peldaños despacito. Su único hijo, Paco, y sus dos nietos viven en Londres. Y su objetivo este verano es ir a esa ciudad a pasar una temporada con los suyos. Vendrá a buscarme para ayudarme en el trayecto. No quiero morirme todavía, quiero conocer a mis biznietos, me gustaría vivir más aún pero no así. Desde que tengo el ojo malito... se lamenta. El único problema de salud que tiene es que no ve por un ojo, operado de cataratas. A pesar de que usa bastón es una mujer ágil y menuda que se mueve sin problemas. No tomo ni una sola pastilla presume. Trabajó durante años, con su marido, en una portería. A los 70 y tantos, nos jubilamos y pusieron portero automático. Eran otros tiempos La afable Trini afirma que piensa estar en su casa todo el tiempo que pueda. Igual es mucho aún... El reto: viajar a Londres He estado fuera unos días pero con este servicio he estado tranquila María Teresa es la sobrina de Trini. Es como mi madre porque soy huérfana y mi primo vive fuera explica. Cuenta que el servicio de ayuda a domicilio sirve bastante. Es como un ten con ten Yo he estado unos días fuera de viaje y he estado tranquila porque sabía que mi tía estaba cuidada y protegida. Saber que están ahí es fundamental Rosa Urquiza, responsable del servicio, indica que se presta ayuda puntual para que el mayor se mantenga en su casa, pero la familia tiene que responder. No suplanta las obligaciones familiares. Descarga y alivia al cuidador recalca.